Mar para Bolivia

PARA RECORDAR

 


Extractado de la Revistas "Mar para Bolivia" Nº 2 marzo 2012  publicada por DIREME (Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima

Por mucho tiempo algunos historiadores, dejaron "en el olvido" algunas acciones victoriosas bolivianas frente a los ejércitos y armas chilenas. Algunos  historiadores como Roberto Querejazu Calvo y otros  autores  revalorizan ciertos pasajes históricos como por ejemplo:

CANCHAS BLANCAS
Canchas Blancas era, en la época de la guerra, un centro minero de gran importancia y un obligado paso para cruzar el desierto de Lípez rumbo al Litoral. El Coronel Lina Morales, que contaba con parte de los batallones Chorolque, Ayacucho, Méndez u cerca de 50 indígenas armados con warakas (hondas), estaba encargado de proteger la localidad de las numéricamente superiores fuerzas chilenas preparadas para el ataque.

El día 10 de noviembre de 1879 se dio el combate. A las 7 de la tarde los vigías detectaron polvareda rumbo a su guardia, cerca de una aguada. Llegaba la caballería chilena levantando polvareda, seguidos por el grueso de su infantería  y varias piezas de artillería arrastradas por mulos.

A eso de las 8 de la noche, la infantería se movilizó sigilosamente comunicándose con  expresiones quechuas u chapacas, confundiendo al enemigo. Como relata el Cnel. Apodaca, participante del combate: se atacó con machete y cuchillo limpio. Se escuchaba ayees de dolor cuando las armas blancas se hundían en los vientres y gargantas de los invasores. El macabro espectáculo  continúo hasta las 3 de la mañana, al amanecer centenares de cadáveres que vestían la casaca chilena se encontraban tirados en el suelo árido y seco.

Esa mañana el Cnel. Villapando solo atinó a decir: "Soldaditos, queridos hijos míos...(un llanto profundo no lo dejo hablar) ...soldaditos, indiecitos queridos, ustedes han salvado a Potosí...Lloro de emoción porque hemos defendido la Patria..."

BATALLA DE TAMBILLO

Campero, destacó al Coronel Rufino Carrasco a Chiu Chiu, Calama y San Pedro de Atacama, en misión exploratoria. Carrasco partió al mando del Escuadrón de Francotiradores de 70 plazas, muchos de ellos hijos de Sud Chichas, la mayoría portando sus  propias armas de caza, montando sus propios caballos (así estaba el ejercito). Relata el propio Carrasco que "el día 2 se acampó a ocho leguas de Chiu Chiu donde  había una guarnición de ochenta chilenos del Regimiento Cazadores a caballo veteranos aguerridos. De Calama se destacaron 400 chilenos  para capturar a la Fracción Boliviana".

El día tres  antes de que llegue el grueso de la fuerza chilena se preparó una emboscada en el desfiladero de Tambillos a 29 kilómetros de San Pedro de Atacama. El combate  fue rápido, sangriento y termino con gran parte de la enorme tropa chilena huyendo en desesperada carrera hacia Calama.

En esta relación  cayeron 50 combatientes chilenos, 21 heridos y 29 prisioneros. El escuadrón de Francotiradores fue recibido como libertadores en San Pedro de Atacama en medio del júbilo de aquel boliviano. Después de esta valerosa acción, se dirigieron a Calama.

Concientes de la superioridad  numérica chilena decidieron esperar refuerzos. Carrasco entonces recibe la incomprensible orden de regresar a Potosí con su tropa. Una vez en la Villa Imperial, Campero lo condena a la cárcel con el cargo de traición