romper los designios de la oligarquía chilena.
advertencias  del pasado para el presente

Jorge Alejandro Ovando Sanz.
La Paz. 10 de septiembre de 1995.

La gran estafa chilena fue sencilla, pero la más dramática que sufrió nuestro país.

Por el Tratado del 20 de octubre de 1904, la oligarquía de Santiago se apoderó, a título perpetuo, del Departamento del Litoral. Pagó una coima de 300.000 libras esterlinas a los políticos de la época. Y como gran concesión se obligó a la construcción de un ferrocarril de juguete de Arica a El Alto de La Paz. La obra costó aproximadamente 1.700.000 libras esterlinas.
Sumadas ambas cifras, no alcanzan ni a la millonésima parte de lo que Chile explotó y sigue explotando en nuestro territorio usurpado.
Resulta muy gracioso que el hecho de que la llamada “Capitalización” de la Red Andina por la empresa chilena Cruz Blanca comprenda también el F.C Arica - La Paz, construido cono “compensación “ por la pérdida del Litoral. Ahora nos dejan sin esa migaja, demostrando que la Guerra del Pacífico fue un negocio redondo.

Un negocio cuyo objetivo era llegar hasta la frontera con el Brasil, según lo expresó el gran chauvinista chileno Benjamín Vicuña Mac Kenna en su diario “El Nuevo Ferrocarril“ el 8 de enero de 1880.

Objetivo que se viene cumpliendo ¡ Porque el fondo más trágico de la Guerra del Pacífico es que no terminó para Chile con la firma del Tratado de 1904, pues este apolillado documento, en su Artículo III, tendió a Bolivia el señuelo de la construcción de una red ferroviaria muy activa y audaz: Uyuni a Potosí; Oruro a La Paz; Oruro por Cochabamba a Santa Cruz; de La Paz al Beni y de Potosí por Sucre y Lagunillas a Santa Cruz.

Ese era el plan que debía construir Bolivia con una garantía del 5 % por parte de Chile y un gasto que no debía exceder de 1.700.000 libras esterlinas.

Se puede decir que afortunadamente, al mismo tiempo que desgraciadamente, se interpuso al proyecto chileno el Consorcio Speyer. Cía, el National City Bank, banqueros y concesionarios norteamericanos que en 1906 propusieron la construcción de una red ferroviaria similar a la propuesta por Chile.

Fue uno de los negociados más famosos en el mundo en materia de estafa a un Estado débil y sin experiencia. Los políticos de esa época ansiosos de sustituir el mar por ferrocarriles, se vieron envueltos por esos “rateros “ (así los llamaban) en un lío más complejo que “La Prometeida“ de Franz Tamayo como decía el parlamentario Daniel Salamanca.

Para más complicación, el Consorcio transfirió sus derechos en 1907 a The Bolivian Railway Co., llevándose millones de libras esterlinas que el Brasil nos pagó, con usura por haberse apoderado de 200.000 kilómetros cuadrados durante la Guerra del Acre.

Fueron construidas algunas vías importantes, incluido la vía Oruro- Cochabamba que se terminó en 1917. A estas se sumaron otras construidas por el Estado o por particulares haciendo lo que se ha dado en llamar la RED ANDINA. Dolorosa Red Andina que tantos sufrimientos costó a Bolivia.

En una noche de fiesta, mediante el indecoroso procedimiento de la “Capitalización“ ha sido regalada a la empresa chilena Cruz Blanca por un precio que no alcanza los 300.000 libras esterlinas recibidas en 1904 por todo el Litoral. Así se cumplió la segunda parte de la Guerra del Pacifico ante el asombro del pueblo boliviano y sin que Chile dispare un solo tiro.

La Red Oriental construida a consecuencia de la Guerra del Chaco, por el gobierno brasilero, desde Puerto Suárez hasta Santa Cruz, y por el gobierno argentino desde Yacuiba a Santa Cruz, en otra noche de farra y por el mismo procedimiento de la “Capitalización“ ha sido entregada a la misma empresa chilena Cruz Blanca por un precio ridículo que probablemente alcance a las 300.000 libras esterlinas de la histórica coima de 1904. Por supuesto, se trata de sumas muy inferiores al valor fijado en libros, que en realidad nada tiene que ver con los valores reales.

Fue un crimen monstruoso de los políticos bolivianos negarse a construir el F.C Cochabamba – Santa Cruz en cerca de 100 años. (Empezó a construirlo la Empresa de la Luz y Fuerza de Cochabamba en 1910 empresa que también ha sido capitalizada a manos chilenas para unir la red occidental con la red oriental. Esa construcción que habría significado la verdadera unidad nacional, quizá por sus resultados nos hubiera librado de las vergüenzas que pasamos actualmente, de actos que solamente pueden ser calificados por la Historia y que la Historia no nos perdonará jamás.

La ocupación chilena de la Red Oriental es el tercer acto de guerra del Pacífico, que se ha desarrollado también sin que Chile dispare un solo tiro. Benjamín Vicuña Mac Kenna dijo en 1880 que “el Brasil gravita en su vasto circuito sobe el talón de todas las naciones sudamericanas. Chile es la única excepción. Más, ¿Lo será para siempre? “

Si bien Chile no limita con el Brasil ahora, un ferrocarril en manos de una compañía chilena ha llegado a su frontera, gracias a la alegre política "capitalizadora“ de los políticos bolivianos de la nueva hornada.

Sería interesante que piensen que la política neoliberal del BID y el BM no será eterna.

COMENTARIO: GASTÓN CORNEJO BASCOPÉ
Don Jorge Alejandro Ovando Sanz, el gran escritor, a quien admiré con entrañable afecto, pergeñó este artículo hace 18 años. Está contenido en el libro del mismo título Página 43. Editorial Universitaria UMSA. La Paz Bolivia. 1996. Mucha agua ha pasado bajo el puente de la historia desde entonces.
Era un ser puro, esencialmente boliviano, patriota, analítico, historiador, verídico en sus afirmaciones, sorprendente en su prosa descarnada y denunciante; muy franco en aquello de “escandalizar” con su exaltada oratoria.
Como el suscrito que ahora lo evoca con nostalgia y sentimiento, ,me parece que repetí sus pasos cuando él fue estudiante de la universidad de Chile en Santiago con algunos años de precedencia a los míos en la década del 50 al 60, se enriqueció de la refinada cultura chilena y conoció su violenta oligarquía, tomó partido por la izquierda pionera en sus gestos heroicos y doctrina democrática, el partido de Luis Emilio Recabarren, Volodía Teitelboin, Pablo Neruda, Elías Lafferte y el de Salvador Allende.
Sin llegar a ser cáustico se revela en el presente escrito casi sometido ante los hechos consumados, producto de la infausta política neoliberal en curso, aquella que privatizó todos los pilares económicos de la Patria y lo más grave, entregó los F.C. a las empresas chilenas que, más bien desmantelaron la Red Andina en su totalidad, hasta el presente. Según don Ramón Claure, destruyó el 80% de la Red Occidental Andina y la Red Oriental funciona solo en un 50%.
A los políticos de “la nueva hornada” y a la Oligarquía chilena no les interesó ampliar la red hasta el Oriente porque ésta última sabe que con las vías carreteras actuales Iquique – Oruro; Arica - Oruro ya le es suficiente. Existe la carretera asfaltada Oruro – Cochabamba; Oruro – La Paz. Existe Cochabamba – Santa Cruz, y ya tiene la Red Oriental.
Bolivia le construirá a Chile (también al Brasil) y a sus empresarios, sí o sí, Cochabamba – Beni, y con todo ello ya cumplió su demanda geopolítica de aproximar su soberanía al Atlántico, mediante uno, dos o tres carreteras bio-oceánicas.
Chile en su proceso limítrofe con Perú ante el Tribunal Internacional de La Haya perdió y tuvo que bajar la cerviz dolorosamente. Con Bolivia, mantiene su soberbia e irracionalidad; además, la mendacidad de propagar que fue Bolivia la que interrumpió el diálogo. Falsedad de toda falsedad. Intervine en el programa de la “Agenda de los 13 puntos” y cuando después de cinco años de diálogo infecundo, presionamos para tratar el 6to: Mar para Bolivia con soberanía, “se echaron pa atrás “, cobardemente.
No sabemos qué saldrá de La Haya, pero por fin hemos dado un paso de dignidad.
A propósito del inacabado y destruido F.C. Cochabamba –Santa Cruz que la empresa de Luz y Fuerza comenzó a construir en 1910, ha pasado 104 años y la posibilidad de reiniciar una resurrección es absolutamente incierta. En cuanto a la Red Andina y la Red Oriental, esperamos que el actual gobierno culmine el gesto de nacionalizar y revertir todo lo enajenado. Proceso que comenzamos en la gestión legislativa en enero del 2006; pero que lo ejecute sin corrupción y con eficiencia empresarial.

Gastón Cornejo Bascopé
Cochabamba, 1 de marzo 2014.