Mar para Bolivia

CHILE Y LA MORAL INTERNACIONAL


Agustín Saavedra Weise
Ex Canciller y Embajador de carrera y servicio, Economista y Politólogo.
Domingo 18 de junio de 2013. “EL DEBER” de Santa Cruz.

Bolivia plantea que la restitución física y moral del acceso al mar apunte a consolidar la integración regional y el desarrollo integral del continente.
Bolivia demanda su derecho a la cualidad marítima desde 1910, mediante memorándum de Daniel Sánchez Bustamante. Ese pedido se ha mantenido, a pesar de los cambios de Gobierno.

Los chilenos son inteligentes y así lo han demostrado en muchas oportunidades, pero cuando llega el caso de procurar una solución al injusto enclaustramiento marítimo boliviano, su clase dirigente actúa como si hubiera sido víctima de una lobotomía, sin talento sin iniciativa. Es un caso atípico pero real.

Esa clase dirigente del pasado y del presente sufre de amnesia. No recuerda las propuestas de Chile y se escuda en la intangibilidad de los tratados o repite: “No tenemos nada pendiente con Bolivia”.

No es así, en varias ocasiones Chile presentó o escuchó propuestas sobre el problema marítimo, siendo las más recientes:
1. Charaña en 1975,
2. el enfoque fresco” de 1987,
3. la Agenda de los 13 puntos reciente del 2005.
4. Los pactos de Mayo de 1895 iniciaron esa larga serie de ofrecimientos.
Cabe recordar que en 1933 la entonces Corte permanente de Justicia Internacional, determinó que una declaración anterior del canciller Otto Ihlen obligaba a Noruega a ceder sus pretensiones en Groenlandia.
Este antecedente puede servir para el planteamiento boliviano ante la Corte Internacional de Justicia, habida cuenta de las propuestas hechas por Chile, aunque ahora se las desconozca.

BOLIVIA INCOMODA.
Chile quiere aparecer ante el mundo como un país “respetable” y ahora aspira a ingresar en la órbita de los países desarrollados. No le gusta tener a Bolivia como un moscardón que le recuerda su pasado de geofagia.

El Estado chileno actúa como aquel ladrón que debe su fortuna a un acto ilícito que con el tiempo fue camuflado o relegado al último rincón de la memoria.

Y como todo, lo que tiene su mal habida riqueza originada en un antiguo delito, Chile se encoleriza cada vez que alguien le recuerda tal cosa o lo hace quedar mal ante la comunidad mundial por la mezquindad de sus élites, que no ven con sentido estratégico el tema pendiente con Bolivia. Los herederos siempre tratarán de presentar las acciones del antepasado como “correctas”. No admitirán el delito pretérito.

Que un país con más de 9.000 km de costa no quiera ceder un simple corredor a Bolivia es cruel. Salvo el colapso del ex imperio austro-húngaro que dejó a enclaustrada a Austria, el caso boliviano es el único de un país que nació con mar y lo perdió en una guerra de conquista.

En muchos casos y habiendo proximidad al océano se han propiciado arreglos para proveer salida al mar, así pasó con el Congo (ex Zaire) Bosnia- Herzegovina e Irak.

Bolivia nació con mar, es una demanda irrenunciable... Si realmente se pretende paz e integración en la región, esto debe ser resuelto.

CHILE EN LOS OJOS DEL MUNDO:
El mundo observa a Chile y lo que ve no le está gustando. La cerrazón chilena se torna cada vez más caduca. Es la hora de los pueblos que claman por justicia, como lo viene haciendo el pueblo boliviano desde hace 134 años.

Si -como afirman algunos chilenos-, hubo propuestas bolivianas en los inicios de 1904, ellas fueron el fruto de cerrojo impuesto, de agresiones verbales al estilo de las de Abraham Koening, y de la necesidad de abrir un espacio ferroviario al Pacífico para exportar nuestros minerales.

A principios del Siglo XX comenzó el auge del estaño; se precisaba imperio diariamenye llevarlo hacia ultramar. Bolivia estaba en esos tiempos acosada por el separatismo del Acre azuzado por el Brasil y culminado en 1903 con la pérdida de ese territorio mediante la firma del Tratado de Petrópolis, puesto en bandeja forzada por el canciller brasilero José María da Silva Paranhos (Barón de Ríos Branco) ante una Bolivia inerme que sangraba debido a la miopía en geopolítica de su clase gobernante.

Tener hoy la visión global del escenario geográfico e histórico de ese entonces es muy importante. Poco antes tuvimos otra pérdida territorial con Perú por el laudo arbitral favorable a Lima del presidente argentino Figueroa Alcorta en la región del río Madre de Dios.

EL TRATADO DE 1904:
La Sociedad de Estudios Geográficos de Santa Cruz emitió un memorándum que ponderaba las posibilidades de la Hidrobia Paraguay-Paraná y alertaba acerca de la firma del Tratado con Chile.

Ese importante documento fue desechado por los gobernantes de esos tiempos por falta de visión global y por la premura de las necesidades inmediatas del país.

Luego de los acuerdos con el Brasil de 1903 y con la presión chilena, finalmente Bolivia firmó el Tratado de 1904 del 20 de octubre de 1904.

No es verdad que Bolivia sentó las bases para ese acuerdo; fue fruto de la necesidad suprema de una nación que procuraba sobrevivir en un medio hostil donde varios vecinos mutilaban su espacio geográfico.

La conciencia internacional despierta y ya algunos claman por Bolivia y por su mar perdido. Algo de eso sucedió luego de la cumbre de los países en desarrollo sin litoral, que tuvo lugar en Almaty (Kazajstán) en 2003.
Una expresión concreta fue la manifestación favorable del entonces Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annán, durante su visita a Bolivia con motivo de la cumbre iberoamericana.

De poco sirvió el noble gesto; de inmediato la ofensiva chilena se desató con todo el fascismo que tiene su clase dirigente almacenado en contra de Bolivia. Y no es de extrañar esa conducta chilena. Como ya manifesté, todo aquel que retiene bienes mal adquiridos pero se niega a reconocer su fechoría del pasado, tiende a ser sumamente agresivo. Eso pasa con el estado chileno.

LOS RECLAMOS.
Ya en 1910-mediante memorándum de Sánchez Bustamante-Bolivia reclamó su retorno al Litoral y lo siguió haciendo hasta el presente. No habrá descanso en esa noble causa, la que merece una justa reparación moral.

Por otro lado, son variadas las alusiones que “Bolivia usa el tema del mar para distraer asuntos de política interna” agregando la vieja cantaleta que ¡“Suiza y otros países se desarrollaron sin mar”! Lo que no dicen los chilenos es que esos países nacieron mediterráneos y que, de partida, sus vecinos los cooperaron para su libre acceso a puertos. Tampoco dice que Bolivia es un país despojado de su litoral marítimo por la fuerza de las armas.
Diplomáticos y juristas chilenos dicen que se trata de “Materia territorial” llegando algunos al extremo de intentar paralelos con otras cesiones territoriales en el mundo tal como la de aquel desparpajo de responderle a un estadista de la talla de Jimmy Carter que, “si quiere que Chile le dé mar a Bolivia, California debería ser devuelta a México por los Estados Unidos”

DAÑO MORAL:
No se trata de devoluciones, se trata de un daño moral de naturaleza singular, de la pérdida de un elemento cualitativo de extrema importancia: la salida al mar.

Aquí a escala internacional hay un problema moral, algo más allá de lo jurídico. Ese elemento moral completa la sumatoria de la actual coyuntura. Es por eso que cada vez hay mayor comprensión hacia Bolivia de la comunidad internacional.

Debe quedar claro que se procura una restitución moral y material de Chile para mirar el futuro superando esa injusticia, a la par de procurar sanos mecanismos de integración entre ambos países.

Estados Unidos renegoció un tratado injusto e hizo justicia con Panamá en 1977. De la parte boliviana: Algún día Bolivia deberá hacer lo propio.
Chile tiene que ver eso claramente y avenirse a un acuerdo definitivo sobre lo ofrecido en el pasado.

De seguir así, Chile con su rígida posición, nuestro país continuará apelando a la conciencia de un mundo globalizado que ya no admite situaciones reñidas con la moral internacional.


Gastón Cornejo Bascopé.
Cochabamba 21 de junio 2013.

Documento de publicación reciente en el diario EL DEBER domingo 18 de junio de 2013 será enviado al Dr. Eduardo Rodríguez Veltzé. Ex Presidente de la República de Bolivia y actual Ministro Plenipotenciario de Bolivia ante la Corte Internacional de Justicia de NNUU.