Mar para Bolivia FRANCISCO DE ROMA



 

Gastón Cornejo Bascopé

Cochabamba Julio 2015.

 

Estudios Humanísticos Colegio La Salle. Cbba. Promoción 1951.Universitarios Facultad de Medicina Universidad de Chile Santiago. Médico Cirujano de la Universidad de Chile. Promoción 1962.  Especializado en la Universidad de Chile y en la Universidad de Ginebra. Suiza. Fundador y Presidente de varias sociedades científicas. (Cirugía, Gastroenterología, Historia de la Medicina, Cancerología, Endoscopia) Profesor Invitado de la Universidad de Ginebra.
Profesor de Cirugía de la Facultad de Medicina. UMSS. (40 años)  Presidente en ejercicio de la SOCIEDAD DE GEOGRAFÍA, HISTORIA Y ESTUDIOS GEOPOLÍTICOS COCHABAMBA.
 Ex Presidente de la SOCIEDAD DE ESCRITORES DE BOLIVIA.


Es preciso asimilar a Francisco de Roma con el santo de Asís, aquel que fue la expresión más perfecta de la inocencia y la sencillez entre los hombres, el devoto ancestral más genuino de algo que el realismo filosófico trató y aún trata despectivamente el credo del monje más sencillo de los humildes hábitos, aquel que calificaba a la Naturaleza de “Hermana” y a las especies compañeras de “Hermanos”.

 

Estuvo Francisco de Roma entre nosotros con toda su grandeza humana, repartiendo bendiciones, besando niños,  abrazando enfermos, tullidos, presos y ensayando educadas sonrisas a los políticos imprudentes.

 

Por ello imaginé el rubor de Francisco de Asís recibiendo azorado una “chuspa” de coca, la materia prima de la drogadicción más denigrante colgada en su pecho;  una pesada presea de plata y el Cóndor de los Andes de Bolivia tachonada de piedras preciosas incrustadas en oro,  joyas carísimas sobre su noble corazón, un presente de “Mi Vida” y el libro azul de “Mar para Bolivia”. Obsequios todos imprudentes y de mal gusto. Finalmente la culminación: la hoz y el martillo con un Cristo crucificado sobre madera de reluciente barniz. El emblema de la Lucha de Clases como motor de la historia, de la Dictadura del Proletariado como violencia de Estado y del materialismo ateo – al ser más importante de la espiritualidad religiosa del catolicismo, al sucesor de Pedro, al portador del mensaje del amor de Jesucristo y de la fraternidad universal del humanismo.

 

Imaginé la turbación del santo de Asís, recibido por una banda militar y paso marcial de los Colorados cuyo oficial gritando al santo le saludó espada en mano ¡Qué desatino protocolar más provinciano! En lugar de recibirlo como en Asunción con bailes y música de las Misiones.

 

La imagen del varón más sublime en este tiempo es extraordinaria. De blancura nívea sus cabellos, sus hábitos, su alma; el rostro delata fácilmente su estado de ánimo: franco enojo ante el vacuo y falso discurso político, radiante y cálido ante el saludo infantil; grave y profundo en la plegaria meditativa. Se reveló manso de corazón, tolerante ante la medianía, diplomático ante la imprudencia y superior ante la necedad.

 

Además de ser el portador genuino de la palabra de Cristo, salvó a la Iglesia de un desastre histórico, tomó partido por la Carta de la Tierra y los Derechos de la Naturaleza de la ecología integral de Boff y d´Escoto; milita en el eco-socialismo renovador y trascendente. Como la historia aguardaba desde hace siglos, pidió perdón a la humanidad por los pecados de la Iglesia en la conquista y el genocidio americanos; finalmente, con él se da cima al perdón y a la reconciliación esperada.

 

Como anota en sus reflexiones escritas y en los sabios gestos de su magisterio, sólo nos toca enfrentar al sistema económico, político y  cultural impuesto por el capitalismo depredador de gentes y recursos; al narcotráfico boliviano que señaló muy de pasada diplomática, a la carrera armamentista e inseguridad ciudadana, culminando con los “Puentes” de la biopolítica moderna. No muros infranqueables, sí puentes de diálogo veraz y entendimiento creativo.

 

Para el suscrito fue patente el mensaje de incluir a “todos”, inclusive a los intelectuales; de no excluir a los bolivianos extrañados de la Patria; de generar una justicia libre de ataduras políticas, de declarar una amnistía política irrestricta para los perseguidos, presos, exiliados y refugiados políticos, de respetar las normas constitucionales e injertar valores morales y éticos a la política doméstica de oficialistas y opositores. Culminó con el mandato: ¡Cuidar la “Casa común”!

 

Esto último puede ser fácilmente realizable si se comienza con la lectura de “Laudato Sí” y se ordena analizar los 30 pecados capitales contra la Encíclica enumerados por el suscrito en una publicación anterior, con ello honraríamos verdaderamente la visita de Francisco I.

 

Para mí el Vicario de Cristo se constituye en la figura más importante del tiempo actual; el mejor referente de la evolución humana hacia la fraternidad universal.

 

Tres instantes me parecieron culminantes en su magisterio: la homilía de su misa comunitaria en Santa Cruz, su oratoria frente a los Movimientos Sociales y la visita a los presos de  Palmasola. 

En la primera expuso toda su sagrada y respetuosa religiosidad; en la segunda, la trascendencia de su pensamiento lógico y racional donde plasmó la doctrina social de la Iglesia, en un discurso de forma y contenido extraordinarios después de la pesada oratoria política oficial; y en la tercera, su delicada sensibilidad afectiva hacia una masa humana carente de libertad y pesarosa de conciencia, allí retornó el santo de Asís para ofrecer amor, ternura, esperanza, para dar sentido a la vida.

 Besó y acarició a mi niño al despedirse, tocó a mi pequeña suavemente, los bendijo con su amor, Yo lo respeto y lo amo con el mejor sentimiento varonil.