Mar pata Bolivia

¡Adelante!

Tomás O´Connor d´Arlach

 

Don Tomás O'Connor D'Arlach, historiador, poeta y tradicionista, nació en la ciudad de Tarija el 7 de marzo de 1853 y murió en la misma ciudad el 9 de diciembre de 1932.
Escritor más conocido por cronista del anecdotario del presidente boliviano Mariano Melgarejo en un librito de poca monta y mucha circulación, pues ha pasado la décima edición. Complementando la investigación sobre el período del funesto personaje escribió JUANA SÁNCHEZ, biografía de la heroína del tirano, y ROZAS, FRANCIA Y MELGAREJO, en un intento de paralelo político de los tres déspotas latinoamericanos.
Fue O'Connor escritor fecundo. El número de sus publicaciones alcanzan a cuarenta títulos, entre libros y folletos.
Escribió muchas tradiciones, hoy dispersas en periódicos y revistas. No era un maestro en el género porque lo cultivó esporádicamente, pero las pocas tradiciones que conocemos de O'Connor tienen chispa y causan gozo el leerlas.

¡Adelante soldados de la patria!
Limpia la frente, el corazón  tranquilo
Que no caiga el fusil de vuestras manos
Hasta vencer al bárbaro enemigo

 La honra habéis de salvar de dos naciones
De la justicia perseguid el triunfo
Adelante soldados de la patria
En vuestras manos se halla la justicia.

 Mirad la noble sangre derramada
De aquellos que luchando han sucumbido
La sangre es de la patria que reclama
De los que la ultrajaron el castigo

 Del seno de la mar se alza una sombra
Es la sobra de Grau, guerrero invicto
Que os señala el camino de la gloria.
¡Morid primero que vivir vencidos!

 Soldados de Bolivia, el universo
Que por siempre ha admirado vuestros triunfos
Vuestro valor e histórico renombre
Tiene en vosotros hoy los ojos fijos.

 No desmintáis ese valor, soldados
Que siempre al boliviano ha distinguido.
Que os contemple la patria más bien muertos
Antes que derrotados o rendidos.

 Combatid hasta el último momento
Limpia la frente, el corazón tranquilo,
Es vuestra la justicia en la demanda
Vuestro tiene que ser también el triunfo.

 No importan las victorias pasajeras
Que haya los invasores obtenido;
Siendo diez contra uno en la jornada
Cual fueron en Pisagua y San Francisco.

 ¡Paso de vencedores! Bayoneta
Calada en el fusil marchad altivos,
Y de sus posiciones y trincheras
Desalojad al invasor indigno.

 Si caéis  en el campo de batalla
Cumpliendo un gran deber habréis caído.
Recogerá la historia vuestros nombres
Que la patria jamás dará al olvido.

 Bolivia y el Perú  son hoi un pueblo
Estrechamente y para siempre unido,
Defendámosle  pues bravos soldados
Y guerra, guerra al bárbaro enemigo.

 Adelante soldados de la patria
Limpia la frente, el corazón tranquilo,
Es vuestra la justicia en la demanda
Vuestro tiene que ser también el triunfo.

 Tomás O´Connor d´Arlach
Tarija, 19  de Diciembre 1879

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COMENTARIO GASTÓN CORNEJO BASCOPÉ.

Viril y combativa la convocatoria  poética de don Tomás O´Connor d´Arlach. Fue nieto amado del Libertador Burdett O´Connor en Tarija, el respetable héroe de Ayacucho y creador del puerto de Cobija, el comandante victorioso de Iruya y Montenegro, aquel que reclamó al Protector de la Confederación Perú Boliviana el frustrado triunfo de Paucarpata donde se pudo liquidar definitivamente  al invasor chileno en la primera incursión guerrera y a cambio se les perdonó la existencia y se pagó por una caballada a precio exorbitante. Resultó Tomás, poeta y escritor proficuo. 

Aún optimista,  pergeña un poema épico para inyectar bríos patrióticos a la dispersada fuerza nacional. No sabe aún de entretelones negativos, de improvisaciones ni renuncios. Su mente está limpia de sombras y pesimismos de agonía.

He aquí dos ciudadanos; Soledad con sus temores, O´Connor con sus arreos de lucha, plasmadas ambas mentalidades en poemas al estilo de su tiempo.

Lo rescatable es la unidad de sentimientos y afecciones por la patria que nace y que sufre, despojada y agredida por la maldad de los vecinos.

Los dos poetas y casi al alimón, distantes en edad y en geografía hacen suya la causa de la Patria. No sueñan simplemente imágenes poéticas, no cantan al amor y al sentimiento en la sensible purificación de la existencia, vibran ante los hechos que trastruecan su presente. Y reaccionan a su modo.

Benditos poetas que nos llegan a la distancia del tiempo para contarnos sus cuitas y revelarnos la esencia de su alma. Benditos sean.

Gastón Cornejo Bascopé
Cochabamba, 1 de mayo 2016