Mar para Bolivia

1879. INVASIÓN AL LITORAL BOLIVIANO

Ninguna autoridad gubernamental recibirá de “ninguna manera” al ex Presidente de Bolivia y vocero de la demanda marítima Carlos Mesa en su próxima visita a Chile”.  Temeroso del pinochetismo que aún gobierna su país, el canciller chileno se apresuró a declarar: “Claro que el ex mandatario tiene la libertad de visitar Santiago”. Respira por la herida.

El amigo y diputado Marco Enriques Ominami se retractó de su afirmación de antaño en La Paz cuando lo invité el 2006 y en el canal de Amalia Pando afirmó que Bolivia debía tener Mar con Soberanía. La política chilena ejerció presión innoble sobre el noble político. Pero, si de nobleza se trata, quien más probo, correcto, coherente y fraternal político que el senador chileno del Movimiento Amplio Social, don Alejandro Navarro, que respondió al canciller Muñoz el error de expresar “que no se va a dialogar” porque “existe una deuda histórica con el país vecino que nos deja mal parados ante el mundo”. Además, conforme a la valentía que de él conocemos, se mostró crítico a los dichos de Muñoz de negarse a recibir a un ex presidente de Bolivia que mantiene la jerarquía suprema del cargo ante la conciencia internacional. Navarro insistió en el diálogo y enfatizó: “Lo dicho por el Canciller nos puede costar caro, es una mala señal que se diga que en Chile nadie lo va a atender. Es un error, no diplomático sino error político, porque si estas palabras son recogidas a nivel internacional, Chile aparece negándose al dialogo. Yo no tengo ningún problema en recibir personalmente al ex gobernante boliviano. Existe una deuda histórica con Bolivia y Chile la tiene, eso es innegable”.

La posible visita de Carlos D. Mesa Gisbert a varias ciudades chilenas en marzo próximo para reunirse con los movimientos sociales que apoyan la demanda marítima boliviana, constituye un desafío viril a la conciencia americana. Bien por el Presidente inteligente y patriota. Conoce los riesgos que conlleva esa visita; y sin embargo, la anuncia como una correcta estrategia boliviana.

La participación del Partido Comunista chileno en el gobierno de Bachellet, también es un desafío a su ideología integracionista, la que enarboló José Luis Recabarren, Ricardo Fonseca, Elías Lafferte e inclusive Pablo Neruda. Los socialistas tradicionales, actualmente convertidos en conservadores y excluidos del aparato estatal, tenían a Salvador Allende quien pretendió, antes de morir, solucionar el enclaustramiento de Bolivia cuando ordenó a Volodia Teitelboin viaje a La Paz para plantear la salida al mar con soberanía; actualmente un socialista de verdad don Esteban Silva, allendista, mantiene ese planteamiento fraternal.

El diputado, dirigente y presidente del Partido Comunista de Chile, Lautaro Carmona admitió ayer a la prensa que en el Congreso de su país existe un grupo minoritario que apoya la demanda boliviana pero lo más importante, es que por primera vez en el Parlamento chileno se confirma que Bolivia nació con mar. Es cuidadoso al abordar el tema y comparte la iniciativa de resolverlo por la vía del diálogo. “Es importante resolver el problema del mar de Bolivia, porque no es un país que haya nacido así y eso afecta no solamente su economía sino también su cosmovisión”. Inmediatamente aparece la debilidad de su versión: “Es imprescindible manejar un solo discurso respecto al tema marítimo”. Incluso viajó en enero a La Habana Cuba para explicar la posición chilena en el parlamento cubano. Es decir, traiciona el postulado de la integración americana del PC que tanto admirábamos.

Los diputados Hugo Gutiérrez, Sergio Aguiló y Cristina Girardi. Los alcaldes de Iquique, Jorge Soria, el de Calama, Esteban Velásquez. Owana Madera, líder de la Casa Bolívar con 48 sectores sociales de Chile, apoyan a Bolivia.

En definitiva, la demanda marítima boliviana genera más susceptibilidades, valentías y renuncios dentro de la política chilena.

  

Gastón Cornejo Bascopé

Cochabamba, Febrero 2015.