Mar para Bolivia

Adela Zamudio  “Soledad”
1854 – 1928

Ilustre mujer, cochabambina, Escritora, pensadora, pintora, Directora y profesora de la primera escuela laica en Bolivia. Poetisa coronada en 1928 por el Gobierno de la Nación. Vivió para Las letras y la enseñanza. Fundó en 1911 la primera escuela de pintura para señoritas y otra igual para niños del suburbio. Muy joven se inició en la poesía bajo el seudónimo de SOLEDAD y llegó a ser la figura literaria sobresaliente entre todos Los escritores del periodo romántico. Manejó con acierto todos Los géneros y formas retóricas. Su versificación fluida y correcta. Sus temas son la vida, la Naturaleza, Los sentimientos y la preocupación filosófica. 


SOLEDAD.
Cochabamba, 31 Diciembre de 1879.

Delante – el porvenir de donde sopla
sin cesar un segundo  el torbellino.
Detrás – el hondo abismo del pasado
donde ruedan las flores del camino.

 ¿Qué nos queda de ayer? Flores y espinas,
venturas y  pesares,
todo cayó a abismo para siempre.
Para siempre – cual gota de rocío
derramada  en las ondas de los mares.

 ¡Oh! Si nos fuera dado detenerlas
nave por la vorágine atraída.
Rama de la rivera desprendida,
que en lo alto de mugiente catarata
las espumosas olas balancea!

Oh! Si nos fuera dado contenerlas!
Hondas palpitantes de la vida
que nuestras sienes sin cesar golpean! 

Así, cual peregrino
que colocado entre los dos espacios,
el que cruzó y el que cruzar le falta
se para en el oasis del desierto.

 Así como el marino
en una isla situada entres dos mares
también nosotros, por cobrar las fuerzas
antes de proseguir con rumbo al puerto
parémonos pensando
en ese porvenir que es bien incierto.

 Un tiempo aquí, en el pueblo en que yo vivo,
cuando un año espiraba,
cuando la aurora de otro amanecía,
la luz de la esperanza
del nuevo sol en los dorados rayos
cual anuncio feliz se difundía.

  Si para el triste anciano
en el oscuro cuadro del futuro
acumulaba sombras la experiencia,
el joven con la fe del entusiasmo
hallaba la existencia
fecunda en mil promesas de ventura.

Mas hoy … para qué sirven  la hermosura,
la juventud, las dulces afecciones,
si nadie tiene calma
para gozar de gratas ilusiones.

 ¿Quién alzará paraísos en su mente
forjados por los sueños de su alma?
¿Quién en la primavera de la vida
recogerá las flores?

¡Cuando se está manchando nuestra frente
con turbiones de pólvora y ceniza!
¡Cuando están resonando aterradores
los gritos de la patria que agoniza!

 ¡Fatalidad! Bolivia, patria mía.
Qué responder pudieras, si algún día
alzándose del lecho de la muerte
tus padres te llamaran
pura y feliz imaginando verte.

 ¿Les mostrarás tu suelo profanado,
tu hermoso pabellón hecho jirones?
¡Hay! Duerman para siempre
ignorando el oprobio de tu suerte
los ínclitos varones.

Mas, aun es tiempo – que tus buenos hijos
que juraron morir por defenderte,
cuando aún te hallabas poderosa y fuerte,
no podrán cometer la villanía
de dejarte esta vez abandonada,
porque estás desvalida y desarmada.

¡Ay del que vierta en otro pecho hermano
el hielo de su propio desaliento!
Ay del cobarde que sofoque el germen
del fecundo patriótico ardimiento!

¿Es difícil triunfar? Pues bien, no importa,
sucumbiremos todos
y cuando se hallen ya nuestras moradas
en humeantes escombros convertidas,
cuando luchando como lucha el bravo
los bolivianos todos hayan muerto

Y no quede ninguno
para servir de esclavos.
Que vengan los odiosos invasores.
Que vengan – a reinar en un desierto.

 Nosotras las mujeres
llevadas del ardor del sentimiento,
ansiando por el triunfo de la patria
no lo dudamos ni por un momento.

 Y pedimos al cielo la justicia
orando en la mañana y en la tarde.

Y no hay entre nosotras
almas sin fe, ni corazón cobarde.
¡Yo te amo más que nunca Patria mía!
Hoy que eres desgraciada.
Y tanto como a ti – con toda mi alma -
amo al Perú, que te prestó su apoyo
cuando te vio insultada.

Si triunfamos, ¡Oh dicha!
Un mismo altar – el de la santa alianza
que  hará de dos naciones una sola
servirá para ornar a los valientes
que dieron la victoria
con los laureles de una misma gloria.

Si perecemos- no será perdiendo
la estimación y afectos tan valiosos
de unos aliados nobles generosos.

 Si yo dudar pudiera, si temiese
que Bolivia, la débil protegida
de la nación peruana
hollando sus sagrados compromisos
en la mitad de la fatal partida
abandone a su hermana, si temerlo pudiese,
tendría, lo confieso
vergüenza de llamarme boliviana.




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 COMENTARIO GASTON CORNEJO BASCOPÉ:

La lectura de estos quemantes versos de “Soledad” me conducen a evocar los de César Vallejo en París, golpeado por la pobreza y el hambre, febril su imaginación, quiso morir e imaginó los golpes que el azar y el destino a veces nos aproximan al dolor, al sufrimiento y a la muerte: “Hay golpes en la vida tan fuertes, como del odio de Dios”.

Esos tremendos golpes ha debido recibir “Soledad”, la familia, su entorno, toda la comunidad ciudadana de Cochabamba ese fin del año cruel de 1879.

En febrero Chile había invadido la patria apoderándose de Antofagasta; en marzo Eduardo Abaroa moría lanzando su terrible expresión contra el rotaje armado. En el curso de ese maldito año, sobrevinieron las derrotas sucesivas de Iquique, Angamos, San Francisco, y se había urdido desde la Logia “Valparaíso”, la inicua traición a la Patria con el golpe de Estado artero que se dio ese fin de año, tramado y ejecutado entre traidores: Campero, Camacho, Arce, Baptista. Se había enviado desde Santiago mediante Gabriel René Moreno, las “Bases” de ignominia para gestar una alianza entre Chile y Bolivia, traicionando en plena guerra al hermano que nos prestó su ayuda, al Perú que también sufría desventuras. 

La señorita Adela Zamudio en Cochabamba, desolada, recibía los golpes de las noticias más deprimentes para el destino de la Patria, la destrucción nacional en perspectiva ante su juventud de poeta en nacimiento. La sequía que esteriliza los campos de su fecundo valle; la visible hambruna entre los seres de su tierra, las numerosas epidemias con muertes por doquier, cadáveres recogidos en su plaza principal cercana.

Las noticias de la guerra llegan desde el Perú, la Argentina y son publicadas en el Heraldo con las consideraciones de un director patriota e inteligente, Velarde: derrotas, abandonos, deserciones, sacrificios y heroísmos inútiles frente a un poderoso enemigo  que asolaba el territorio litoral hollando la dignidad de los hermanos bolivianos de la costa. También desertores y rebeliones de algún regimiento en Viacha. La V División de Campero postergando su intervención en Cotagaita, la restringida cooperación de Camarones, las desinteligencias, la ineptitud en el manejo de las fuerzas, el desierto y a estas calamidades se suman la incertidumbre, las indecisiones, la sugerencia de ruptura de la alianza; amenazas, disidencias, enemistades en el seno del campo de batalla y entre los cochabambinos de su tiempo.

Futuro incierto, proximidad de la agonía y la disolución de la patria. Cuánta depresión, cuánta tristeza decantada en su alma de niña sensible. Presentía las mayores desgracias, profeta y poeta ya temía anticipadamente la derrota en la última fase de la guerra lejana, la culminación del fracaso en la violenta, injusta, batalla final de la  Alianza en las proximidades de Tacna, en mayo próximo.

2016. Leo su poema y repaso la historia del enclaustramiento nacional. Pasaron muchos años, más de un siglo de perfidias, rupturas, ofertas diplomáticas; insultos, convenios y tratados maquiavélicos. Más apropiaciones: Mauri, Lauca, Silala. Renovados desentendimientos al interior de la familia americana.

Me parece que la angustia existencial de Soledad, se renueva hoy idéntica en el alma.

En pos de paz y ante el turbión que se avecina, inquieto y reflexivo, recito con “Soledad” sus versos angustiados;  repito en mi interioridad sus cuitas y reavivo el sentimiento con ella compartido. ¡Hay golpes en la vida tan fuertes! No lo sé. 

 

Gastón Cornejo Bascopé
Cochabamba, 28 abril 2016.