Chile 1879, no al arbitraje.
Chile 2014, ¿no a La Haya?

Almirante (sp) Jorge Botello Monje

Las autoridades de Chile afirman reiteradamente que su país es estrictamente respetuoso de los tratados, especialmente cuando se refieren al firmado en 1904 con nuestro país, ante semejante afirmación, que, por decir lo menos, es completamente inexacta, se impone repasar la actitud de sus gobiernos en las relaciones con Bolivia.

Comencemos por 1879, año de la artera agresión. Como es de conocimiento general, en 1874 Bolivia se vio obligada a firmar un tratado con Chile, que la privaba en favor del vecino de 180 millas de costa, más de 330 kilómetros de longitud. Ante la resistencia del Congreso boliviano a la aprobación de ese funesto documento, por la cesión de territorios propios de Bolivia, se adicionó al mismo uno complementario, firmado en La Paz el 21 de julio de 1875 entre Mariano Baptista, por parte de Bolivia y Carlos Walker Martínez por parte de Chile, este documento dice:

“Artículo 2° Todas las cuestiones a que diere lugar la inteligencia y ejecución del Tratado de 6 de agosto de 1874, deberán someterse al arbitraje.”

Esta disposición señala claramente que las diferencias en las interpretaciones del tratado de 1874, debían ser puestas a consideración de un árbitro, este era el medio elegido por ambos países para resolver desacuerdos sobre el documento firmado, por tanto no se debía acudir a otro recurso que no sea el acordado. Chile no cumplió con lo pactado y pese a que manifestó su disposición a ir al arbitraje, invadió territorio boliviano imposibilitando el arreglo del diferendo que se había presentado por el supuesto incumplimiento, por parte de Bolivia, de un artículo del acuerdo y cuya legalidad o no, no pudo finalmente determinarse puesto que no hubo decisión de árbitro alguno.

En 2014, según el canciller chileno “existe una inclinación muy fuerte en la dirección de impugnar la competencia de la Corte Internacional de Justicia“ (http://www.emol.com/noticias/nacional/2014/06/09/664477/canciller-munoz-insiste-en-que-hay-inclinacion-muy-fuerte-para-impugnar.html).

Respecto de nuestra demanda, Chile mostró falta de coherencia, en principio le negó toda validez jurídica, ello hacía creer en su seguridad de que la Corte la rechazaría o su fallo perjudicaría nuestro interés, ahora parece que saben que la demanda tiene suficientes y optimas bases, lo que posibilitaría un  fallo en favor de Bolivia, frente a esto y siguiendo su tradición de no cumplir con los tratados que firma ni lo señalado en el derecho internacional, pretende que la Corte no tiene competencia.

Se observa que Chile solo negocia cuando la fuerza del oponente significa una amenaza si se niega a hacerlo, así fue con Argentina y Perú, parece que respecto de Bolivia, su ventaja militar lo anima a desestimar medios pacíficos de solución de problemas, lo que muestra al mundo la verdadera naturaleza, agresiva, de sus relaciones vecinales. Es cierto pues el calificativo de mal vecino que se le dio.