Mar para Bolivia

El injusto y vergonzoso Tratado de 1904 (*)

 

Ing. Pastor Sainz Trigo
Bisnieto del Senador por Chuquisaca, Dr. Pastor Sainz Cossio
(*) Publicación  en el Correo del Sur -20/X/2004

Hacen 100 años, el 20 de octubre de 1904, el Parlamento Boliviano  asumió las vergonzosa y desgraciada decisión de aprobar el Tratado de  Paz y Amistad con Chile. Hoy es oportuno y necesario recordar la actuación de la Minoría Parlamentaria residente en Sucre que se opuso tenazmente a la suscripción de ese Tratado, proponiendo en ultima instancia la ampliación de su tratamiento en el Parlamento, solicitud que también fue rechazada, aprobándose finalmente en esa infausta fecha.

La Minoría Parlamentaria Residente en Sucre, estaba conformada por los siguientes representantes:
SENADORES:
Pastor Sainz C., Senador por Chuquisaca, Miguel Ramírez, Senador por Chuquisaca; Primo Arrieta, Senador por Potosí.
DIPUTADO:
Domingo L. Ramírez, Diputado por la Capital; Luís de Argandoña, Diputado por la Capital; José Miguel Ramírez, Diputado por Cinti; Román Paz, Diputado por Linares; Fernando Campero, Diputado por Avilés, y Juan Manuel Sainz; Diputado por Charcas.
Las principales argumentaciones de los parlamentarios con residencia en Sucre para su oposición a la aprobación del tratado fueron las siguientes:
Existían entre Bolivia y Chile los tratados suscritos el año 1895 que establecían en primera instancia, los límites territoriales de acuerdo  al Pacto de Tregua del 4 de abril de 1884. En segundo lugar, en base a este acuerdo Chile se obligaba a asignar a Bolivia un puerto soberano que garantice su existencia y desenvolvimiento  como nación. Finalmente se acordaban franquicias comerciales y aduaneras de beneficio recíproco.
Éste triple tratado fue aprobado  por los parlamentarios de ambos países, promulgado por los poderes ejecutivos de Bolivia y Chile y, por último, ratificado y canjeado por las respectivas  cancillerias, adquiriendo, por tanto, el carácter de obligatorio e incontrastable. Este tratado no fue modificado ni perdió vigencia, por acuerdo de partes, como lo establece el Derecho Internacional.
Los territorios que cedían  en forma definitiva a Chile por parte de Bolivia según el tratado de 1904 y, particularmente los comprendidos desde el paralelo 23º hasta la desembocadura del Río Loa, en el Pacífico, significaron una pérdida territorial mayor para Bolivia, en relación a lo establecido en el pacto de tregua del 1884.
Por otro lado  en el mencionado pacto de tregua se fijaba una delimitación precisa, aspecto que no se había realizado por parte de Bolivia previamente a la consideración del Tratado de 1904, como pedía la minoría Parlamentaria con Residencia en Sucre.
El Tratado de 1904 involucraba territorios cuya posesión aun se encontraba con negociaciones entre Chile y el Perú, particularmente el  puerto de Arica y el aceptar concesiones por parte de Chile relacionadas con estos territorios, significaba una innoble afrenta a nuestro aliado en la Guerra del Pacífico.
Los temas comerciales y aduaneros a ser resueltos por el tratado y que incumbían a Bolivia podían ser resueltos mediante acuerdos bilaterales específicos que no significaran la cesión definitiva a favor de Chile de territorios ocupados y de nuestro acceso soberano al Océano Pacífico, más aun tomando en cuenta que existían en Chile importantes corrientes de opinión que sostenían la necesidad de no privar a Bolivia de tal acceso.
El recibir dinero a cambio de perder definitivamente nuestro acceso soberano al océano pacífico, tal como lo establece la cláusula  3ra. del Tratado, constituía una inaceptable humillación y el someter a Bolivia a una situación desventajosa que actualmente todavía arrastramos.
Por lo expuesto y por otras argumentaciones que sería largo  describir, los Parlamentarios con Residencia en Sucre no aprobaron ni suscribieron el Tratado y dejaron a la Historia como juez imparcial de esa conducta.