Mar para Bolivia

LOS DERECHOS DE BOLIVIA EN EL PACIFICO

"La victoria da derechos al vencedor, pero no subordina el criterio a sus consecuencias. La causa boliviana es nacional. Moralmente es americana"
LEOPOLDO LUGONES

 Admitido como uno de los grandes poetas del mundo hispano parlante, elogiado por Jorge Luis Borges y llamado por Rubén Darío "la nota más vibrante de la poesía argentina", Leopoldo Lugones es una figura de la literatura argentina sobre quien mucho se ha dicho y polemizado.
 

DEBERES HISTÓRICOS.

Si la historia constituye para todo pueblo civilizado, una ley de continua unidad moral, como lo es de continuidad biológica y política; y si ella caracteriza entre los demás su entidad consciente, el destino de las naciones que nuestros padres contribuyeron a formar en la época de la Independencia, no puede sernos indiferente.

La neutralidad de la República, por motivos de conveniencia nacional o de armonía con vecinos distanciados entre ellos, no excluye la manifestación de opiniones personales y colectivas, que sin comprometer la actitud oficial, pretenden influir sobre la conciencia americana, definiendo aquella ley moral ante los hechos que lo requieran.

De esta suerte, entendemos siempre acá que el problema del Pacífico, durante y después de la guerra de 1879, y fuera del afortunado arreglo que terminó nuestra cuestión con Chile en 1902, compromete el juicio argentino de una manera terminante. Es decir que ningún argentino puede excusar su opinión sobre él, sin mengua de aquella regla de conducta.

Así, creyendo que en la cuestión de Tacna y Arica, la causa del Perú es la justa, me pronuncié por ella sin ambages, y la he sostenido como escritor en la medida de mis fuerzas. Toda conquista territorial entre naciones, viola a mi entender el uti-possidetis de 1810, fundamento de nuestro derecho internacional, que no fue una expresión de la fuerza impuesta entre nosotros, sino un hecho por todos consentido.

Fundadores del Perú como nación independiente, colaboradores de Chile y Bolivia para igual fin, la ley de continuidad moral que esos grandes hechos establecieron, sigue obligándonos a opinar en consecuencia y en justicia, siempre que se halle comprometida la integridad de Chile, de Bolivia, o del Perú.

Y si esto debe forzosamente contrariar a una de dichas naciones – como es el caso- la pena de tener que hacerlo, no puede eximirnos lealmente de efectuarlo. Ella resultará, por el contrario, un sacrificio al deber. Y si, todavía, la nación contrariada nos lo reprocha como enemistad, o nos detesta por ello, nuestra conciencia sabrá sostenernos en la verdad de que, no obstante las apariencias circunstanciales, trabajamos también por la nación resentida.

Nuestra moral internacional consiste en esto: en América no debe haber posesiones ni situaciones de conquista.  Y ello, no por la mera declaración de un principio, sino porque nuestra propia independencia de los reyes de España, fue una negación de la conquista. Porque nuestra existencia como  entidades de derecho, al menos hasta la Declaración de Monroe, consistió en la negación efectiva y generalizada  de la conquista. Y de un modo permanente, porque una buena moral práctica, la conquista entre nosotros es una autorización a que nos conquisten.

¡ Si se mira el caso boliviano, es más grave aún:  Si la cautividad de Tacna y Arica, mutila el territorio del Perú; para Bolivia, despojada de su Litoral, es, a su vez, toda la nación cautiva.

Económicamente, desde luego, y esto bastaría ya; pero es que políticamente, ello la reduce a una inevitable subordinación respecto de Chile, e Argentina  o del Brasil; puesto que siendo un país rodeado, la libertad e su tránsito depende  del consentimiento de aquellos.

Aunque eso venga a favorecernos en suma, y más que los otros dos, quizá, con el andar del tiempo, la ley moral nos impone rechazar ese beneficio a costa del mal ajeno. Y mucho más, si se trata de un país hermano, en el cual hicimos nuestras primeras armas por la común independencia. (OJO OJO OJO)

El Alto Perú de la historia, es para nosotros la gloriosa región donde “supimos conseguir” los primeros laureles. Y cuando los afirmamos eternos, para vivir por ellos coronados, esta declaración ratificada con el juramento supremo, es un compromiso de seguir observando a misma conducta que nos llevó a a tan noble destino.

 La victoria da derechos al vencedor, pero no subordina el criterio a sus consecuencias; y si éstas no parecen excesivas, callarlo es una vileza. Así; aunque no exista en la ocasión el consentimiento del perjudicado. Ello crea derecho pero no justicia. Y aquí estriba toda la cuestión. Jurídicamente hablando, la causa de Bolivia es nacional, moralmente es americana. (OJO OJO OJO)

Así es, también, como la defendemos. De acuerdo con el irrefrenable principio de la dignidad humana que niega ante la equidad el consentimiento de la servidumbre.

Pero esto es inadmisible que Bolivia recobre su litoral mediante compensaciones territoriales, que además de sancionar, comerciarían la conquista (OJO OJO OJO). Bástenos preguntar si lo querríamos para nosotros …

Sostener la justa causa de Bolivia es para mí un deber de argentino.

La neutralidad de la Nación no impone el silencio de la conciencia. Tampoco quiero nada contra ningún país americano y menos contra Chile. Y porque nada quiero contra ninguno, estoy con la justa causa de Bolivia y del Perú. Que esto no es estar contra Chile. Porque no es querer quitarle a Chile nada suyo. Nada de lo que supo ganarse con su independencia. (OJO OJO OJO) Como nosotros y como los pueblos que entonces constituyeron naciones,  ayudándose unos a otros para ello, y consintiéndolo entre sí.

(ATENCIÓN) Porque si se argumenta con la sangre que costó la tierra conquistada, sangre igualmente preciosa derramaron los que la perdieron. Ese consentimiento, fundamental para el derecho americano, excluye el de su propia violación, que sería una inmoralidad ante la conciencia y la historia.

(OJO OJO OJO ) ¡Cómo va a resultar aceptable la existencia de una nación cautiva, entre naciones hermanas cuya independencia y dignidad provienen de un esfuerzo común para sacudir el cautiverio!

Es que a virtud de ese origen, dichas naciones constituyen un caso especial en el mundo y en la historia. Esta caso es la fraternidad internacional, que no formula acá, una nueva aspiración humanitaria, sino un hecho categórico; de tal suerte, que podemos ser, unos respecto a los otros, buenos o malos hermanos; pero, hermanos, no podemos dejar de serlo. (OJO OJO OJO )

Si bien se mira, esto es lo verdaderamente importante en el asunto, no la polémica y el debate diplomáticos, tan agotados ya, que su reproducción lejos de ilustrar fastidia. Y por igual razón de ética americana, y de interés común para todos los países americanos, la cuestión del pacífico no tiene posibilidad de solución completa sin Bolivia. (OJO OJO OJO)  Cualquier otra que se hallara, dejaría tan agraviadas como lo están hoy, la moral y la justicia.

El mar es la puerta franca de las naciones. Toda nación litoral, a quien se le clausure dicho acceso, quedará prisionera o cautiva, y este es el caso de Bolivia despojada. (OJO OJO OJO)

Tenemos que mantener y robustecer en América la más terminante proscripción de la conquista, cualesquiera que fuesen su motivo y su precio. La independencia es un bien continental, y por él se define la solidaridad americana. De no, carece ésta de sentido.

La victoria tiene un precio que es la reparación o la indemnización, pero que en América no puede ser la conquista. El despojo de Bolivia viola esta ley de continuidad moral, y por ello debemos sostener la causa boliviana sin vacilación ni subterfugios. (OJO OJO OJO)

Leopoldo Lugones. Argentina 1816.

COMENTARIO

 GASTÓN CORNEJO BASCOPÉ-       ANTONIO DUBRAVCIC LUKSIC.

Artículo pergeñado por el gran escritor argentino, cuando estaba en el apogeo de su madurez intelectual. Los conceptos vertidos guardan patética actualidad luego de cien años, cuando Caín agredió a Abel.

Los remarques OJO OJO OJO, ponen de relieve pensamientos enérgicos de profunda trascendencia contemporánea.

 Solamente un intelectual superior, altruista de elevados conceptos, de impoluta moral americana,  desde la hermana Argentina, pudo emitir con absoluta libertad de palabra, a comienzos del pasado siglo, tremendos y respetables argumentos que hasta hoy - 2016 - calcinan la conciencia de los conquistadores anglo-chilenos, aquellos que invadieron nuestro Litoral en pos de aventura y réditos mineros.

Sobran comentarios más valederos a plasmar hoy en día.

Cochabamba-Sucre, Enero 2016.