POSTURA CATÓLICA FRENTE AL DERECHO MARÍTIMO

La Iglesia católica boliviana pide diálogo para resolver diferendo marítimo. Aboga porque se busquen “soluciones razonables”. Afirmación que sería “tibia e intrascendente” en el espíritu de Monseñor Miguel de los Santos Taborga.

Yo creo firmemente que mediante el diálogo de nuestros pueblos de Chile, Perú y Bolivia podríamos, si se dieran las condiciones razonables, llegar razonablemente a lograr soluciones radicales pero, a la luz de los aconteceres político-partidarios todo diálogo actual está destinado al fracaso; pasaron 134 años y el tema requiere un proceso firme ante una Corte Internacional de Justicia, la misma que la Iglesia católica boliviana debe apoyar con toda firmeza.

Jorge Escobari Cusicanqui en su Historia Diplomática nos relata: “1879. Resulta que el Obispo chileno de la Serena, Monseñor Orrego, en oficio al Ministro de Culto de esa nación, había calificado de “oportuna y acertada” la ocupación del Litoral boliviano. Sabedor de esto el ilustre sacerdote boliviano Miguel de los Santos Taborga, el 23 de abril de 1879 le envió un memorial al prelado chileno: “La moral condena toda guerra que se promueve para usurpar algunas toneladas de salitre y guano”. Añadía: “Cuando contra toda razón y derecho suscribís a la usurpación más inicua hecha por la fuerza bruta, ¿de dónde, Monseñor, sacará fuerzas vuestra palabra para condenar la usurpación del patrimonio de Bolivia?”.

Ante la evidente adulteración de títulos bolivianos, como si intuyera la intensificación futura de los afanes chilenos por adulterar aquellos títulos y poniendo en evidencia la única forma como Chile podría implantar su presencia en territorio boliviano, le decía: “Es bien claro que la agresión chilena no se resolverá con la pluma. Pero no es menos claro, Monseñor, que ni con todo el ejército de la Rusia podéis adquirir jurisdicción sobre un solo palmo de territorio boliviano”…

En esa oportunidad Santos Taborga mencionó varias adulteraciones de documentos realizadas en Chile, en: “Compendio de la Historia Geográfica Natural y Civil del Reino de Chile” del Abate Juan I de Molina; “Compendio Histórico” de don Jacinto Quiroga; “Historia de Chile” del Maestro del Campo don Pedro de Córdova y Figueroa; “Historia Militar y Civil y Sagrada de Chile” dos obras escritas por el padre jesuita Miguel de Olivares, una editada en Santiago en 1864 en la que figura el grado 22 como límite entre Chile y Bolivia, la otra “Historia de la Compañía de Jesús en Chile” editada en 1874 también en Santiago, en la que se hace señalar al mismo autor dicho límite en el grado 24.

Santos Taborga afirma: ”Chile se inicia en el río Salado o valle de Copiapó. El desierto de Atacama fue siempre del Alto Perú o Bolivia. Está demostrado que el verdadero móvil de la conquista del litoral boliviano es la posesión de las riquezas de dicha región y no, como se trata de persuadir al pueblo chileno: reivindicación de territorio.

Ante la insistencia de los escritores chilenos en el empleo injustificado de aquel vocablo, no cabría sino repetir las expresiones de Monseñor Santos Taborga: “Gracias a la inventiva chilena, la palabra reivindicación será desde hoy aceptada en el mundo como sinónimo de felonía y usurpación”.

Ese era palabra boliviana comprometida en el púlpito. Ahora, ante La Haya, todos los bolivianos e instituciones se deben unir ¡POR BOLIVIA! inclusive la Iglesia Católica.


Gastón Cornejo Bascopé
Presidente de la Sociedad de Geografía, Historia Cochabamba
Abril 2013.