Free Web Hosting Provider - Web Hosting - E-commerce - High Speed Internet - Free Web Page
Search the Web

Mar para Bolivia

UN DESAFIO PATRIOTICO
A LA PROBLEMÁTICA MARITIMA

Gonzalo Antezana
<jogonane@live.com>

Hablar del tema marítimo, es una oportunidad para renovar el espíritu patriótico y encontrar convergencias entre bolivianos, sin diferencias ideológicas, partidarias, regionales, o de ninguna otra naturaleza.

Los mares son las avenidas del progreso, puesto que por los puertos del mundo, transitan las ideas y el comercio que sirven a los intereses del bien común. Sin embargo, por una suma de errores domésticos, agresiones externas y efímeras ambiciones de caudillos locales y extranjeros, luego del medio siglo de caos que transcurrió desde la fundación de la república, Bolivia fue privada de su cualidad marítima.

Sobre este candente problema, que yace en el fuego latente de las fumarolas del pasado, daré inicio a mi disertación con una pregunta, ¿existe realmente una política de estado para la solución del problema marítimo?

Desde que tengo uso de razón, nunca me he enterado que exista alguna; tampoco la he encontrado en mis estudios de nuestra historia; por lo que confieso que no he logrado conocer una política de estado  consistente, sobre el problema marítimo boliviano. ¿Quizá alguien mejor informado pueda responder a esta pregunta?

Con esta advertencia, me tomo la licencia de continuar, no sin antes insinuar la tolerancia de esta respetable audiencia por no haber tenido mayor acopio de información; muchos afirman que el tema del mar, es un asunto geopolítico ya superado. otros consideran que en el tercer milenio, la geopolítica será reemplazada por la eco-política, mientras que otras corrientes aseveran que la geopolítica continuara siendo, el más efectivo procedimiento de análisis, para la definición de las estrategias de los estados-nación.

Permítanme afirmar, que la geopolítica está muy lejos de perder su vigencia, puesto que a medida que pasa el tiempo, día que pasa prueba lo contrario con el estallido de puntos de conflicto en diferentes latitudes del planeta.

Lo que si cambia es la teoría. Como hemos comprendido en nuestra generación, debido a que hemos sido espectadores de la revolución de las“ticc”(tecnologías de la informática, la cibernética y las comunicaciones) que han provocado el vertiginoso desarrollo tecnológico del internet, los vuelos espaciales, veloces sistemas de transporte masivo de personas y cargas, desarrollo en las armas de guerra, el desarrollo nuclear que se manifiesta en múltiples facetas del actuar humano, así como en los fantásticos avances en la ciencias de la salud, que en nuestra niñez y juventud ni lo imaginábamos, o creíamos que todos los anuncios y predicciones sobre aquello no era más que ciencia ficción.

En la actualidad sabemos que las “ticc” ya han trasformado a la humanidad en todos los rincones del planeta, y que los avances de las ciencias serán progresivamente más acelerados.

Por otro lado, al observar el mapamundi, salta a la vista que nuestro planeta está plagado de problemas no resueltos, en el campo de la geografía, la demografía, la climatología,la etnología, la biología, el derecho internacionaly otros campos, cuya génesis pueden encontrarse en decisiones políticas de generaciones anteriores.

Otros piensan que la geopolítica, solo refleja condiciones de enfrentamiento, lo que constituye una falacia, porque la geopolítica es mucho más que eso, ya que no solo se ocupa de temas internacionales y de naturaleza militar, que reflejan condiciones de enfrentamiento, puesto que también existe la geopolítica aplicada, por ejemplo, a los procesos de integración.

En síntesis, puedo decir que la geopolítica es una ciencia de las naciones-estado. Su importancia y aplicación radica en que sirve de guía y fundamento para encontrar la solución a problemas de los estados, con  el fin de lograr la buena gobernabilidad y el  desarrollo de los pueblos.

En nuestro país, algunos presidentes, ministros, asesores y consejeros que transitaron por los balcones del poder, y en especial, algunos que manejaron la diplomacia, poseían poco conocimiento de geopolítica, por lo que buscaron soluciones empíricas, y de corto plazo, inadecuadas para resolver la cualidad marítima, que en derecho natural nos corresponde.

La constante de ese estilo de conducción fue siempre el fracaso, debido a que actuaban al calor del momento político que les tocó vivir, o simplemente hablaron del mar para distraer la atención de los bolivianos en relación a otros apremiantes problemas internos. Muchos fueron los errores cometidos, pero eso es materia de otra disertación el enumerar y analizar dichas circunstancias.

Pero también es cierto que en todas las épocas se han realizado esfuerzos necesarios para revertir nuestro enclaustramiento, ya que la mediterraneidad boliviana tiene consecuencias en diferentes campos, como en la seguridad nacional, porque las connotaciones y repercusiones afectarían a la región, así como a la paz y la seguridad continental.

En lo económico, desde que perdimos nuestra soberanía sobre las costas del litoral andino, nos encontramos en desventaja, frente aquellos países que tienen acceso libre y directo al mar, porque ellos están abiertos al mundo para recibir o enviar todo tipo de bienes y servicios, lo que no ocurre con nosotros que somos un país enclaustrado y enfrentamos una variedad de problemas para realizar el libre comercio, porque el mar es uno de los medios más económicos.

La responsabilidad de encontrar solución al difícil problema del mar, se debe a diferentes causas, una de ellas, la ligereza con que se aborda el tema al tocarlo como un rito obligado, una sola vez al año, ocasión en la que conmemoramos el día del mar; o cuando existe alguna controversia con el país usurpador; o para distraer a la opinión pública de nuestro pueblo.

El veredicto de la historia señala que el vital tema de la reivindicación marítima no ha sido comprendido en su verdadera dimensión, por lo que tampoco ha sido tomado en serio y no se le ha dado en los hechos la importancia que requiere.

Otra de las causas, es que gran parte del personal encargado para solucionar estos problemas tiene poco conocimiento sobre el tema, porque son producto de la adhesión política al grupo en ejercicio del poder.

En nuestro país no han sido nombrados las mejores mentes de la nación para los cargos cruciales, con algunas excepciones, que definan la estrategia marítima, por lo que, algunos de ellos tienen limitado  conocimiento de los antecedentes en consecuencia, quienes son nombrados improvisan sus propias ideas, ya que en casos conocidos ni siquiera se tomaron el trabajo de leer los anteriores tratados o acuerdos suscritos.

Otro problema, es que los gobiernos a su turno no han demostrado la creatividad estratégica necesaria, ni la voluntad política para solucionar el conflicto.

Así ha transcurrido el tiempo, llegando en este año de 2013 nuestro enclaustramiento a más de 134 años.

Dicho lo anterior, por otro lado, es preciso reconocer aciertos singulares, por lo que con gratitud de boliviano debo señalar que a pesar de las deficiencias anotadas, han habido aciertos en las gestiones diplomáticas de alto nivel, como por ejemplo, la excepcional y exitosa resolución nº 426 de la organización de los estados americanos (OEA)  del año 1979 que sus partes sobresalientes dice:

“la asamblea general, Declara:“Que es de interés hemisférico permanente encontrar una solución equitativa mediante la cual Bolivia obtenga acceso soberano y útil al océano pacífico.

Resuelve:

“Primero.- recomendar a los estados a los que este problema concierne…que inicien negociaciones encaminadas a dar a Bolivia una conexión territorial libre y soberana con el océano pacífico”.

Nuestro reconocimiento al esfuerzo de la ilustre pléyade de patriotas que concibieron, desarrollaron, negociaron y alcanzaron el mayor éxito diplomático para Bolivia sobre este tema. El país entero lamento que no continuasen las negociaciones que debieron haber seguido a tan importante apoyo internacional a la posición boliviana.

La falta de continuidad siempre ha perjudicado nuestras aspiraciones, ratificando la perniciosa tradición de las autoridades bolivianas de abandonar gestiones a medio camino. Simultáneamente, las declaraciones del actual presidente de Chile, quien, tratando de ocultar el sol con un dedo, intenta convencer al mundo que Chile es respetuoso de los acuerdos y los tratados suscritos por sus mayores. En la práctica lo dicho por el presidente Piñeira es una media verdad, puesto que interpreta el tratado a su manera.

Por ejemplo, en los hechos históricos vemos que Chile incumplió los compromisos empeñados, comenzando en la Capitulación de Paucarpata del año de 1837, cuando el comandante chileno Manuel blanco encalada se comprometió a no incursionar en los territorios de la confederación peruana-boliviana, sin embargo al año siguiente, Manuel Bulnes Pinto incursiono en territorios de la Confederación, ocasionando la derrota de Yungay.

Otro ejemplo, en los álgidos momentos de la confrontación bélica del Chaco, Chile unilateralmente cerró sus fronteras para perjudicar el abastecimiento de armas y municiones, destinados al ejército boliviano durante la guerra con el Paraguay, infringiendo severos daños contra Bolivia.

Sin embargo, más allá de incumplimientos históricos como los mencionados, detrás de las palabras del presidente chileno, se percibe el complejo de dominación imperialista  adoptado por Chile comenzando con Diego Portales, bajo el lema inscrito en su escudo nacional sin pudor ni vergüenza “POR LA RAZÓN O LA FUERZA”, lema que no conjuga con las aspiraciones de los pueblos que defienden con vehemencia, como lo demuestra el máximo organismo mundial, la organización de Naciones Unidas, en  su consejo de derechos humanos.

Porque señoras y señores, al haber privado el derecho de los bolivianos a su sitial entre las naciones con cualidad marítima, la postura chilena ha sido desde el comienzo la negación de los derechos humanos de los bolivianos, porque nos condena al enclaustramiento y por ende al aislamiento del mundo, perjudicando las aspiraciones al desarrollo y prosperidad de nuestro pueblo.

La violación de los derechos humanos que Chile ha impuesto sobre los bolivianos se explica por sí sola. Ahora bien, en el art. 6º del tratado de 1904, que señala: “La República deCchile, reconoce en favor de Bolivia y a perpetuidad, el mas amplio y libre derecho de tránsito comercial por su territorio y puertos del pacífico.”

Sin embargo, toda América es testigo de la violación de este artículo, con las imposiciones de todo tipo que Chile grava en detrimento del pueblo boliviano.

No se debe olvidar que en el pasado, y aun en la actualidad, nuestros recursos naturales, fueron y son la ambición de otros países. Nuestros vecinos siempre se aprovecharon del hecho innegable de que somos una nación aun desintegrada, de instituciones débiles, nos faltan carreteras, redes ferroviarias, servicios de comunicaciones, todo tipo de infraestructura, y otros.

Es tiempo de dejar la indiferencia, es necesario que se adopte una posición patriótica que nos permita salir de este ostracismo, que nuestra diplomacia fije objetivos, para desarrollar una política definitiva constante con respecto a nuestro enclaustramiento, que nos permita sacar ventaja, con prudencia, sin olvidar que existen intereses geopolíticos de vecinos y de algunos países que se encuentran alejados.

Seguramente pueden existir algunas opciones de solución para el problema marítimo, quien tiene que definir la política de estado es el poder político a través de la cancillería que tiene que conducir como política de estado y en concordancia con las aspiraciones del pueblo.

En la problemática marítima, sugiero como soldado de la patria, que nuestro país adopte medidas jurídicas recurriendo a la justicia internacional, para la solución de este tema, como una opción más, haciendo prevalecer nuestros legítimos derechos. Me pregunto ¿porque no se ha adoptado este camino?, ¿cuáles pueden ser los motivos para no proceder con esta opción, frente a la actitud de soberbia diplomática del gobierno del Mapocho?, pienso que debería haberse presentado años atrás,  en cuyos resultados tenemos la esperanza de que la justicia puede fallar a nuestro favor, sin olvidar que la justicia puede recibir reveses, malandanza o percances, pero los valores implícitos a la ecuanimidad nunca se pierden, es decir la justicia es invencible.

Existe una gama de antecedentes que demuestran el derecho que nos asiste como dueños legítimos de nuestro litoral, desde el nacimiento como república independiente. No pueden vencernos jamás, porque tenemos el innegable derecho que nos asiste para reclamar.

En la actualidad se está ventilando una disputa jurídica entre Perú y Chile sobre la jurisdicción marítima que ambos reclaman, olvidando que dichos espacios geográficos, en buena parte pertenecen a Bolivia. al respecto no expresamos ninguna opinión. ¿Es qué estamos esperando el fallo para improvisar que se hace?

Chile con la soberbia que le caracteriza hace declaraciones de que jamás cederán ni un metro de su soberanía, porque la soberanía no se vende. Esta posición siempre les ha dado resultados favorables en las negociaciones, pero cae en la contradicción al hablar de la soberanía del litoral porque no son los dueños. Nos arrebataron y a través de cuestionables tratados pretenden habernos pagado.

En esta parte, me permito hacer eco de las palabras del vicepresidente que a la letra dice: “Tenemos la verdad, no hay nada que esconder y proclamamos nuestra verdad al mundo entero, que nos han usurpado violentamente mediante una guerra nuestro territorio y que tenemos el derecho histórico como país, como estado a tener una salida soberana al océano Pacífico”

Aquí puedo agregar el principio moral de los pueblos civilizados  “La fuerza no da derechos”

No puedo perder la oportunidad, para referirme a un tema, cuyo punto de partida, es un potencial conflicto con Chile en el futuro, son las aguas del Silala donde el derecho propietario lo tenemos nosotros, sin embargo es Chile quien usufructúa gratuitamente, pretendiendo mostrar al mundo que se trata de un rio internacional.

Este es un problema serio para la cancillería que debe tener la capacidad de identificar con precisión el conflicto, identificando los riesgos, para llegar a una decisión lógica y factible.

Es penoso recordar que los puntos expuestos en la agenda chilena, eran para dilatar el tema marítimo, y nuestro vicecanciller acepta dejar en statu quo para prorrogar por cinco años la solución al problema del Silala. ¿Cuál será la consecuencia?

Acercándome al final de mi intervención, deseo expresar una opinión totalmente particular con respecto a la problemática marítima, compartida por mis coetáneos.

Como oficial de la reserva de las Fuerzas Armadas del servicio pasivo de Cochabamba, quiero señalar que durante los 35 años de servicio activo, jamás supe que se hubiese pedido un asesoramiento o consulta a la institución armada sobre este problema, por lo que me permito poner en conocimiento que al interior de las fuerzas armadas existen reparticiones encargadas de realizar, los estudios y análisis estratégicos correspondientes, como el consejo de seguridad y defensa nacional (COSDENA), institución reconocida por ley que tiene la misión de asesoramiento al sr. capitán general y a los ministros de estado, sobre diferentes problemas, pero lamentablemente jamás se ha solicitado alguna opinión con respecto al mar, dejando solo en las manos de los políticos el manejo de diferentes problemas estratégicos.

En igual forma el alto mando militar está abocado a trabajar en el planeamiento estratégico militar para la seguridad y defensa nacional, como factor de poder, que dentro su misión, es garantizar la soberanía e integridad nacional, la vida política y democrática el país.

A esta altura, me hago la siguiente pregunta ¿son los militares verdaderamente un factor de poder, o simplemente son el sostén del poder político?

la teoría del estudio político identifica a los poderes político, psicosocial, económico, militar y científico tecnológico. Reconocemos que el poder militar está supeditado al poder político dentro el marco constitucional, y que este último tiene la responsabilidad de cumplir con los lineamientos de la política interna y externa.

El poder militar es el referido a las fuerzas armadas, que tienen la responsabilidad de la seguridad externa e interna del país. Bajo este concepto, las fuerzas armadas deberían ser el brazo de la política internacional que se refleja en el poder nacional.

En la actualidad este concepto parece disminuido, especialmente en los países que se encuentran en vías de desarrollo, donde se excluye al poder militar como institución de asesoramiento, por lo que puedo concluir indicando que como factor de poder los militares no han sido tomados en cuenta, esto es un toque de alerta porque las FFAA. son parte del pueblo y constituyen un factor de poder en el ámbito de la seguridad, defensa y desarrollo nacional al igual que los otros factores de poder.

Sin embargo de ello, las FFAA continúan trabajando con espíritu cívico patriótico, soportando la crónica falta de medios que ha atormentado a la institución desde la fundación de la república. ¿Podrán entonces ser el factor de poder que garantice la soberanía en caso de una agresión de enemigos externos?

Por esta razón, entre otras, los bolivianos deberíamos diseñar con verdadera voluntad y conciencia de país, una política de estado sólida, que lleve a Bolivia a la solución del problema marítimo, manteniendo en el tiempo y a través de diferentes administraciones de gobierno la misma posición.

Para esto deberíamos diseñar con las mentes más lúcidas y mejor informadas de la nación, una estrategia realizable y sostenible, que comprenda todos los aspectos que concurren a la problemática, como ser para citar solo algunos, los derechos humanos universales, el derecho internacional, la seguridad de la región, los aspectos psicosociales de los tres pueblos y el interés económico de los países involucrados.

Esto en síntesis, señoras y señores, será la mayor contribución que Uds. y gente como ustedes comprometidos en el problema marítimo puedan hacer por la patria de nuestros hijos.

Gracias.