Mar para Bolivia

EL POEMA DEL PAÑUELO DEL ESTADIO NACIONAL

Luciano Durán Böger
9 de octubre de 1973

EXISTE LA VERDADERA CONFRATERNIDAD CHILENA- BOLIVIANA EN LA JUSTICIA Y EN EL DOLOR DE LA PERSECUCIÓN POLÍTICA
             

De  la doctora doña Nila Heredia, relevante humanista y notable ex ministra de salud de Bolivia. Actualmente  embajadora cultural en Chile.

Apreciado Gastón, Armando, José:

Aprovecho esta oportunidad para saludarlos deseando de veras se encuentren bien. Se trata de enviarles, particularmente a Gastón por su vena histórica muy bien fundamentada, la copia de un poema escrito por
don Luciano Duran Boger poeta y escritor beniano, también Miembro de la Asamblea del Pueblo. Juntos, él y Alandia Pantoja asistían como delegados de los artistas.

Tuve la oportunidad de coincidir con Yenive Cavieres, hija del compañero Santiago Cavieres Sepulveda, chileno, quien junto a otros chilenos estuvo preso en el estadio de Chile en el mismo camarin o ambiente que don Luciano Duran Boger, escritor beniano y otros bolivianos. 

El día que sacaron a los bolivianos, casi al mes de estar presos, al despedirse, quisieron todos expresar la unidad y lucha entre los recluidos chilenos y bolivianos pero solo tenían a mano un lapicero y ningún papel. Pero solucionaron utilizando el pañuelo que el Sr. Cavieres tenía donde escribió un poema titulado "Adios". Esta poesia la pueden leer a continuación. 

Santiago Cavieres Korn (CHILE), aun vive y  es un defensor del derecho marítimo boliviano. Ha escrito más de un articulo, uno de ellos se los envío. El pañuelo se encuentra en el museo de la memoria en Santiago de Chile. Me parece enormemente conmovedor pero sobre todo histórico y político.  El está muy gustoso que lo publiquen. Saludos a todos.  Nila. 

 

EL POEMA DEL PAÑUELO DEL ESTADIO NACIONAL

                         9 de octubre de 1973   

En 1973, estando en Chile, Luciano Durán Böger fue detenido en calidad de prisionero político luego del golpe de estado que derrocó al gobierno de Salvador Allende.
Fue recluido en el Camerín Nro. 3 del 
Estadio Nacional de Chile en la ciudad de Santiago de Chile, donde el 9 de octubre de 1973, con motivo del traslado de los reclusos bolivianos del camerín, pidió un papel para escribir un poema de despedida, no habiendo papel, pidió a Santiago Cavieres, escritor, poeta y abogado, chileno, también recluido, que le alcanzará un pañuelo en el que Durán Böger escribió:


                                                                                        
 iAdiós!
Ya nos vamos.
¿Volveremos¡
al punto de partida
de un 11 de septiembre?
¡No! ¡Jamás!
Ya nos vamos
hermanos chilenos.

Que nadie
siembre alegrías
sobre la sangre caliente
de las calles de Santiago.

Ya nos vamos
de aquí,
de este encerrón colectivo.
Dentro de nuestro corazón
dos manos se dan la mano

y el hambre hecho dolor

abrió una zanja profunda; 
en nuestros pechos hermanos
se dan
un abrazo de adiós,
Chilenos y Bolivianos.
   

                 Duranböger, Estadio N. de Santiago, Camerín Nº 3 - 9-X-1973    

El pañuelo fue firmado por los prisioneros del camerín y conservado por Santiago Cavieres, quien lo entregó a su esposa antes de ser trasladado a Chacabuco. Varios años después lo donó al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos,12 donde se encuentra catalogado con el Número de Registro 00000109000001000001 bajo la siguiente descripción: “Pañuelo de tela en el que Luciano Durán, boliviano,  escribió un poema, alrededor del cual los 80 prisioneros del camarín número tres del Estadio Nacional, firmaron.   

Luciano Duran Böger  fue un conocido escritor, poeta novelista boliviano. Nació en el departamento del Beni en Santa Ana de Yacuma en 1904 y falleció en la ciudad de La Paz en 1996.     
 

EL INALIENABLE DERECHO AL MAR.

DERECHO BOLIVIANO DEFENDIDO POR CUATRO GRANDES VENEZOLANOS.

ENSAYO DE  SANTIAGO  CAVIERES KORN (CHILE)

 

En uno de los ocho tomos de Francisco A. Encina sobre Bolívar, en el denominado "Emancipación de Quito, y Alto Bajo Perú", se leen los siguientes párrafos: "La espectacular carrera del libertador ha relegado al claroscuro los demás aspectos del genio de Bolívar, inclusive sus dotes de organizador administrativo…". "Este aspecto se manifestó en su excursión al sur y al interior del Perú y en la nueva República Bolívar". "Hemos visto las principales medidas que arbitró a su paso por las diversas provincias. En Bolivia arbitró muchas más de índole análoga, cuyo cumplimiento confió a Sucre".

Groso modo, Encina agrupa estas medidas en "La enseñanza, reformas económico-sociales, organización financiera, administración de justicia y en el terreno económico". En este aspecto dice textualmente: "Entre los numerosos decretos de esta índole merecen subrayarse: (…) "la habilitación para el comercio activo del puerto de Cobija en la costa de la Provincia de Atacama para la salida al mar del Sur de Bolivia". 

SUCRE CUMPLIÓ EL ENCARGO DE BOLÍVAR. 

Nadie puede negar que Bolivia tuvo mar y que Cobija fue su puerto, del que fue privado en la guerra de 1879. Se trata de un botín de guerra cuya injusticia se anticipó a censurar otro venezolano, Francisco de Miranda.

Uno de los valores intelectuales más grandes de Chile, Miguel Castillo Didier, en el discurso que pronunció al recibir en la Embajada de Venezuela la condecoración Francisco de Miranda, dice de éste último: "Precursor del respeto y defensa de un principio que debería ser básico en el derecho internacional… su categórica condena a la conquista, a la que niega el carácter de ‘derecho’". "En 1785, estando en prisión, le dice a los franceses: “Francia debe retroceder a sus fronteras y que es incompatible con una república libertaria apoderarse de territorio de otros pueblos". Comenta Castillo Didier: "¡Que fuente de reflexiones para nosotros los chilenos, que nos negamos con increíble egoísmo a entregar una salida soberana al mar al pueblo hermano de Bolivia y hasta nos enorgullecernos de haberle arrebatado su litoral por un medio no ético como es la guerra" (Tomado del periódico “El Siglo” Nº 8.845, de 7 de noviembre de 2003). 

Vale pensar que el mar, los océanos, pertenecen a la humanidad. Nuestro planeta no debería llamarse tierra, sino mar, porque el mar ocupa las tres cuartas partes de este astro. El mar fue y seguirá siendo la principal vía de comunicación, especialmente para los americanos, desde el primer viaje de Colón. Por medio de la guerra, Chile privó a Bolivia de su principal medio de comunicación habilitado por Bolívar y Sucre para su comercio activo con el mundo. 

Se dice que la pobreza de Bolivia no se debe a su aislamiento. Piénsese que la emigración europea, que tanto progreso trajo a los países americanos, se produjo a través de los puertos. En Chile, especialmente por Valparaíso; en Perú, por Callao; en Argentina, los italianos, gallegos y otros, por Buenos Aires, etc. Bolivia no tuvo casi inmigración a partir de la privatización de su litoral y perdió todo el impulso que los inmigrantes dieron a sus países vecinos. 

Sobre esta materia comenta el periódico The Economist, en un artículo titulado "El inalienable derecho al mar": "La investigación económica moderna sugiere que no tener mar es una desventaja del desarrollo. El ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia plantea que éste ha bajado un uno por ciento anual en el crecimiento del P.G.B.". Y agrega el artículo: "Los chilenos precisan que las guerras cambiaron muchas fronteras en los dos últimos siglos. Parece justo, pero dado cuánto se dedican los presidentes latinoamericanos a hablar de unidad regional, la posición de Chile parece un tanto anacrónica. Su línea de la costa norteña consiste en desiertos vacíos y algunos puertos de poco movimiento. ¿No podrían compartir soberanía sobre un puerto de poco uso y una playa colindante? Las ventajas serían muchas, tal gesto ayudaría a conseguir el gas de Bolivia y, quizás, una industria petroquímica en Chile". 

Agrega The Economist otra ventaja: "En vez de mirarse con ira el uno al otro, los ejércitos chileno y boliviano podrían efectuar patrullajes comunes contra traficantes de droga".

Buena idea, digamos nosotros, antes que EE.UU. instale bases militares con ese objetivo como ya lo ha hecho en Colombia y Ecuador. Agreguemos que la solución de este conflicto ayudaría a la disminución de los gastos militares que miran a un eventual conflicto, destinando esos recursos a fines tan necesarios como son salud, educación, viviendas… 

Para comprender la ilegitimidad de la ocupación chilena del litoral boliviano recurramos a otro gran venezolano, Andrés Bello, a través del Código Civil que nos dio y nos rige actualmente en Chile. 

Dice el artículo 606 del Código Civil redactado por Bello: "Por la ocupación se adquiere el dominio de las cosas que no pertenecen a nadie". El litoral en disputa pertenecía a Bolivia. Chile no pudo adquirirlo por su ocupación. Se dice que el dominio de ese litoral fue legitimado por el tratado de 1904. ¿Qué es un tratado? Es un acuerdo de voluntades, un contrato entre dos personas jurídicas llamadas naciones o países. En el título II del Código Civil, artículo 1445, estableció Bello: "Para que una persona se obligue por un acto o declaración de voluntad es necesario: 2º Que consienta en dicho acto y su consentimiento no adolezca de vicio". Dice el artículo 1451 del mismo Código: "Los vicios de que puede adolecer el consentimiento son: el error, la fuerza y el dolo". ¡Qué duda cabe que el consentimiento de Bolivia al tratado que la privó de mar le fue impuesto por la fuerza de las armas en la guerra que perdió en 1879!

Debe considerarse que Bolivia no reclama la restitución de los territorios que le fueron arrebatados durante la guerra de 1879. Sólo reclama una salida soberana al mar. 

Si consideramos al mar vía de comunicación, es decir el principal camino que une a los países y continentes, del cual se halla destituido Bolivia, el propio Código Civil de Bello da la solución: se trata de la servidumbre de tránsito reglada por el artículo 847: "Si un predio (en este caso un país, Bolivia) se halla destituido de toda comunicación con el camino público por la interposición de otros predios (en este caso, Chile) el dueño del primero tendrá derecho para imponer a los otros (en este caso a Chile) la servidumbre de tránsito, en cuanto fuere indispensable para el uso y beneficio de su predio" (léase: país).

Es cierto que este artículo exige que este último predio deberá pagar el valor del terreno necesario para la servidumbre y resarcir todo otro perjuicio. Pero debe considerarse que Bolivia ya ha pagado, y en exceso, el equivalente al precio u otros perjuicios que la servidumbre de tránsito traería a Chile. El resto del territorio que permanece en poder de Chile, la riqueza, bienestar y desarrollo que obtuvimos en las salitreras en el siglo XIX y parte del siglo XX, y del cobre que es nuestra principal riqueza actual, de los minerales de Chuquicamata y Potrerillos, ubicados en territorio arrebatado a Bolivia en la guerra de 1879, deben considerarse más que suficiente precio y resarcimiento de perjuicios. 

Esta última cuestión podría entrabar la solución del problema. Pero la solución nos la da también Bello en el artículo 848 del Código Civil: "Si las partes no se convienen, se reglará por peritos tanto el importe de la indemnización como el ejercicio de servidumbre".

En este caso habrá de recurrirse a arbitraje internacional, como ocurrió entre Chile y Argentina.

No puede seguir insistiéndose en que el problema es "bilateral". Los antecedentes históricos referidos; el artículo citado del periódico The Economist; las intervenciones del ex presidente Carter, del Secretario General de la ONU, Kofi Annan; las opiniones de los presidentes Fox de México y Kirschner de Argentina, la intervención del Presidente Chávez y muchas otras personas y países prueban que el problema no es bilateral. Y respecto a Chávez, éste no es un intruso en este problema, como se ha pretendido. Es un venezolano más que se suma a sus tres ilustres compatriotas que, de una manera u otra, le anteceden en el planteamiento y búsqueda de una solución: Miranda, Bolívar y Bello.  Santiago Cavieres Korn (CHILE)

COMENTARIO.  Gastón Cornejo Bascopé:

 Llega al corazón el antecedente  de sufrimiento  colectivo sufrido en el estadio de Santiago de Chile en 1973. Allá me mataron a dos condiscípulos los criminales carabineros de Pinochet. Iván Insunza y Gabriel Castillo, dos médicos de excelencia humanista con quienes convivi  los mejores años de juventud y la utopía socialista.

También está el brillante ensayo sobre los derechos bolivianos a su mar arrebatado. La respuesta sensible boliviana debe ser  la de Fernando Alegría, el poeta chileno que pergeñó el mejor grito chileno de compromiso:  ¡Viva Chile…mierda!

Gracias compañera Nila Heredia. ¡Gracias, por recordarnos que es posible la integración continental y también la reivindicación que alienta la existencia.