Mar para Bolivia

CORTE INTERNACIONAL DE INJUSTICIA

Jorge Edgar Zambrana Jiménez

Finalmente, este 1 de Octubre de 2018, esta Corte ha dictaminado que : Chile no tiene obligación de negociar con Bolivia un acceso soberano al mar. Ha rechazado los alegatos bolivianos, al respecto

El fallo de La Haya consta de 3 puntos :

1.  Chile no tiene obligación de negociar la solución a la mediterraneidad de Bolivia
2.
  La Corte rechaza los alegatos de Bolivia.
3. 
Chile no está obligado a entregar ningún territorio con soberanía a Bolivia

La CIJ indica que ambas partes deben continuar dialogando, para resolver la mediterraneidad boliviana ocasionada por Chile contra Bolivia. Y ello deben hacerlo de acuerdo a la buena voluntad de Chile,  en una negociación bilateral pacífica, indicó la CIJ. Expresaron los Jueces que el dictamen de la CIJ no impide nuevas negociaciones entre ambas partes, ya que la Corte considera y reconoce que existen una injusticia y un problema pendiente ocasionados por la invasión militar de 1879. Indicaron los Jus que el euipo jurídico boliviano no ha sabido reclamar adecuada ni contundentemente, y por ésto se han rechazado los alegatos bolivianos. No obstante, dictaminaron que persiste la injusticia contra Bolivia, ocasionada por Chile.
 

Este Analista, Ing. Jorge Edgar Zambrana Jiménez, junto con mi pueblo boliviano, declaro que : Bolivia nunca va a renunciar a reclamar multilateralmente su puerto soberano usurpado en 1879 mediante la invasión militar de Chile. Con ello, seguiremos cumpliendo lo que estipula la Constitución Política del Estado Boliviano. En este sentido, nunca daremos ni regalaremos más territorio a cambio de un acceso, ya sea soberano ó no. Y tampoco debe volver a ocurrir que los gobiernos se limpien la boca antes de comer, como lo han hecho en el pasado cuando declaraban en el aeropuerto de El Alto, luego de ‘negociar’ en Santiago de Chile, que traían el mar en el maletín, o en una botellita.

Con este motivo, voy a rememorar, a continuación, lo que ya hube escrito con anterioridad, cuando yo ya vislumbraba este nefasto “FALLO” :

ACCESO SOBERANO PARA BOLIVIA
por  Ing. Jorge Edgar Zambrana Jiménez
28 de Septiembre 201
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He descubierto que dos de los jueces de esta Corte de La Haya son : Mr. Donald M. McRae, de nacionalidad chilena y Mr. Yves Daudet, de nacionalidad boliviana. Ambos, juntamente con sus demás quince colegas, miembros de la Corte, están redactando un FALLO atentatorio a los intereses de nuestra amada Patria Bolivia, que prácticamente va a dictaminar que ambas partes, Bolivia y Chile, se sienten a negociar un acceso marítimo SIN soberanía.

Huanacuni cree que el concepto de soberanía cambió
El diálogo con Chile debe lograr avances para ambos países, dijo el exCanciller.

lunes, 10 de septiembre de 2018 
ERBOL / La Paz

“Es que aquí si no somos visionarios, si vamos a estar en ese pensamiento clásico, no vamos a avanzar. Hoy día es una realidad distinta”, señaló Huanacuni.
El exCanciller del Estado Boliviano, Fernando Huanacuni, considera que si Bolivia se mantiene en el concepto clásico de soberanía territorial en la demanda marítima, no logrará avances en la negociación para lograr acceso al Océano Pacífico, según ERBOL.
Consultado si es posible negociar el concepto de soberanía y sus alcances, el exCanciller dijo que el pensamiento global ya cambió la idea antigua de soberanía.

“¿Hoy día qué es soberanía? El concepto moderno del mercado, del pensamiento global ya ha vulnerado la soberanía. Por ejemplo, a través de las redes sociales ¿Qué es soberanía? Hay una invasión absoluta de la soberanía, cambió el concepto”, dijo Huanacuni, sin que nadie pueda entender qué brutalidad estaría pensando la exautoridad
.  Seguramente quiere convencer al ingenuo pueblo boliviano para que acepte un fallo de La Haya atentatorio a nuestros legítimos intereses, ya que lo más probable es que dicho dictamen de la CIJ especifique que ambas partes, Bolivia y Chile, se sienten a negociar un acceso
SIN soberanía.

Considera el ex canciller que la negociación con Chile tiene que tener la premisa de lograr beneficio para ambos países.  “Hay que tener posibilidades de resultados en esta nueva coyuntura, para que beneficien a ambos, pero también que se resuelva nuestra deuda histórica”, indicó.
Huanacuni está convencido de que es necesario crear las condiciones para tener un espacio de diálogo favorable con Chile.

“Tenemos que empezar a generar ese espacio de diálogo. Chile está al lado nuestro, somos vecinos, somos hermanos, ahí va a estar siempre”, declaró.

Pero, este excanciller no quiere ver que el objetivo político de Chile ha sido siempre el de mantenernos en estado de impotencia, porque tienen miedo de que nos fortalezcamos, lo cual va a suceder de todos modos, y que les llamemos a rendir cuentas de todos sus actos de usurpación territorial.
Ningún boliviano va a aceptar un trueque de nuestro Departamento del Litoral por un callejón al norte de Arica, sin puerto propio ni soberano. Tal dádiva merecería el repudio internacional.
El país vecino trata de engatusarnos con vueltas y engaños cada vez que se busca reparar la injusticia. Con falsas promesas, cuentos y fábulas, ofrecen corredores sin puerto y enclaves inservibles y sin soberanía marítima.
 

Y encima, existen traidores a la Patria, como Ramiro Prudencio Lizón, exdiplomático del gobierno de Bánzer, abogado egresado en Chile, ex asesor general de la cancillería boliviana, ex director de la Academia Diplomática Boliviana, primer secretario de la embajada boliviana en Chile durante el gobierno de Bánzer, que están ofreciendo entregar todo el manantial Silala a cambio del inservible callejón al norte de Arica, y con el agravante que dicho callejón sea sin soberanía, lo cual es contrario al reclamo boliviano en La Haya.
Con el Tratado de 1904 Chile ha usurpado los territorios arrebatados, a sabiendas, por el derecho internacional, de que ningún Estado puede imponer a otro la renuncia a perpetuidad de su territorio e independencia.
Bolivia reclama lo que es suyo propio, a pesar del dominio “absoluto y perpetuo” que Chile le impone con un despojo armado. El Departamento del Litoral, por derecho y por ley es territorio del Estado Boliviano, aunque hoy bajo dominación ilegítima y de facto.
No existe hoy la intangibilidad de los tratados en el derecho internacional público; tampoco la eternidad del despojo impuesto por un país sobre otro.
 

Debemos darnos cuenta de que el trato bilateral nunca ha encontrado ni la más remota intención de reparación por parte de Chile al daño causado con su asalto invasor. Los alcances de un fallo de la Corte, para una obligación a negociar, seguramente no serán bien establecidos, y menos esa negociación será necesariamente favorable a la parte demandante, ya que tanto La Haya como chilenos e incluso muchos ingenuos bolivianos aspiran a dar una supuesta solución al tema con el imaginario y falso puerto acordado en Charaña. 

Bolivia no renuncia a sus derechos sobre el Departamento del Litoral, y no considera un canje territorial, puesto que ésto último constituiría un error de lesa Patria.

Es necesario tener en mente que el brazo fuerte de Bolivia son sus fuerzas armadas, y es el mismo brazo que se extiende para estrechar la mano de Chile; y como el brazo es escuálido, frente al chileno que es el segundo más fuerte de Sudamérica, después de Brasil, es probable que no será posible esperar cerrar algún trato. 
Chile va a querer imponernos abusivamente el callejón sin puerto al norte de Arica a cambio de sacarnos más territorio, y Bolivia débilmente va a reclamar la devolución de sus ancestrales puertos, ó en su defecto, va a mendigar el puerto completo y soberano de Arica, a cambio de entregar algo a Chile que no sea territorio, como por ejemplo que ya no se les va a cobrar por el agua que ya han robado del manantial Silala, ó que ya no nos devuelvan el río Lauca usurpado.
Las fuerzas armadas deberían ser el garante de la soberanía de Bolivia y el músculo de la diplomacia boliviana, y no servir solamente
 para masacrar mineros y campesinos inocentes. No volvamos a cometer los tremendos errores de Melgarejo y Bánzer.

Durante los alegatos de ambos contendientes en La Haya, la Corte preguntó a ambos qué es lo que entienden por “acceso soberano al mar”.

“Tengo una pregunta sencilla que hacerle al solicitante y también al equipo chileno. En el transcurso de los procedimientos orales y los documentos presentados por ambas partes, tanto la solicitante como la respondiente han referido o utilizado la expresión – y cito- ‘acceso soberano al mar’, fin de cita. Este no es un término reconocido en el derecho internacional, y ambas partes sin embargo han utilizado esta expresión cuando describían o bien su propia posición o se referían a la posición de la parte contraria. Yo le agradecería mucho a ambas partes que tengan a bien definir el sentido de ese término tal como ellas lo entienden, y también que tengan a bien explicarnos el contenido específico de ese término tal como ellas lo utilizan para determinar sus posiciones sobre la cuestión de competencia de la corte”, es la pregunta realizada por el juez japonés Hidashi Owada.

Respuesta ambigua de Bolivia .- “Bolivia respetuosamente expone que es claramente una materia que no se puede determinar en la etapa preliminar del procedimiento, y debe ser, en cambio, determinada en la etapa de negociación que aborda el fondo del asunto. El entendimiento común de las partes sobre la definición de "acceso soberano al mar", tal como se refleja en sus sucesivos acuerdos por negociar, más los diferentes ofrecimientos de Chile para solucionar el enclaustramiento boliviano, y las varias propuestas para hallar una solución, es que Chile debe conceder a Bolivia un propio acceso al mar con soberanía, en conformidad al derecho y la ley internacionales", cierra el documento boliviano.

Claramente se observa que los bolivianos no tienen claro qué es lo que quieren. Están pidiendo que la CIJ declare que Chile tiene la obligación de negociar con Bolivia con el fin de alcanzar un acuerdo que otorgue a este país un acceso plenamente soberano al Océano Pacífico, y, sin embargo, es sumamente extraño y sospechoso que no puedan contestar : <ACCESO SOBERANO SIGNIFICA QUE BOLIVIA QUIERE QUE CHILE LE OTORGUE UN PUERTO SOBERANO, EL MISMO QUE SERÁ DEFINIDO EN NEGOCIACIONES PERTINENTES, SIN CAMBIAR EL FONDO DEL TRATADO DE 1904>.

Respuesta de Chile.- "En el contexto de explicar su demanda de un derecho a acceso soberano al Océano Pacífico, Bolivia se refiere a la cesión a Bolivia de costa soberana, cesión de territorio y modificación del estatus territorial entre los dos países, modificando el Tratado de 1904”.

Posteriores declaraciones altaneras chilenas enfatizaron : “Mantenemos la convicción de que la demanda boliviana carece de toda base, pues confunde derechos con aspiraciones; las diversas negociaciones que ocurrieron a lo largo de la historia no nos comprometen a entregar territorio a nuestro vecino. Si hemos dialogado en el pasado, fue como un acto de buena voluntad, y no debido a que reconocemos una obligación pendiente. No hay ni un centímetro cuadrado del territorio chileno, de soberanía chilena, que esté en juego", expresaron.

Cuando faltan tres días para que la Corte Internacional de Justicia dé a conocer su fallo sobre la Demanda Marítima, el gobierno de Chile ha optado por lanzar una campaña para desinformar y para manipular a la población del vecino país con el falso mensaje de que Bolivia ha pedido al Tribunal que obligue a Chile a entregar su propio territorio. “Bolivia pidió que la Corte obligue a Chile a entregar su propio territorio para darle un acceso plenamente soberano al Océano Pacífico; A días del fallo de la CIJ, Bolivia sabe que no podrá darle a su pueblo lo que prometió: territorio chileno”, dice el spot publicado por la cuenta de la Cancillería chilena en Twitter.

Sin embargo, la Demanda Marítima presentada por Bolivia el año 2013 apunta a que la Corte Internacional de Justicia emita un fallo EN DERECHO, que obligue a Chile a sentarse en la mesa de negociaciones, con Bolivia, para que hallen una salida soberana favorable a Bolivia, en base a los propios ofrecimientos de anteriores gobiernos chilenos. Lógicamente, el resultado de dichas negociaciones deberá ser la entrega a Bolivia de un puerto soberano ó de un enclave soberano en el que se pueda construir un puerto útil propio; de otra manera, las negociaciones serian un fracaso, y no cumplirían con los ofrecimientos chilenos, ni con el resultado que demanda Bolivia, el mismo que respaldaría la Corte en el caso de favorecer su fallo, del 1 de Octubre 2018, a los bolivianos
Nuestro país pide que la Corte Internacional de Justicia declare:
a) Que Chile tiene la obligación de negociar con Bolivia un acuerdo concediendo a nuestro país un acceso plenamente soberano al Océano Pacífico.
b) Que Chile ha incumplido esta obligación, y
c) Que Chile debe cumplir dicha obligación de buena fe, pronta, formal y efectivamente, en un tiempo razonable, concediendo a Bolivia un acceso plenamente soberano al Océano Pacífico.
Satisfacer esta demanda, por cierto, implica que Chile ceda a Bolivia una porción de territorio soberano, apto para construir un puerto útil, que tenga un corredor soberano de acceso al mismo desde la frontera boliviana (El callejón de la reunión de Charaña no cumple con la condición de ser apto para construir un puerto, según han comprobado expertos). También podría ser un enclave soberano apto, asimismo, para poder contruirse un puerto útil, acompañado de un arreglo de libre e irrestricto tránsito desde Bolivia. Se trata, en efecto, de la transferencia de un territorio, dado que diferentes gobernantes de La Moneda se comprometieron a hacerlo varias veces. 

En Noviembre 1879, el Canciller de Chile Domingo Santa Maria declaró públicamente : “No olvidemos ni por un momento que no podemos sofocar a Bolivia; debemos proveerle de su propio puerto”. Cuatro años más tarde, se convirtió en Presidente de Chile, y entonces reiteró: “Bolivia no puede quedar como está. Ningún país puede vivir y desarrollarse en esas condiciones; debemos garantizarle un acceso propio al mar”.
El 20 de junio de 1950, durante la presidencia en Chile de Gabriel Gonzáles Videla, el canciller de Chile Horacio Walker Larrain dirigió una nota escrita al embajador boliviano Alberto Ostria Gutiérrez, donde expresó lo siguiente: “El gobierno de Chile, junto con resguardar la situación de derecho establecida en el Tratado de Paz de 1904, ha estado dispuesto a estudiar, en gestiones directas con Bolivia, la posibilidad de satisfacer las aspiraciones del Gobierno de Vuestra Excelencia y los intereses de Chile. En la presente oportunidad, tengo el honor de expresar a vuestra Excelencia que mi Gobierno será consecuente con esa posición y que, animado de un espíritu de fraternal amistad hacia Bolivia, está llano a entrar, formalmente, en una negociación destinada a buscar la fórmula que pueda hacer posible dar a Bolivia una salida propia y soberana al océano Pacífico, y a Chile obtener compensaciones que no tengan carácter territorial y que consulten efectivamente sus intereses”.
Lo que Bolivia está pidiendo a la Corte es que obligue a Chile a negociar el cumplimiento de esos compromisos, que Chile los ha soslayado, obligando militarmente a Bolivia a firmar el nefasto tratado de 1904.
Como la Corte, de acuerdo a la respuesta de Bolivia al juez Owada, no ha establecido obligación predeterminada de resultado, es decir no indica cuál sería el acceso soberano, dejando su definición para la etapa de la negociación, entonces nos preguntamos ¿cuál será el nuevo regalito que chile le exigirá a Bolivia  a cambio de un callejón inservible sin puerto al norte de Arica?

Hay que estar prevenidos porque los activistas chilenos están difundiendo amenazas, como la siguiente :

El día 2 de Octubre 2018 desplazamos nuestos tanques PanzerGruppe Leopard hasta la frontera con Bolivia y un escuadrón de F16 efectúa un ataque preventivo al palacio quemado, ojalá con el indio Evo adentro, y lo dejamos como su nombre lo indica. En dos semanas estamos en la Paz, nos quedamos con el gas y petróleo, agregamos esa republiqueta como una región más de nuestro querido Chile por unos 100 años más. He  dicho. Carlos Lautaro Correa Cortes.

 Dn. Cástulo Martinez, ilustre historiador chileno, indica:

El cobre que se halla en Chuquicamata (y en otros sitios recientemente descubiertos), dentro del litoral que Bolivia poseía soberanamente, y que tuvo que traspasar a  Chile, vencedor de la Guerra Invasora del Pacífico Sur, hace un considerable aporte al Estado chileno. Por encima del Tratado de 1904, y de gabelas burocráticas, por encima de sentimientos patrioteros, tomando en cuenta los inmensos beneficios que ha obtenido el Estado chileno por más de 139 años, ¿no podrían nuestras autoridades trabajar en una agenda de negociaciones con representantes bolivianos para que ese país pueda volver a tener al menos una porción  del litoral que poseyó alguna vez? Ese sería un gesto noble que pondría fin a una más que centenaria injusticia que  nuestro país cometió en contra de Bolivia hace más de un siglo. Una solución así sería también beneficiosa para el pueblo chileno, sobre todo en la zona norte del país.

 Los pueblos no pueden contemplar impasibles la asfixia de uno de sus hermanos en un enclaustramiento desesperante. Chile tiene la obligación moral, política y ética de restituir a Bolivia su acceso propio y soberano al mar, terminando con el indignante tutelaje que ha imperado hasta hoy.

 Bolivia no puede vivir aislada del mar. Ahora y siempre, los bolivianos haremos cuanto nos sea posible para recuperar un puerto soberano al Océano Pacifico.

 Como indica Carlos Guevara Rodríguez, analista con una maestría en Relaciones  Internacionales : “la opción que tienen los chilenos para no ceder soberanía es de lejos la mejor, para ellos, desde su punto de vista. Esta opción significa darle a Bolivia algún tipo de arreglo que no ceda soberanía y que sea aceptado por los bolivianos. Esta solución no sólo evita que Chile entregue parte de su territorio, sino que probablemente sepulte para siempre la demanda de Bolivia de un acceso soberano al mar; justo lo que ese país quiere.  

La tentación del lado boliviano de declarar la negociación un éxito sin haber obtenido soberanía será inmensa. Chile dirá que Bolivia aceptó, de buena fe, un arreglo que no incluía una cesión territorial. Volver atrás después de un solemne compromiso de este tipo, sin que Bolivia haya sufrido presión o coerción externa alguna para consumarlo, nos mostraría como un país poco serio
Esa corriente de pensamiento es comprensible en cuanto a pensar que es imposible obtener de Chile un territorio soberano que nos permita llegar al mar. Si se va a encarar la negociación convencidos de que es así, se debe ser transparente con Bolivia y decirlo, y dejar que el pueblo boliviano, a través de un referéndum de un acuerdo post-Haya con Chile, ratifique o deseche esa posición.  

Parece que Chile, pase lo que pase o hagamos lo que hagamos, nunca cederá soberanía. Lo que sería imperdonable sin el beneficio de un referéndum que apruebe o no un eventual acuerdo, es querer vender la noción de que lo que se obtuvo de Chile, sin soberanía, en una negociación post-Haya, es equiparable, o de algún modo suficientemente igual a soberanía, o es el logro de la mitad de un camino que eventualmente desembocará en soberanía.  
 

Algo así alcanzaría el rango de traición a la patria porque un acuerdo de esas características haría virtualmente imposible más adelante lograr obtener un acceso soberano al mar. El único modo en que Bolivia podría vislumbrar una posibilidad razonable de obtener una salida soberana al mar, si es que la Corte de La Haya nos juega sucio, sería que las élites gobernantes en Santiago cambien el cálculo que actualmente hacen sobre los costos y beneficios de no dar la solución que Bolivia demanda. El único modo en que concebiblemente cambien este cálculo es que Bolivia logre que aumenten los costos a Chile de no considerar seriamente un puerto soberano al mar para Bolivia y, más bien aumenten los beneficios para los chilenos, de hacerlo”. 

La decisión de la CIJ, en caso de sentenciar que Chile debe negociar un acceso plenamente soberano, enmarcará un precedente histórico en el derecho boliviano de recuperar un puerto al mar con soberanía. Caso contrario, si rechaza los alegatos bolivianos, ó solamente indica ‘acceso’ ó ‘acceso sin soberania’,  ello representará un atentado contra el pueblo boliviano.   

Leamos ahora, lo que ha sentenciado el ilustre patriota boliviano Dr. Juan Albarracin Millán, antes de que el gobierno presentara la demanda a la CIJ :

Chile y la “salida” de Bolivia al mar
Juan Albarracin Millán
 

Abraham Köenig, mentor del ultimátum de guerra que le fue entregado al canciller de Bolivia, Eliodoro Villazón, emplazó al gobierno liberal de José Manuel Pando a entregarle el mar boliviano mediante un tratado a suscribirse, ó sino enfrentar, en caso de resistencia, la reanudación de la guerra. En respuesta a este ucase, el canciller Villazón por toda aceptación le pedía a Köenig, inconcebiblemente, reservarle en el tratado a firmarse un puerto de salida al mar como única condición de la aceptación boliviana del ultimátum. Explicándole al Gobierno boliviano la imposibilidad de atender a Bolivia en su petición de reservarle un puerto en el norte de Chile, Köenig le hizo conocer al canciller Villazón su excusa con esta disculpa: “Al norte de Arica no hay puerto, ni siquiera una caleta mediana; desde Arica hasta Sama la costa es brava y casi inabordable”. “Al norte de Arica la vista se pierde siguiendo las sinuosidades de una costa inhospitalaria”. “....en conclusión, se impone la fuerza, Chile no acepta la cesión”. 

El expresidente Piñera conocía dicho antecedente, tal vez lo olvidó muy a propósito para reincidir en la misma postura de Köenig, al declarar recientemente que su opinión es negociar con Bolivia sobre la base de una “salida” al mar por el norte de Chile, sobre la frontera del Perú. Maliciosamente o no, al adelantar una propuesta de solución al pedido boliviano de obtener una salida al mar, ha incurrido nuevamente en burla contra los justos derechos que tenemos para recuperar soberanía marítima. Ofrecerle a Bolivia una “faja territorial” de 10 kilómetros de ancho, en una región inhóspita, “falto de seguridad y abrigo”, no constituye un principio serio de entendimiento sino de consumación de una humillación a la dignidad boliviana. Una estrecha franja de territorio situada entre las extensas costas de Chile y Perú, no toca ni por asomo al desenclaustramiento de Bolivia, que es la esencia del arreglo pedido.

Al contrario, la negación a dicho arreglo empeorará la situación precaria de Bolivia, ilimitadamente, hasta llegar a un punto histórico de inanición nacional, porque Chile está trabajando para llegar a ese momento. El error de Bolivia es sentirse desamparada por la comunidad de naciones y la ley internacional, y soñar con llegar a un acuerdo a nivel político con Chile, de Estado a Estado, sabiendo que este país agresor nos está sumiendo con su dominio implacable bajo el despotismo de un régimen colonial, cuando el problema del “tratado de 1904” es una cuestión esencialmente jurídica y de dominación. Chile ha invadido el territorio nacional con su ejército y se ha apoderado del mar por la fuerza.
 

El “Tratado chileno de dominio” es la imagen exacta de los fines perseguidos por la invasión y la guerra, la imposición de su dominio político y la implantación de feroces castigos como el enclaustramiento que reduce nuestro status a una situación de paria internacional. Pero Chile no ha de festejar para siempre su victoria actual sobre Bolivia. A la luz de la historia real, el país vecino no ha adquirido ningún derecho definitivo de propiedad del mar con el “tratado”. Conoce la comunidad internacional de naciones que Bolivia nunca le ha transferido a Chile sus legítimos derechos al mar y nunca ha renunciado a su soberanía marítima. 

El agresor, empecinado, no quiere entender que con el “Tratado de dominio” no puede en derecho obtener de Bolivia ninguna cesión territorial o transferencia de derechos de propiedad del mar boliviano. Para resolver esta situación anómala creada por Chile, se pretende sustituir el “derecho” por el “dominio” de las armas; pero, existe el derecho civil internacional y la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Hasta ahora, Bolivia no ha recurrido a la justicia internacional, pero debe hacerlo y obligar a Chile a respetar el orden internacional vigente entre los Estados democráticos y un procedimiento civil que norme, legalmente, las relaciones entre los Estados, conforme a derecho, para no fiarse de los “acercamientos” rapaces y de las mentidas “confianzas mutuas” aparentes.
A más de un siglo de las patrañas ya conocidas, como son los falsos “diálogos”, se sigue sonsacando los derechos de Bolivia debilitados por el Tratado de Guerra. 
Después de haberse firmado el “Tratado de Paz y Amistad”, Bolivia no ha dejado de ser víctima de más despojos y agresiones, instigados por las triquiñuelas del “tratado” opresor chileno. Hoy continúan las asechanzas geopolíticas sobre las materias primas bolivianas inventariadas por Chile en la agenda sin exclusiones del año 2006, como gas, agua, petróleo, minerales, territorio amazónico, etc., como se ve en la agenda de la penetración expansionista chilena sobre las riquezas naturales de la nación boliviana.
La “salida” de Bolivia de su actual prisión, al mar, por una inhóspita “faja” de territorio a trabajarse en el norte chileno, nunca dejaría de ser otra cosa que una ventana de salida a un mar ajeno y a una costa “inhospitalaria”, convirtiendo a Bolivia en tierra interior de Chile. ¿Qué haría Bolivia con una costa de 10 Km. de ancho en una región “bravía, feroz, indómita, salvaje”? Bolivia acabaría sus últimos días de aislamiento en un lugar de confinamiento en la región costera desértica de Chile, país que, por amarga ironía, ha sido dotado por Bolivia de varias carreteras dirigidas hacia los puertos que nos ha usurpado, de dos ferrocarriles al servicio de sus intereses y de un paraíso del masivo negocio negro moviéndose en gigantescas caravanas hacia los puertos secos del contrabando. Bolivia, en el siglo anterior, como muestra la historia, ha sido derrotada por una invasión largamente preparada para rendirla, y ha sido sometida a un régimen de dominio colonial por la traición del Partido Liberal que aceptó el “tratado” chileno.  Sin embargo de tan infaustas catástrofes sufridas, Bolivia se mantiene hoy en pie, altiva, a pesar de tener amputado el Departamento del Litoral y usurpado el mar invadido, sus ríos y manantiales despojados, privada de soberanía marítima, enclaustrada por el dominio absoluto y perpetuo del “tratado” chileno, esquilmada por el incumplido libre tránsito impuesto a perpetuidad, y sometida su economía a un régimen tributario.

Esa “salida” de Bolivia de su cautiverio actual al mar universal, por un corredor, sería permitida por Chile sólo para exportar minerales. Esta receta prescrita por el presidente Piñera a la nación, retrotraería a Bolivia al antiguo status de colonia española y a la minería de enclave de Potosí para trasplantarla en nuestros días al país, en aplicación del dominio chileno. Este es el destino de Bolivia por el que trabajan los Gobiernos de Chile, cuando para asombro de todos los pueblos, en forma abierta se niega a devolver un puerto soberano a Bolivia al mar, en ejercicio de un dominio que no puede ser más que colonial, implantado sobre Bolivia con el “tratado” de 1904, rotulado por Ismael Montes y Germán Riesco, presidentes de Bolivia y Chile, con el membrete humorístico de un tratado de “paz y amistad” inexistentes.
 

Ing.  Jorge Edgar Zambrana Jiménez

1 de Octubre de 2018,  el segundo día más nefasto en la historia de Bolivia.  El primero ha sido el 14 de Febrero de 1879 cuando,  hace exactamente 139 años, el buque chileno Blanco Encalada desembarcó en la ciudad boliviana de Antofagasta.  Luego, las tropas militares chilenas invadieron hasta Calama y terminaron apropiándose del litoral boliviano, desde el paralelo 24ᴼ hasta la desembocadura del río Loa,