Mar para Bolivia

¿Qué ganó Bolivia en La Haya?

Almirante (sp) Jorge Botello Monje

Es sorprendente el cinismo con que autoridades chilenas, comentan la decisión de la Corte Internacional de Justicia de La Haya de asumir competencia para tratar la demanda boliviana. La presidenta Bachelet, en su declaración luego de conocido el fallo, dijo, rodeada de personalidades políticas y múltiples besos de por medio: que Bolivia no ganó nada y que distorsionaba la historia. Parece que en su nerviosismo, olvidó que es Chile el que constantemente tergiversa los hechos históricos con un evidente afán de confundir a la opinión pública internacional, y a su propia ciudadanía.

¿Acaso no decía Chile que Bolivia nunca tuvo salida al mar? Nuestro país insistía en lo contrario y ahora la misma Corte señala que: “Al momento de su independencia Bolivia tenía una costa de varios cientos de kilómetros, en el Océano Pacifico”. Los argumentos se le van acabando a nuestro vecino.

Siguiendo el mismo patrón de conducta, “El Mercurio” publicó numerosos editoriales que señalan, entre otras cosas, que es ofensivo eso de negociar “de buena fe”, pues la duda que esta frase implica, daña la honorabilidad chilena,  y que Chile nunca firmó tratados arteros, seguramente se refieren al que firmaron Perú y Bolivia, con el propósito de defenderse del artero vecino que se estaba preparando para la guerra, se omite que dicho acuerdo establece que las partes están obligadas: “a defenderse de toda AGRESIÓN EXTERIOR”. Ese editorialista olvidó o no quiso recordar que Chile firmó con el Perú un tratado similar el año 1822 que señala la obligación que tienen las partes: ”a socorrerse mutuamente y a rechazar en común todo ataque o invasión que pueda de alguna manera amenazar su existencia política” este acuerdo se mantuvo en secreto hasta el año 1832

Esos editoriales se atreven a calificar a Chile como cumplidor de tratados y del derecho internacional, ignorando que en 1879 agredió a Bolivia incumpliendo totalmente lo que el Tratado de 1874, vigente entre las partes, disponía para resolver controversias, es decir el arbitraje. Tampoco respetó el derecho internacional pues agredió a nuestro país de forma tan artera que lo hizo sin siquiera declaratoria de guerra.

No falta el inefable Muñoz, el heraldo que escucha música celestial, quien dice que “la votación es engañosa, pues está claro que los 14 jueces que integraron la mayoría, y más aún los dos votos disidentes, decidieron recortar el caso de Bolivia, sin tocar el Tratado de 1904, que es y ha sido nuestra prioridad", pretende ignorar el canciller estrella, que no hubo ningún recorte pues la demanda fue aceptada en su integridad pese a que Chile intentó confundir introduciendo eso de que la demanda pretendía un fallo sobre soberanía territorial, la Corte no cayó en la trampa. Aunque debemos darle la razón no en que la votación es engañosa sino la interpretación del resultado, pues en realidad son 15 los votos que no dan la razón a Chile y solo uno, el de la juez nombrada por ellos, disiente de la Corte.

Insiste Muñoz: “Hoy el contenido de la demanda boliviana es notablemente más reducido, pues, justamente, la impugnamos preliminarmente".

Pretende ignorar que Bolivia demandó que “Chile tiene la obligación de negociar de buena fe y en forma efectiva con Bolivia, con el objeto de alcanzar un acuerdo que garantice a Bolivia un acceso pleno y soberano al Océano Pacifico.” Así lo entiende La Haya y lo especifica concluyendo que el tema en disputa es: “si Chile está obligado a negociar de buena fe, el acceso soberano de Bolivia al Océano Pacifico y de existir dicha obligación, si Chile la ha incumplido” COINCIDE CON EL REQUERIMIENTO BOLIVIANO

¿Qué ha ganado Bolivia? De principio que su demanda continúe en La Haya hasta un fallo sobre el tema de fondo. Otro elemento de gran importancia que nos beneficia es que queda definitivamente claro que nuestro país siempre tuvo mar hasta la artera agresión, pese a las insistentes afirmaciones chilenas que trataron de hacer creer a la opinión pública internacional, que no era así y que lamentablemente consiguieron que una gran parte de su población interiorizara esta falsedad. Otro tema en el que Bolivia sale ganando es que se define que sí hay temas pendientes entre ambos países y que no todo fue resuelto con el Tratado de 1904. Finalmente la Corte reconoce que la demanda puede estar inscrita en la búsqueda de solución a un desacuerdo mayor.

A la pregunta cabe pues una respuesta, en esta etapa del juicio, Bolivia ganó todo y estamos seguros que al final también será así.