Mar para Bolivia

EL LIBRO DEL MAR


Nuestra Política de Estado y las promesas incumplidas de la política exterior de Chile

Carlos D. Mesa Gisbert.

 En 2004 preparamos y publicamos con el Ministro Juan Ignacio Siles y el Viceministro Jorge Gumucio, el “Libro Azul de la Demanda Marítima Boliviana”. Ese documento recogía publicaciones anteriores y antecedentes históricos, jurídicos, económicos y políticos sobre el tema, recopilados a lo largo de décadas por nuestra cancillería. Vale la pena citar en ese contexto el “Libro Rojo” publicado en 1920, “Tricolor” publicado en 1989 y “Memoria Gráfica. Reintegración Marítima de Bolivia” publicado en 2013 (Ministerio de Defensa).

 El actual “Libro del Mar” (2014), en la línea de una inequívoca política de Estado, toma como referencia esos antecedentes pero hace énfasis en este particular momento histórico, el de la profundización de una estrategia internacional de larga data encarada ahora por el gobierno del Presidente Morales ante un tribunal internacional.

 Buena parte de sus páginas tienen que ver con la argumentación histórica y jurídica que explica por qué el país ha decidido iniciar un juicio a Chile en la Corte Internacional de Justicia (CIJ). El libro ha sido coordinado por DIREMAR, con el aporte de historiadores y juristas, bajo la supervisión directa del Agente en La Haya, Eduardo Rodríguez Veltzé y el Representante del Estado Boliviano para la Demanda Marítima, Carlos D. de Mesa Gisbert. Su destinatario es la comunidad internacional, particularmente lo son los países vecinos, la región y aquellas naciones que por diversas razones requieren de una información detallada sobre la causa boliviana. Su presentación en sociedad se la hizo en la Cumbre G77+China en Santa Cruz, donde fue repartido a todas las delegaciones visitantes.

 En el libro se mencionan explícitamente las ofertas y promesas chilenas de darle a Bolivia una salida soberana al Pacífico, después del Tratado de 1904, en el periodo 1920-1983. Esa secuencia de compromisos chilenos se complementa con lo que han dicho al respecto los gobiernos democráticos de Chile post Pinochet, precisamente cuando hoy la postura chilena, expresa reiteradamente que para Bolivia en el tema del mar toda puerta está cerrada. Citas que han sido incluidas en el “Libro del Mar”.

 El Presidente Patricio Aylwin (1990-1994) no mostró demasiado interés en la cuestión. Dijo: “Chile no tiene ningún problema fronterizo con Bolivia” (1990).

El Presidente Eduardo Frei Ruiz Tagle (1994-2000), por el contrario, propició en 2000 en la reunión de Algarve (Portugal) la apertura de una agenda sin exclusiones con Bolivia (es decir, una agenda que incluyera el tema del mar) en la que nuestra mediterraneidad debía tratarse de manera abierta. Pero algo más, Frei dijo: “Sé que darle una salida al mar a Bolivia encuentra aún muchas resistencias en nuestro país, pero sinceramente pienso que no podemos pasarnos toda la vida discutiendo este tema. También creo que para nuestro desarrollo futuro es indispensable forjar buenas relaciones con los países vecinos. A ellos los necesitamos y no podemos seguir relacionándonos en medio de la desconfianza y la sospecha, ni tampoco con arrogancia porque nos sentimos superiores” (En ocasión de la presentación de un libro de Sergio Bitar).

 El Presidente Ricardo Lagos (2000-2006) apostó por ofrecerle a Bolivia una Zona Económica Especial (600 hectáreas) próxima a Mejillones con amplias facilidades. Todo menos soberanía. Su oferta tenía que ver con la evidente necesidad de Chile de contar con el gas boliviano. Esa concesión permitiría la construcción de una planta para la exportación de nuestro gas por el Pacífico y la provisión del gas producido en Tarija al mercado chileno. Pero algo más, Lagos dijo: “el Ministro Santa María tenía razón cuando le señaló al Presidente Pinto que había que resolver el tema, porque no podía haber un Estado que no tuviera acceso al Pacífico como le había sucedido a Bolivia. En consecuencia, hay que buscar una solución y creo que la forma más expedita es la concesión” (en ocasión de la presentación de un libro de Sergio Bitar).

 La Presidenta Michelle Bachelet (2006-2010 y 2014 a la fecha) accedió a establecer con Bolivia una agenda de trece puntos, cuyo acápite sexto era el mar. La lógica de esa agenda era una discusión abierta (que no excluía de entrada la soberanía) sobre el enclaustramiento forzado de Bolivia. Pero algo más, la Presidenta Bachelet escribió: “Con Bolivia lo fundamental será retomar el camino del diálogo iniciado en 1999 y el clima de confianza mutua conseguido durante el periodo 2006-2010” (2014, de su programa de gobierno).

 El Presidente Sebastián Piñera (2010-2014) dilató y bloqueó toda posibilidad de iniciar la mesa de diálogo sobre el punto sexto, lo que rompió toda posibilidad de un diálogo bilateral fructífero sobre el mar. Pero algo más, el Presidente Piñera dijo: “La voluntad del gobierno chileno es buscar soluciones concretas, útiles y factibles que vayan en beneficio de ambos países y de ambos pueblos” (2010).

 Una vez más, si uno hace un seguimiento detallado de lo pensado, dicho y escrito por los presidentes de Chile, se ratifica lo evidente, el malhadado Tratado de 1904 no resolvió el problema. Chile lo supo y lo sabe, lo sabía en tiempos de dictadura y lo sabe en tiempos de democracia. La solución definitiva a nuestra relación bilateral, pasa pues por recuperar el clima de diálogo (que es lo que Bolivia pide en su Juicio ante la CIJ) y entender que ese diálogo debe conducir a un acceso soberano al mar.