Mar para Bolivia

OBSERVACIONES AL LIBRO DEL MAR

Autor : Jorge Edgar Zambrana Jiménez
Ingeniero Civil y analista de historia
27 de Julio de 2017

En fecha 8 de Junio de 2017, desde Bélgica, el Presidente Evo Morales se volvió a referir a Chile desde su cuenta oficial de Twitter, diciendo: “Que sepa el mundo: verdadera agresión es la invasión de 1879, para arrebatarnos 400 km de costa en el Pacífico y 120.000 km2 de territorio”.

Vamos a demostrar, en lo que sigue, que esas declaraciones adolecen de falta de exactitud histórica.Evidentemente Chile le ha robado su litoral a Bolivia, pero no son 400 Km. ni 120.000  Km2, sino son 297 kilómetros y 90.000 Km2 de territorio, ya que los gobiernos de Mariano Melgarejo y Tomás Frías regalaron, escandalosa y falazmente a Chile 183 kilómetros de costa mediante los fraudulentos tratados de 1866 y 1874 que fijaron el nuevo límite en el paralelo 24°, obsequiando sin ningún motivo a Chile un grado y medio geográficos entre dicho paralelo y el río Salado, 25°28’, que era el límite cuando Bolivia nació a la vida, de acuerdo con el Uti Possidetis Juris.

La cancillería boliviana y el “Libro del mar” están difundiendo que Bolivia ha perdido una costa de 400 kilómetros, lo que es erróneo. Los bolivianos jamás olvidaremos que al nacer a la vida poseíamos nuestra extensa costa de 480 Km. con legítimos derechos desde el río Salado en 25°28’ hasta la desembocadura del río Loa en 21°25’, lo cual ningún “tratado” podrá negarlo graciosamente. Los máximos responsables de la donación gratuita del territorio entre los paralelos 25°28’ al 24° son los corruptos mandatarios Mariano Melgarejo y Mariano Donato Muñoz, representantes de los latifundistas bolivianos que gobernaron hasta 1952 y que mantuvieron la falta de una fuerte estructura nacional, que fue aprovechado por Chile para mantener desde 1857 ocupados los puertos del litoral boliviano por la marina de guerra chilena e invadirnos militarmente en 1879 y arrebatarnos el resto de nuestro litoral, con la venia de la ideología boliviana señorial y racista anti-indio más la participación a favor de Chile del imperio británico.

Los hacendados bolivianos preferían mantener a toda costa sus feudos comunales viviendo montados en sus esclavos pongos, en vez de explotar los ricos yacimientos de guano, salitre, cobre y plata del litoral boliviano que eran usurpados por la oligarquía chilena, ante la mirada de palco de los militares bolivianos.
La oligarquía boliviana de ese entonces creó el bárbaro y dictatorial tributo indigenal de modo de arbitrar fondos para un Fisco continuamente paupérrimo, por la necesidad de mantener al ejército y tenerlo contento, de modo de perpetuar en el poder a la clase dominante.

El presupuesto nacional de Bolivia, y del cual no le tocaba nada al campesino, se generaba en gran parte del tributo extraído al mismo pobre comunario, quien carecía del derecho a opinar, aunque era el único que pagaba impuestos, además de ser el principal productor cultivando la tierra y laborando las minas gratuitamente, además de servir como esclavo en las haciendas terratenientes sin recibir ningún salario, mientras los chilenos aprovechaban nuestra riqueza sin impedimento, ante la negligencia de la oligarquía gobernante boliviana que contemplaba de palco el despojo. Toda la nación boliviana vivía del tributo de las familias “indias”, mientras los chilenos invadían nuestro litoral y usurpaban impunemente nuestros recursos exportándolos a Europa y EEUU con lo que llenaban el 85% de su presupuesto estatal.
Los chilenos, además de enclaustrarnos, también se han anexado territorios sin justo título ( basta consultar el libro ‘El tratado de 1904 : la gran estafa’ de Rodolfo Becerra de la Roca y la tesis de ingreso a la Academia Boliviana de la Historia ‘El tratado de 1904 con Chile’, de Manuel Frontaura Argandoña).
 
El Dr. Becerra indica que mediante el Tratado de Ancón, el Perú al ceder perpetuamente a Chile la provincia litoral de Tarapacá, claramente señala el límite ancestral oriental con la República de Bolivia. Entonces, ¿por qué Chile, al imponer militarmente a Bolivia el Tratado de 1904, no respetó este lindero y se internó en territorios bolivianos que en ningún instrumento fueron objeto de cesión o transferencia a su favor? ¿Por qué Bolivia permitió esta alteración de límites? Son territorios y ríos, como el total de la longitud del Lauca, que legítima y jurídicamente ingresan en el derecho de reivindicación; y, sin embargo de todos estos despojos perpetrados ¡Chile se permite arrostrar que no cede, ni regala ni un centímetro de “su” territorio! ¡Existe un paralelo entre esta postura y la de un ladrón que escupe a su víctima que lo que le robó no puede devolverle ni transferirle bajo ningún título! .
El Tratado de 1904 es injusto porque ha sido impuesto después de una invasión militar de conquista, ávida de expansiones territoriales, y afecta vitalmente al pueblo boliviano al haberlo enclaustrado geográficamente, atropellando sus derechos obligándolo a vivir sin sus ancestrales puertos de acceso soberano al mar, perjudicando de ese modo su progreso.
Chile ha obtenido nuestra riqueza mediante el despojo y la ley filibustera de que la agresión y la victoria da derechos, y los bolivianos seguimos embaucados con la fraseología de la confianza mutua y esperando la limosna de la “cualidad marítima” que el soberbio agresor tenga a bien concedernos en una negociación por un corredor inservible sin puerto al norte de Arica.

El susodicho corredor, que no es otra cosa que un plato de lentejas, a cambio de más usurpación de territorio, es el destino de Bolivia por el que trabajan los gobiernos chilenos, cuando, para asombro de todos los pueblos, en forma abierta se niega la devolución de un puerto para el acceso soberano de Bolivia al mar. Es urgente olvidarse de los abrazos de Charaña, en los cuales solamente reivindicamos el “derecho” de la victoria de la agresión. Caemos en la trampa de renunciar al derecho propio, consintiendo el “derecho” que impone el agresor.
No supliquemos favores, ya que Chile tiene deudas pendientes que pagar a Bolivia.

Abraham Köenig, mentor del ultimátum de guerra que le fue entregado al canciller de Bolivia, Eliodoro Villazón, emplazó al gobierno liberal de José Manuel Pando a entregarle el mar boliviano mediante un tratado a suscribirse, ó sino enfrentar, en caso de resistencia, la reanudación de la guerra. En respuesta a este ucase, el canciller Villazón por toda aceptación le pedía a Köenig, inconcebiblemente, reservarle en el tratado a firmarse un puerto de salida al mar, al norte de Arica, como única condición de la aceptación boliviana del ultimátum. Explicándole al Gobierno boliviano la imposibilidad de atender a Bolivia en su petición de reservarle un puerto en el norte de Chile, Köenig le hizo conocer al canciller Villazón su excusa con esta disculpa: “Al norte de Arica no hay puerto, ni siquiera una caleta mediana; desde Arica hasta Sama la costa es brava y casi inabordable”. “Al norte de Arica la vista se pierde siguiendo las sinuosidades de una costa inhospitalaria”. “....en conclusión, se impone la fuerza, Chile no acepta esa cesión que piden”.

Recordemos lo que ya nos ha explicado el ilustre Dr. Juan Albarracin Millán, con estas palabras : El expresidente chileno Piñera conocía dicho antecedente, pero tal vez lo olvidó muy a propósito, al declarar recientemente que su opinión es negociar con Bolivia sobre la base de una “salida” al mar por el norte de Chile, sobre la frontera del Perú. Maliciosamente o no, al adelantar una propuesta de solución al pedido boliviano de obtener la devolución de un puerto al mar, ha incurrido nuevamente en burla contra los justos derechos que tenemos para recuperar soberanía marítima. Ofrecerle a Bolivia una “faja territorial” de 10 kilómetros de ancho, en una región inhóspita, “falto de seguridad y abrigo”, no constituye un principio serio de entendimiento sino de consumación de una humillación a la dignidad boliviana. Una estrecha franja de territorio situada entre las extensas costas de Chile y Perú, no toca ni por asomo al desenclaustramiento de Bolivia, que es la esencia del arreglo pedido.

Al contrario, la negación a dicho arreglo empeorará la situación precaria de Bolivia, ilimitadamente, hasta llegar a un punto histórico de inanición nacional, porque Chile está trabajando para llegar a ese momento. El error de Bolivia es sentirse desamparada por la comunidad de naciones y la ley internacional, y soñar con llegar a un acuerdo a nivel político con Chile, de Estado a Estado, sabiendo que este país agresor nos está sumiendo con su dominio implacable bajo el despotismo de un régimen colonial, cuando el problema del “tratado” es una cuestión esencialmente jurídica y de dominación. Chile ha invadido el territorio nacional con su ejército y se ha apoderado del mar por la fuerza.

El “Tratado chileno de dominio” es la imagen exacta de los fines perseguidos por la invasión y la guerra, la imposición de su dominio político y la implantación de feroces castigos como el enclaustramiento que reduce nuestro status a una situación de paria internacional.

Pero Chile no ha de festejar para siempre su victoria actual sobre Bolivia. A la luz de la historia real, el país vecino no ha adquirido ningún derecho definitivo de propiedad del mar con el “tratado”. Conoce la comunidad internacional de naciones que Bolivia nunca le ha transferido a Chile sus legítimos derechos al mar y nunca ha renunciado a su soberanía marítima.

El agresor, empecinado, no quiere entender que con el “Tratado de dominio” no puede en derecho obtener de Bolivia ninguna cesión territorial o transferencia de derechos de propiedad del mar boliviano. Para resolver esta situación anómala creada por Chile, se pretende sustituir el “derecho” por el “dominio” de las armas; pero, existe el Derecho Civil Internacional. Hasta ahora, Bolivia no ha recurrido a dicha justicia internacional, pero debe hacerlo y obligar a Chile a respetar el orden internacional vigente entre los Estados democráticos y un procedimiento civil que norme, legalmente, las relaciones entre los Estados, conforme a derecho, para no fiarse de los “acercamientos” rapaces y de las mentidas “confianzas mutuas” aparentes. A más de un siglo de las patrañas ya conocidas, como son los falsos “diálogos”, se sigue sonsacando los derechos de Bolivia debilitados por el Tratado de Guerra.

Después de haberse firmado el “Tratado de Paz y Amistad”, Bolivia no ha dejado de ser víctima de más despojos y agresiones, instigados por las triquiñuelas del “tratado” opresor chileno. Hoy continúan las asechanzas geopolíticas sobre las materias primas bolivianas inventariadas por Chile en la agenda sin exclusiones del año 2006, como gas, agua, petróleo, minerales, territorio amazónico, etc., como se ve en la agenda de la penetración expansionista chilena sobre las riquezas naturales de la nación boliviana.

Ultimamente, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, en el marco de su visita a la ciudad de Mendoza, Argentina, para participar de la Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur y Estados Asociados, se refirió a su relación con el gobierno boliviano en medio de la demanda marítima que Evo Morales interpuso contra Chile en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, manifestando que “nosotros estamos convencidos que no es posible obligar a dialogar para negociar entrega de soberanía”.
 
Esta declaración chilena está en contra de la declaración del Canciller de Chile al Embajador de Bolivia en Santiago, hecha el 20 de Junio de 1950, bajo la presidencia en Chile del Sr. Gabriel González Videla, cuyo texto fue concertado con el Gobierno de Bolivia, y que decía : “El Gobierno de Chile, junto con resguardar la situación de derecho establecida en el Tratado de 1904, está dispuesto a estudiar, en gestiones directas con Bolivia, la posibilidad de entrar formalmente en una negociación directa destinada a buscar la fórmula que pueda hacer posible dar a Bolivia una salida propia y soberana al Océano Pacifico”.

Se debe hacer notar que, con la demanda en La Haya, estamos cayendo en lo mismo de siempre, ya que Chile seguramente, en la negociación que vendrá, ofrecerá el callejón banzerista, y pedirá, a cambio, más territorio, exigiendo al mismo tiempo, el cese para siempre de los reclamos por el Litoral. Y, como es costumbre, los ingenuos “negociadores bolivianos” neo melgarejo-banzeristas, accederán en todo.

Bolivia debe proceder a buscar aliados en su justa demanda, ya que cualquier negociación con Chile siempre será un fracaso, porque debemos darnos cuenta que el trato bilateral NUNCA ha encontrado ni la más remota intención de reparación por parte de Chile al daño causado con su asalto invasor.

La actual demanda marítima ante la Haya, se basa en compromisos y ofrecimientos unilaterales de Chile. Pero, habida cuenta de lo debido por el usurpador, tenemos fundamentos de mucha fuerza para plantear una negociación que persiga la reparación de tanto latrocinio. Lo robado no se puede convertir en soberanía intangible. Las apropiaciones chilenas han sido completamente gratuitas, aprovechando la traición de tantos coludados con la oligarquía chilena.

Como ya lo ha sentenciado el ilustre Dr. Juan Albarracin Millán, la “salida” de Bolivia de su actual prisión, al mar, por un inhóspito “callejón” de territorio a trabajarse en el norte chileno, resultaría ser una ventana de salida a un mar ajeno y a una costa inhospitalaria, convirtiendo a Bolivia en tierra interior de Chile. ¿Qué haría Bolivia con una faja de 10 Km. de ancho, sin puerto, en una región bravía, feroz, indómita, salvaje, inservible? Bolivia acabaría sus últimos días de aislamiento en un lugar de confinamiento en la región costera desértica de Chile, país que, por amarga ironía, ha sido dotado por Bolivia de varias carreteras dirigidas hacia los puertos que nos ha usurpado, y de dos ferrocarriles al servicio de los intereses chilenos; infraestructuras para un paraíso del masivo negocio negro moviéndose en gigantescas caravanas hacia los puertos secos del contrabando.

Para salir legítimamente al mar, Bolivia tiene que hacerlo por su propio territorio, NO por un callejón inservible abierto en territorio ajeno, que nunca dejaría de ser callejón ajeno. En la perspectiva de obtener de Chile una infortunada “salida”, ésta dejaría a Bolivia automáticamente fuera de la historia, sin derecho a reclamar el LITORAL, nunca más, como lo suyo.

Tenemos que rechazar la política de “confianza mutua” y “mar a como dé lugar”, y debemos exigir la reparación del atropello de 1879, y ésto sin claudicaciones ni compensaciones a Chile. No queremos tomaduras de pelo como el ridículo callejón sin puerto al norte de Arica. Nuestro Departamento del Litoral, actualmente ocupado y usurpado de facto, no puede convertirse en soberanía intangible chilena, con los argumentos de que la Corte de La Haya no trata revisiones de tratados y de que Chile no devolverá el litoral porque no puede dividir en dos partes separadas su territorio. Bolivia debe esperar la coyuntura internacional y buscar aliados, así tengan que pasar 100 años más, para poder reivindicar su propio litoral, y no contentarse con un plato de lentejas.
Los alcances de un fallo de la Corte, para una obligación a negociar, seguramente no serán bien establecidos, y menos esa negociación será necesariamente favorable a la parte demandante, ya que tanto La Haya como chilenos e incluso muchos ingenuos bolivianos aspiran a dar una supuesta solución al tema con el imaginario y falso puerto acordado en Charaña.
Bolivia no renuncia a sus derechos sobre el Departamento del Litoral, y no considera un canje territorial, puesto que esto último constituiría un error de lesa Patria.

No existe hoy el derecho de eternidad (intangibilidad) en el derecho público internacional. Tampoco la inmortalidad del despojo, ni los castigos de guerra sin fin, impuestos por un país sobre otro, como sucede actualmente con Chile sobre Bolivia.
La entrega, que se hizo a Chile, de nuestros puertos, mediante el tratado de 1904, es substancialmente nula, porque un pueblo no puede pactar el cercenamiento de su integridad vital, lo cual es inadmisible. El tratado de 1904 fue producto de la imposición, respaldada por la fuerza y la conquista; fue suscrito cuando Chile ocupaba militarmente el territorio boliviano. Por tanto, hubo violencia y vicio en el consentimiento. La Convención de Viena de 1969 dice que es nulo todo tratado cuya celebración se haya obtenido por la fuerza, en violación de los principios del derecho internacional incorporados en la Carta de las Naciones Unidas.

El embajador de Chile en La Paz , el 13 de Agosto de 1900, nos escupió en la cara su célebre brulote sin parangón en los anales diplomáticos de América, manifestando : << El antiguo litoral boliviano es y será para siempre de Chile, quien lo ha ocupado y se ha apoderado del mismo con el mismo título con que Alemania se anexó las provincias francesas de Alsacia y Lorena, con el mismo título con que los EE.UU. han tomado Puerto Rico. Nuestros “derechos” nacen de la fuerza bruta agresora y victoriosa, la ley suprema de las naciones. El litoral es rico y vale muchos millones; éso ya lo sabíamos; lo guardamos porque vale; que si no valiera no habría interés en su conservación. Chile no debe nada, ni está obligado a nada, mucho menos a devolver un puerto. No podemos esperar más. Terminada la guerra, la nación vencedora impone sus condiciones y exige el pago de los gastos ocasionados. Bolivia ha sido vencida, no tiene con qué pagar y entonces debe entregar su litoral>>.

Nada más claro que lo anterior, que históricamente es cierto; es prueba de que la usurpación se consolidó bajo amenazas militares chilenas para obtener la suscripción del tratado.

La política de la Corte de La Haya es simplemente contemporizadora y ambigua al intentar dar soluciones a los problemas internacionales. Lo que debería exigir el gobierno boliviano es que se obligue a Chile, bajo el arbitrio de las NN.UU., que solucionen el enclaustramiento de Bolivia revisando el ominoso tratado de 1904, que nos fue impuesto militarmente por el ejercito invasor chileno
.

Es urgente planificar una auténtica política de Estado para la recuperación de nuestros puertos, evitando las incoherencias como las siguientes :
El ex-canciller Fellman Velarde declaró, en 1967, que “Bolivia no puede recurrir a la ONU ni a la OEA en su reclamo portuario, porque dijo que estos organismos han sido creados para preservar el dominio territorial actual de los Estados miembros”.
El Dr. Jorge Siles Salinas, miembro de la Academia Boliviana de la Historia, postula que el tratado de 1904 pertenece al pasado y que en 1975 Bánzer y Pinochet fijaron la “única” solución cual es el inservible callejón al norte de Arica.

El ex-presidente Carlos Mesa Gisbert, en la sesión en el auditorio del Banco Central el 23 de Marzo 2004, ha expresado que la propuesta del callejón, inservible, de Bánzer-Pinochet fue creativa, realista y seria. Posteriormente, en La Haya, en entrevista con CNNChile, manifestó que 'Lo que Bolivia pide es algo razonable, no estamos pidiendo cosas desmesuradas'. Es decir, para él, tal como era para Bánzer, un trueque de más territorio para Chile a cambio de NADA, porque el callejón no sirve para nada, además de perder para siempre la opción de reclamar el litoral cautivo, es algo razonable.

La “diplomacia de los pueblos” de nuestro Presidente Evo Morales el año 2006, no tiene sentido, ya que en el referéndum del año 2004 el pueblo dijo que si Chile quiere comprarnos gas, primero debe devolvernos un puerto soberano. El presidente Evo Morales, en la minicumbre de cuatro mandatarios del 4 de Mayo 2006 ofreció gas barato a todo Sudamérica, sin mencionar para nada la indicada resolución del pueblo boliviano. El Presidente de Bolivia se dejó avasallar por Hugo Chávez, Presidente de Venezuela, quien aseguró a periodistas chilenos diciéndoles “ustedes tienen asegurado su gas por cien años”, refiriéndose al gas ofrecido por Evo Morales, y se olvidó de apoyar a Bolivia en su reclamo marítimo.

Por todo lo que antecede, la demanda en La Haya, aunque resulte en un fallo favorable a Bolivia, será intrascendente si no va acompañada de condiciones que anulen la condición de dependencia económica ante el vecino. Será muy bueno aprovechar la oferta gratuita del Perú para utilizar el puerto de ILO, y dejar de depender de las actuales desfavorables condiciones de Arica.
Hay países hermanos solidarios con Bolivia; El canciller de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, dijo que su país tiene listos los puertos Nueva Palmira y Montevideo para que Bolivia exporte su carga ultramarina por el océano Atlántico. El ofrecimiento lo hizo en una reunión bilateral, realizada en Montevideo, con el jefe de la diplomacia boliviana Fernando Huanacuni.

No obstante, por otro lado, se ha seguido comprobando la influencia calamitosa del enclaustramiento, durante la segunda mitad del siglo XX, porque, en gran parte debido a esta cárcel, ha seguido cundiendo en Bolivia el desempleo, la desnutrición, la prostitución, los salarios de hambre, la falta de democracia participativa, la exclusión de los pueblos autóctonos, la deuda externa, el debilitamiento del Estado, la falta de planificación geopolítica, la desigualdad en la repartición de la riqueza, la corrupción, el tráfico de tierras en los llanos, el minifundio en los valles y el altiplano, el centralismo gubernativo inoperante, el saqueo de los hidrocarburos por las transnacionales, el contrabando desde Chile, Argentina, Perú y Brasil, y la total dependencia económica, con el peligro, además, de la división del país.


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