Mar para Bolivia

CONFIANZA DE UN FALLO FAVORABLE PARA BOLIVIA

Armando Cardozo Saravia

El Gobierno boliviano, como todo ciudadano boliviano, tienen la esperanza y confianza en un fallo favorable en la Corte Internacional de La Haya, que según la estimación de plazos pudiese emitirse en los meses de septiembre u octubre del presente año.

Las autoridades bolivianas, han manifestado esa su confianza en que la resolución será favorable a los intereses de Bolivia y en el mismo sentido declararon las autoridades chilenas, respecto de su propia visión.  Lo que resulta obvio, pues nadie concurre a la defensa de sus intereses ante un Tribunal con la idea de perder.

Pensemos por un instante que el fallo de la Corte Internacional de Justicia, nos es favorable y por lo tanto ese Tribunal dispone que Chile debe iniciar negociaciones con Bolivia, para otorgarle un acceso soberano al Pacífico.  ¿Ya sabe cómo y qué negociará?

La presidente Bachelet y el presidente electo Piñeira, éste último que se habrá posesionado días antes de las audiencias fijadas por la Corte Internacional de Justicia, coinciden en afirmar que asumirán la defensa de su soberanía territorial; lo que en realidad no es coincidencia, es una definición de Estado que no se ha modificado en Chile, y que fue el freno para que el llamado “Abrazo de Charaña” de la década de los 70´s tuviese posibilidades de éxito, porque la solución entonces pasaba por la posibilidad de un canje territorial.

Cuarenta años después y con un fallo favorable para Bolivia, por parte del Tribunal Internacional, con sede en La Haya; es de presumir que las negociaciones se iniciarán sobre la base de un canje territorial y no de una cesión territorial por parte de Chile que sigue en la posición que el Tratado de 1904 es válido y ésta vigente, en aplicación del principio de “Pacta sunt servanda”.  Bolivia por su parte en la demanda y para hacerla viable, también declaro la validez y vigencia del Tratado de 1904 y además declaro que no se pedía su revisión, haciendo descansar el fundamento de la demanda en el cumplimiento de la oferta de buscar una solución al problema marítimo boliviano y su enclaustramiento.

Si ello es así, ¿Bolivia está dispuesto a realizar un canje territorial equivalente al que Chile transfiera a Bolivia? Tendrá que ser un territorio que colinde con la frontera con el Perú, puesto que no resulta ni estratégico y mucho menos lógico pensar que Chile admita dividir su territorio en dos, por lo que si miramos el mapa, para mantener la continuidad territorial de Chile y Bolivia, sin duda será un corredor en la frontera con el Perú y Bolivia tendrá que pensar en compensar con una franja territorial que comprendan Oruro y Potosí, no del Departamento de La Paz, pues debemos entender que esa zona será la que nos vincule con el territorio que nos de acceso al Pacífico y esas negociaciones deberán concluir con la suscripción de un Tratado, que además debe contar con la aceptación por parte del Perú en aplicación del Protocolo Complementario del Tratado de Lima de 1929.

De conformidad con el numeral II del artículo 257 de la Constitución Política del Estado: Los tratados internacionales requerirán de aprobación mediante referendo popular vinculante previo a la ratificación que impliquen cuestiones limítrofes.

Como se podrá apreciar de ser favorable a Bolivia en fallo de la Corte Internacional de Justicia, la negociación con Chile no será suficiente, habrá que negociar necesariamente y en forma complementaria con el Perú; pero además la ciudadanía boliviana estará dispuesta a entregar en calidad de canje territorial ¿Una porción equivalente de los territorios de Oruro y Potosí?

El Perú cuando fue consultado respecto del canje territorial entre Bolivia y Chile, en la década de los 70´s ya manifestó su desacuerdo y propuso la alternativa de crear una zona de soberanía compartida tripartita; ¿Mantendrá esa posición?  De ser así, ¿Qué alternativas propondrá Bolivia?  En materia territorial el Estado Boliviano debe tener claro que el territorio se negocia con territorio; no resulta ni creíble, si el Perú en 1929 no admitió la cesión a terceros de lo que fue en su momento territorio peruano, hoy admita la posibilidad de canjear territorio por bienes fungibles como pudiese ser gas – que hoy no los precisa – menos que admita un pago por territorio, que Bolivia tampoco está en condiciones de hacerlo.

Con referencia a la necesidad de un referéndum popular en Bolivia previo a la ratificación de un Tratado fruto de las negociaciones con Chile.  Los bolivianos estamos dispuestos al canje territorial; el Gobierno no ha realizado ninguna acción orientada a generar una voluntad positiva al canje territorial.  Si, los resultados de dicho referéndum fuesen negativos, el Gobierno de Evo Morales está dispuesto a respetarlo o hará exactamente que, en el caso del referéndum del 21 de febrero del 2016, ¿ignorarlo y pasar por encima de la voluntad soberana de la ciudadanía?

En el Tratado de 1904 solo se menciona el territorio continental perdido por Bolivia, y no menciona nada del mar territorial que es un derecho reconocido con posterioridad en los Tratados de La Habana, medio siglo después sobre Derecho Marítimo de los Estado.  El canje territorial supondrá ¿el reconocimiento sobre la superficie marítima hoy bajo soberanía chilena? ¿Ese no será un tema de la negociación? Cómo podrá apreciarse, existen aún muchos elementos que considerar en el proceso de la negociación que el Gobierno Boliviano no ha aclarado.  Es evidente también que por razones de estrategia y de manejo diplomático muchos de estos aspectos deben permanecer en prudente reserva.  Pero creemos que no es aconsejable a esta altura del proceso judicial iniciado por Bolivia, efectuar declaraciones triunfalistas; porque de ser favorable el fallo a Bolivia, recién empieza el largo camino de una negociación, que puede culminar en nada.  Si vencido el tiempo que otorgue el Tribunal de La Haya, Chile explica al Tribunal haber hecho la propuesta formal de canje territorial que no ha sido admitida por el Perú o de la que la ciudadanía boliviana no admitió en referéndum popular conforme exige la Constitución Boliviana en su artículo 257 numeral II.  ¿Qué podría decidir el Tribunal de La Haya, respecto del fallo original?

Son algunos de los aspectos que no quedan claros y sobre los cuales el Gobierno y la ciudadanía boliviana tiene que empezar a reflexionar, así como de otros aspectos colaterales sobre los que también debe meditarse con la mayor serenidad, porque hacen a nuestra integridad como Estado.

Sucre, 15 de agosto de 2018