Mar para Bolivia

TERGIVERSACION CHILENA DE LA HISTORIA

ING. JORGE EDGAR ZAMBRANA JIMÉNEZ

Este roto multimillonario e ignorante, en Chile, afirma que :
Bolivia nunca tuvo salida al mar. El Virreinato del Perú siempre estuvo, en el derecho y en los hechos, unido con Chile por la vía costera ”.
O él cree que sus lectores son estúpidos, o le han hecho un lavado cerebral, o necesita un oculista
Porque el mapa del cronista de la Corona Española Antonio de Herrera está más claro que el agua del río Lauca o del manantial Silala, actualmente también usurpados por Chile

El indicado mapa MUESTRA la Audiencia de Charcas ( hoy Bolivia ) con sus puertos marítimos mayores Santa Clara (después rebautizado como Río Salado en 25º28’), Morro Moreno (lugar donde después se fundó el puerto de Antofagasta) y Mejillones, entre otros.

[Por un favor a la humanidad, hay que pedirle, a ese roto, que deje de tergiversar la historia. Se lo agradecerán los estudiantes chilenos, ahora pinochetizados aún. ]


Mapa del Cronista Mayor de la Corona Española,
ANTONIO DE HERRERA año 1601 -
Edición ordenada por el Rey Felipe II


Ciudad de Potosí, en la Audiencia de Charcas, año 1559

 

Cero de credibilidad? Pero por qué corearán Mar para Bolivia en Chile?
por Rolando Prudencio Briancon :

No sé en qué país vivirá el “ueon” de Heraldo Muñoz, que no se ha enterado del apoyo que goza nuestra demanda en su propio país; y que incluso, de acuerdo a las propias encuestas que registran los medios conservadores chilenos, éste -apoyo- estaría por encima del nivel de aprobación que tiene el gobierno del “ueon” de Muñoz, que apenas alcanza al 23%; tal como señalan sobre el gobierno de Bachelet.

¿No se ha enterado acaso el papanatas de Muñoz que en su propio país, en un estadio lleno han coreado sus compatriotas: “Mar para Bolivia”? ¿No se ha enterado acaso el muy cacaceno que Casa Bolívar apoya abiertamente nuestra causa? ¿O acaso tampoco se ha enterado el muy atarantado que escritores, artistas, cantantes -Jorge Gonzales de “Los Prisioneros- han apoyado nuestra causa? ¿No se ha enterado el muy estúpido que el escritor Aníbal Reyna ha apoyado la causa boliviana? ¿No ha sido acaso que al profesor Alfonso Ossadom de un colegio que ha autorizado que sus alumnos lean y conozcan el “Libro del Mar” y por esa razón ha sido echado de su colegio, por parte de retrógradas como Muñoz?

Es decir, aparte de estar Heraldo Muñoz nadando en un mar -no el nuestro, sino el suyo- de ignorancia y arrogancia, todavía tiene el tupé de ningunear a sus propios compatriotas, señalando que tiene cero de credibilidad nuestra causa, cuando en los hechos sus compatriotas tiene otra visión al de las élites gobernantes chilenas, y otra opinión sobre nuestra causa, al extremo de apoyarla. Claro que tampoco vamos a ser tan necios como el susodicho, cerrando los ojos, sin querer darnos cuenta que hay también muchos chilenos que están en contra de nuestra causa; pero que tenga “cero credibilidad” el gobierno el presidente Evo Morales, es una monumental majadería de Muñoz.

Pero además, cabe aclarar que no sólo la credibilidad está dada en el propio seno de la sociedad chilena, sino que internacionalmente también otras autoridades, y líderes de otros países han expresado su apoyo a nuestra causa; precisamente porque tiene credibilidad, a diferencia de la postura chilena, por la que ya varios funcionarios chilenos han ido renunciando uno tras otro, como: Bulnes, Insulza, Ascanio Cavallo, etc.
La verdad es que no hay peor necio que el que no quiere entender; y que ése sí tiene un ¡CERO!, de credibilidad, pero por estúpido.

Debido al aumento de la población mundial

Hoy existe escasez de recursos naturales. Y ello conlleva a diversas disputas por la propiedad de los mares.
En Asia existen numerosas divergencias no sólo por la proyección de las Zonas Económicas Exclusivas, sino, también, por el dominio de islas e, incluso, islotes deshabitados.
La consecuencia ha sido un aumento en los gastos militares de defensa, en especial en las Marinas de Guerra, y los incidentes se suceden aumentando el peligro de guerras.
Los hielos del Polo Norte se están diluyendo y con ello emerge la disputa por el océano Ártico, basada en la proyección de las costas de los Estados ribereños. En las próximas décadas emergerán procesos de reparto de los recursos naturales de la Antártica.

El problema de la Corte de la Haya

El orden jurídico mundial de nuestros días señala que las diferencias entre Estados deben someterse a la Corte Permanente de Justicia, en caso de que no exista una solución negociada de las partes.
Una constante situación de disputa es altamente peligrosa ya que las tensiones pueden desembocar en la violencia.
Ahora bien, la Corte desarrolla una jurisprudencia que deja a los contendientes medianamente insatisfechos y con ello la disposición a aceptar el fallo arbitral. Si un Estado obtiene todo lo pedido y el otro es derrotado ampliamente esta situación limita el interés de terceros de acudir a la Corte, por el temor a un fracaso humillante.
Por ello los fallos dejan a los contendores medianamente insatisfechos. En estas condiciones las sentencias conjugan tanto a los principios jurídicos anteriores a la Convención del Derecho del Mar, como a los posteriores. Y, además, hacen uso de la “equidad” como amortiguadora de la posible dureza del fallo. ES LO QUE HA OCURRIDO CON EL RECIENTE FALLO ANTE LA DEMANDA BOLIVIANA DE OBLIGAR A CHILE A NEGOCIAR.

La usurpación chilena del litoral boliviano

Se puede concluir, al examinar la triste historia de nuestro nefasto enclaustramiento marítimo, que Bolivia necesita una verdadera política de Estado, puesto que hasta ahora no sabe cómo recuperarse del dominio chileno.
Unos hablan de “salida al mar”, otros de “corredor sin puerto al norte de Arica”, aquellos de “enclave” en Tarapacá o cerca de Mejillones, éstos de “gas por mar”, “agua dulce por mar”, “trueque territorial”; se menciona “cualidad marítima”, “confianza mutua”, “acercamiento”, “abrazo de Charaña”, “enfoque fresco”, “practicismo”, “zona internacional”, “soberanía compartida”, “polo de desarrollo”, “agenda de trece puntos”, “negociación”, “Corte de La Haya”, “Chile no puede dividir su territorio”, etc…, etc.

Puede que haya dos alternativas de solución convenientes :

1.- E
l corredor al norte de Arica que incluya obligatoriamente todo el puerto de Arica, ambos soberanos, y sin ningún canje territorial.
2.- La devolución de nuestros puertos ancestrales bolivianos, Antofagasta, Mejillones, Cobija y Tocopilla, incluyendo sus territorios litoraleños soberanos correspondientes, y sin ningún trueque territorial.
En caso de que Chile no acepte dichas opciones, con su política de dominio, y Chile la segunda actuando como cancerbero agresor perpetuo, a Bolivia no le queda más que seguir con su campaña internacional en todos los foros multilaterales, buscando aliados y esperando el tiempo estrictamente necesario para que la coyuntura internacional permita la recuperación de nuestro Litoral. Además, se puede denunciar el alevoso y maldito tratado chileno de 1904, el que ha sido firmado por imposición chilena, tal como ampliamente ha demostrado y denunciado el experto boliviano Dr. Rodolfo Becerra de la Roca.

L
uego de que La Haya ha emitido su mañudo fallo, no se debe cometer nuevamente los errores garrafales, arbitrarios, inexpertos e improvisados de Mariano Melgarejo que regaló un grado y medio geográfico de litoral, de 1904 donde Montes permitió la mutilación del resto del Litoral, y de la reunión de Charaña de 1975 en que Bánzer quería canjear territorio por un inservible callejón sin puerto al norte de Arica.

La política exterior del Estado boliviano, respecto de Chile, si bien no debe ser agresiva o de aislamiento, debe partir de la prudencia y la firme defensa de su soberanía marítima, recelando cualquier acuerdo susceptible de limitarla. A su vez, se debe posicionar el tema marítimo en la agenda internacional, buscando aliados y escenarios que nos acerquen a la reivindicación de nuestro litoral cautivo, para lo cual los bolivianos deben hacer cada día la renovación de su fe y duplicar sus esfuerzos.

Tenemos que rechazar la política de “confianza mutua” y “mar a como dé lugar”, y debemos exigir la reparación del atropello de 1879, y ésto sin claudicaciones ni compensaciones a Chile. No queremos tomaduras de pelo como el ridículo callejón sin puerto al norte de Arica. Nuestro Departamento del Litoral, actualmente ocupado y usurpado de facto, no puede convertirse en soberanía intangible chilena, con los argumentos de que la Corte de La Haya no trata revisiones de tratados y de que Chile no devolverá el litoral porque no puede dividir en dos partes separadas su territorio. Bolivia debe esperar la coyuntura internacional y buscar aliados, así tengan que pasar 100 años más, para poder reivindicar su propio litoral, y no contentarse con un plato de lentejas.

Por otra parte, los embajadores bolivianos deben publicar en los medios comunicacionales del mundo la verdad sobre el asalto filibustero chileno de 1879. Debemos darnos cuenta de que el trato bilateral nunca ha encontrado ni la más remota intención de reparación por parte de Chile al daño causado con su asalto invasor. Los alcances del fallo de la Corte CIJ, donde “invocan” a la buena voluntad chilena, no están bien establecidos, y menos esa futura negociación será necesariamente favorable a la parte demandante, ya que tanto La Haya como chilenos e incluso muchos ingenuos bolivianos aspiran a dar una supuesta solución al tema con el imaginario y falso puerto acordado en Charaña.
Bolivia no renuncia a sus derechos sobre el Departamento del Litoral, y no considera un canje territorial, puesto que esto último constituiría un error de lesa Patria.

Por otra parte, es necesario puntualizar que en el hipotético caso de que Perú y Chile estuvieran de acuerdo en ceder a Bolivia el puerto de Arica, surge el problema de que el mar boliviano, que correspondería a ese puerto, quedaría encerrado entre los mares peruano y chileno, de acuerdo a los nuevos límites marítimos que ha fallado la Corte de La Haya en la disputa por el diferendo marítimo Perú vs. Chile. Se trataría de un nuevo enclaustramiento que daría lugar a nuevas tratativas diplomáticas interminables para conseguir mar con soberanía, o en su defecto, libre tránsito para buques e incluso aeronaves bolivianas por las zonas marítimas exclusivas tanto peruana como chilena. ¿Acaso tenemos una Cancillería capáz y con experiencia profesional para enfrentar estos espinosos temas ?

A ese respecto, es necesario tomar en cuenta las recomendaciones :
1. En futuros diálogos con Chile, se debe seguir un conjunto de lineamientos sobre los cuales no se deban dejar cabos sueltos para una negociación que puede derivar en nada.
2. Las partes están obligadas a entablar una negociación con miras a alcanzar un acuerdo y no simplemente a proceder a una negociación formal. Tienen la obligación de comportarse de tal manera que la negociación tenga sentido, lo que no ocurre cuando una de ellas insiste en su propia posición sin contemplar modificación alguna.
3. Los estados deberían tener presente que las negociaciones directas son un medio flexible y eficaz de arreglo pacífico de sus controversias. Cuando opten por las negociaciones directas, los Estados deberían negociar efectivamente a fin de llegar a un pronto arreglo aceptable para las partes.
4. Las negociaciones deben tener los buenos oficios y posible arbitraje de Potencias amigas, para garantizar que Chile no imponga ni engañe.

Es necesario tener en mente que el brazo fuerte de Bolivia son sus fuerzas armadas, y es el mismo brazo que se extiende para estrechar la mano de Chile; y como el brazo es escuálido, frente al chileno que es el segundo más fuerte de Sudamérica, después de Brasil, es probable que no será posible esperar cerrar algún trato.

Chile va a querer imponernos abusivamente el callejón sin puerto al norte de Arica a cambio de sacarnos más territorio, y Bolivia débilmente va a reclamar la devolución de sus ancestrales puertos, ó en su defecto, va a mendigar el puerto completo y soberano de Arica, a cambio de entregar algo a Chile que no sea territorio, como por ejemplo que ya no se les va a cobrar por el agua que ya han robado del BOFEDAL Silala, ó que ya no nos devuelvan los seis ríos bolivianos que están desviando, incluido el Lauca usurpado.

Las fuerzas armadas deberían ser el garante de la soberanía de Bolivia y el músculo de la diplomacia boliviana, y no servir solamente para masacrar mineros y campesinos inocentes.  No volvamos a cometer los tremendos errores de Melgarejo y Bánzer.

Chile, hasta 1879 fue un país de pobres rotos, tal como los bautizó Francisco Pizarro, a pesar de tener en su territorio enormes yacimientos de oro que competían con el de California, y que Diego de Almagro no pudo encontrar. Chile, aprisionado entre la cordillera y el mar, anhelaba ensanchar sus dominios mediante la invasión de las tierras boliviana y peruana en las cuales se atesoraba riquezas incalculables, especialmente guano, salitre, plata, yodo, bórax, litio, molibdeno y cobre. Para la adquisición de dichos codiciados litorales dirigió todas sus energías y los recursos de sus fuerzas militares, y para ello consiguió el apoyo financiero del imperio inglés de esa época, pactando con ellos que luego del triunfo bélico llevado a cabo con armamento y barcos de guerra proporcionados por los anglosajones, se dividirían a mitades toda la riqueza usurpada. Y así fué. En la conciencia del pueblo chileno ya estaba arraigada la errada convicción de que sus capitales y sus brazos empleados en la explotación clandestina del desierto boliviano de Atacama les daba derecho a ocupar y disponer de territorio ajeno, gracias a los tratados fraudulentos arrancados al ignorante y beodo soldado Melgarejo a quien un golpe afortunado de cuartel llevó al poder, dándole el gobierno discrecional del interés de Bolivia, bajo la mirada de palco de los latifundistas oligarcas bolivianos, quienes estaban contentos viviendo dictatorialmente explotando al “indio pongo” aymara y quechua, e importándoles un comino el alejado litoral.

Melgarejo no fué, en honor a la verdad, el monstruo ignorante que, según ha pasado a la historia, surgió de la nada, sembró la destrucción y volvió a la nada otra vez. Su carácter constituyó el producto lógico de la educación cuartelera y el halago comprometedor y sostenido de las gentes ricas de la oligarquía latifundista dominante. El tirano despojó de sus tierras ancestrales a los campesinos, a favor del latifundismo, y mantuvo y aumentó el bárbaro y dictatorial tributo indigenal de modo de arbitrar fondos para un Fisco continuamente paupérrimo por la necesidad de mantener al ejército y tenerlo contento, de modo de perpetuar en el poder a la clase dominante. 

El presupuesto nacional de Bolivia, y del cual no le tocaba nada al campesino, se generaba en gran parte del tributo extraído al mismo pobre comunario, quien carecía del derecho a opinar, aunque era el único que pagaba impuestos, además de ser el principal productor cultivando la tierra y laborando las minas gratuitamente, además de servir como esclavo en las haciendas terratenientes sin recibir ningún salario, mientras los chilenos aprovechaban nuestra riqueza sin impedimento, ante la negligencia de la oligarquía gobernante boliviana que contemplaba de palco el despojo. Toda la nación boliviana vivía del tributo de las familias “indias”, mientras los chilenos invadían nuestro litoral y usurpaban impunemente nuestros recursos exportándolos a Europa y EEUU con lo que llenaban el 85% de su presupuesto estatal.

Actualmente, la oligarquía y pueblo chilenos de ninguna manera querrán soltar su presa. Su convicción actual es que no pueden devolver a Bolivia el litoral arrebatado, después de su triunfo militar y la posesión de ese territorio, lleno de salitre, guano, cobre, plata, litio, yodo, bórax, azufre, molibdeno, y demás riquezas marítimas.

Ya en 1880, el prestigioso diario chileno, “La Patria”, de Valparaíso, declaraba honestamente : “La guerra que Chile hace al Perú y Bolivia, no es en defensa de algún derecho o ideal; es agresión de mercaderes y banqueros que atentan contra las riquezas de aquellas naciones”.Hoy en día, Chile quiere acallar las voces bolivianas y extranjeras que claman porque se repare la injusticia devolviendo lo usurpado. La oligarquía chilena desea terminar con los reclamos, dándonos un plato de lentejas, y con la ingenua aquiescencia de los incautos negociadores bolivianos. Se trata de la eterna confrontación entre el gato y el ratón.

Como la Corte CIJ, de acuerdo a la respuesta de Bolivia al juez Owada, no ha establecido obligación predeterminada de resultado, es decir no indica cuál será el acceso soberano, dejando su definición para la etapa de la negociación, entonces nos preguntamos   ¿ cuál será el nuevo regalito que chile le exigirá a Bolivia  a cambio de un callejón inservible sin puerto al norte de Arica?.   Y si Perú también exigirá su parte, además de las servidumbres que tiene en Arica, entonces ¿qué es lo que ha estado festejando hasta hoy la inocente e ingenua Bolivia, antes de recibir el chasco en La Haya?. Creo que el gato nuevamente le puede ganar la partida al ratoncito. ¿ Qué es lo que van a charlar los gobiernos de Bolivia y Chile ?   ¿ Quiere el ratón ofrecer gas a precio “solidario” ?  ¿O energía eléctrica y agua dulce a precio de gallina muerta? .  ¿Se estará el gato antojando algún truequecito territorial?  ¿O estará mirando codicioso al litio del salar de Uyuni?.  ¿Qué pasará con el bofedal Silala que comienza en la zona sur de Bolivia y actualmente desemboca en Chile debido a un desvío prepotente e impune que ha realizado el ejército chileno en una nueva invasión a la cual el debilucho ejército boliviano hace la vista gorda? ¿Y la mitad del río Lauca que ya nos han usurpado? ¿Y los otros cinco ríos que ya están desviando?.
¿Estará Chile deseando un gasoducto para que Bolivia le abastezca con gas barato?. 
El pueblo boliviano no debe descuidarse; sino, el retorno al mar con puerto soberano se puede quedar para
cuando
las ranas crien pelo
o cuando los burros vuelen. Debemos desconfiar del mentado Consejo Consultivo de expresidentes y excancilleres chilenófilos que asesoran al gobierno boliviano, quienes son partidarios del callejón banzerista.

Consideraciones finales

El territorio es la primera y más sagrada de las prioridades nacionalistas. Su enajenación es cosa tan grave que sale de la vida común y ordinaria de un pueblo. Tal acto está fuera de las facultades de un Gobierno y aún del Congreso Nacional. La naturaleza del pensamiento democrático le impide aceptar que nuestro país se subordine a otro por causa de invasión y piratería por fuerza militar, repudiadas por la razón y la comunidad universal. Cualquier agresión “victoriosa” no constituye fuente de legítimo derecho y sólo es un brutal desprecio de los valores morales y del derecho internacional que no reconoce la conquista, mediante fuerza bruta, de territorios ajenos. Los chilenos se hacen la ilusión de que han enterrado el derecho boliviano y de que sobre el mismo han colocado la misma lápida que han puesto sobre nuestros puertos y el río Lauca, cacareando a los cuatro vientos que “es un asunto zanjado para siempre y que no deben nada, ni están obligados a nada, mucho menos a devolver un puerto, y que la aspiración boliviana es un asunto exclusivamente bilateral que debe estudiarse para ver las respectivas compensaciones”.
El “dominio” que Chile nos ha impuesto con el Tratado de 1904 no está respaldado por alguna ley sino por la fuerza bruta de un ejército permanentemente armado mediante dinero que es producto de la depredación de nuestras minas de cobre Chuquicamata y La Escondida, y que impide a Bolivia hacer valer en forma práctica su justo derecho de propiedad.

 La invasión filibustera, el actual dominio de nuestro Litoral por la fuerza militar y la violencia con la que nos obligó con coacción a firmar un tratado injusto, son inadmisibles e ilegítimos. La Cancillería chilena dice que son “derechos de victoria”… ¿Llama derechos al cohecho anglo-chileno?, ¿llama victoria al asalto premeditado y agresión a un país indefenso ?
En 1929 Chile y Perú firmaron el Tratado de Amistad y Límites en el cual especifican que los gobiernos de Perú y Chile no podrán, sin previo acuerdo entre ellos, ceder a una tercera potencia la totalidad o parte de los territorios que quedan bajo sus respectivas soberanías. De esta manera el país del que fuimos aliados durante la guerra, se ha confabulado con el agresor para encerrarnos detrás de Los Andes, quedando ellos como centinelas de nuestra prisión, con el compromiso de que ninguno puede abrir la salida sin el consentimiento del otro.

Bolivia, la «Hija predilecta» de Bolívar, no puede vivir eternamente mutilada, clausurada y encadenada con el dogal mediante el que se la ha reducido con implacable injusticia bajo los tratados de 1904 y 1929, vulnerando la geografía y la historia. Es un problema con características coloniales, existiendo agresión y usurpación territorial por la fuerza, explotación intensiva de recursos y riquezas ajenas y una continua ocupación y dominio ilegales que ya duran 139 años.
La Nación boliviana proclama su reintegración marítima como atributo esencial de soberanía, desarrollo y progreso. Los esquemas y fronteras trazados el Siglo XIX a punta de bayonetas y cañones, hay que hacerlos de nuevo en función de un mundo moderno y dinámico. El enclaustramiento al que Bolivia ha sido sometida amerita pronta reparación.

Recuperar el mar será reencontrar el destino marítimo de nuestro Estado y salvarlo de caer en el engaño de un “corredor” inservible sin puerto propio ni soberano al norte de Arica. Nuestra propiedad marítima debe sernos reintegrada sin compensaciones territoriales a Chile, dando cumplimiento a las normas y acuerdos del derecho internacional y a todos los principios proclamados en todas las conferencias interamericanas. El Tratado de 1904 está contradiciendo el derecho imprescriptible del Estado boliviano al ejercicio pleno de la soberanía sobre su Litoral. Ese tratado carece de toda legitimidad, ya que en vez de solucionar los problemas emergentes de la usurpación chilena de nuestro litoral, los ha violentado y agravado encerrando a Bolivia, y por ello el enclaustramiento subsiste como una injusticia internacional.

No se puede hablar de una Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) si no se exige la justicia evidente para Bolivia y no se deja de ignorar la atroz iniquidad de haber enclaustrado a un pueblo hermano y entronizado en América la política corrupta a la que sólo apelan los pueblos destituidos de justicia y que invocan a su favor la conquista, la fuerza bruta, la invasión y la usurpación. El deber y el honor imponen a las naciones la necesidad de protestar en nombre de la civilización y hasta del género humano, contra un país que conculca los sanos principios de derecho y equidad. Guardar silencio, observar delicada neutralidad, es hacerse cómplice del atentado despojador, copartícipe de tamaña inmoralidad y alevosía.

La abogada francesa Monique Chemillier-Gendreau, asesora de Bolivia ante la Corte de La Haya, indicó que Bolivia se apoya en el respeto a la palabra dada por Chile : Este proceso va a concluir muy pronto y cada uno de ustedes tendrá que determinar cuál será la respuesta que dará a la pregunta que se les plantea: si esta Corte tiene competencia o no en este asunto. Bolivia pide que Chile respete su obligación de negociar, de buena fe, acceso soberano al mar para Bolivia. Chile pretende desplazar el diferendo, modificarlo, y repite una y otra vez que lo que quiere Bolivia es que se revise el Tratado de 1904.

(...) La situación resultante de la conquista militar de los territorios del Litoral boliviano por parte de Chile fue confirmada por el Tratado de 1904, situación que revistió un carácter de injusticia reconocido ampliamente y permanentemente desde entonces, y no solamente en Bolivia. (...) Chile se encuentra en una situación desestabilizada porque debe salir de la situación comedida en la que se encontraba, es decir, prometer siempre pero no dar nada. Desde el principio de la Guerra del Pacífico (1879), Chile siempre se ha declarado dispuesto a satisfacer las demandas persistentes de Bolivia, pero jamás llegó a darles curso, concretamente. En 1919 ya hablaba de demanda legítima y en 1950, el presidente chileno Gabriel González Videla recordaba “la necesidad de una reparación histórica”. Hoy Chile quiere culpabilizar a Bolivia porque buscaría vías para superar esta injusticia. (...) Bolivia pretende usar las vías del derecho que tiene a su disposición y nada más.

(...) Bolivia sabe que le resulta imposible poner en tela de juicio el Tratado de 1904 (...) no hay en los planteamientos de Bolivia señal de una solicitud de anulación o de revisión del Tratado de 1904, porque sabe efectivamente que una gestión de esta naturaleza contravendría la situación actual del derecho contemporáneo. (...) Bolivia respeta los tratados y las fronteras que definen, y si hay hoy entre Chile y Bolivia un diferendo, es muy específico porque en este caso muy concreto, Chile ha reconocido desde la firma del Tratado que éste dejaba una cuestión pendiente de solución y que se había dispuesto a encontrar esa solución. Si el propio Chile no hubiese abierto otra vía para hacer posible la corrección de la injusticia que determinaba ese Tratado, Bolivia se hubiera visto obligada a no poder hacer nada. Pero Chile no puede volver a escribir la historia, Chile multiplicó las promesas, se comprometió en una serie de instrumentos bilaterales y ha hecho nacer lo que en derecho se llama “legítimas expectativas”.

La parte opositora se pregunta, con fingida inocencia, dónde está la fuente jurídica que justifique lo que plantea Bolivia. La fuente de ese derecho está en el propio comportamiento de Chile, lo que se pide ahora, señoras y señores jueces, es que ustedes orienten a los dos Estados en cuestión de que sigan esta vía de derecho, que Chile tiene obligación de iniciar una vía que permita hallar una solución concreta al problema de la mediterraneidad, digámoslo así, de Bolivia.

Bolivia se apoya, en primer lugar, para hacer valer su planteamiento en el respeto de la palabra dada, no en el Tratado de 1904, y nada quiere poner en tela de juicio, sino hace referencia a los diversos y numerosos compromisos de dar a Bolivia una salida soberana al mar con independencia del Tratado. (...) Esta Corte, para declararse competente, deberá tomar en cuenta la independencia de la cuestión que se plantea en relación con el Tratado de 1904 y tomar en cuenta el Pactum de Contrahendo (acuerdo entre partes) asumido por Chile, y es un Pactum que sí existe (...). La parte opositora ha presentado documentos, pero en forma muy selectiva, cortando y recortando para intentar dar coherencia a la tesis de Chile, y coherencia es lo que carece en ese argumento.

El memorándum chileno del 9 de septiembre de 1909 manifiesta en el párrafo 4 la voluntad de Chile para hacer los esfuerzos necesarios para lograr que Bolivia obtenga acceso al mar. Y luego en el párrafo 5, Chile dice que acepta entrar en nuevas negociaciones para dar satisfacción a la aspiración de Bolivia. Chile acepta, y aceptar es asumir.

La letra del Canciller de Chile, de 23 de febrero de 1923, ¿debe dejarse de lado como sugiere la otra parte? En la misma se dice que el Gobierno de Chile hará todo lo necesario para crear con Bolivia las bases de una negociación directa cuyo cometido será hacer concreta la aspiración marítima de Bolivia. (...) Decir que se va a hacer todo lo necesario es comprometerse, y mucho.

También está el intercambio de notas de 1950. Chile ha querido minimizar el alcance de ello, que tiene igual valor contractual, haciendo caso omiso a las diversas citas que hay. Chile, en diversas oportunidades entre 1895 y 1949 había aceptado deliberar sobre los medios que permitiesen a Bolivia tener acceso soberano al mar y es sobre la base de esas referencias aceptadas que Chile, en las notas de 1950, declara que “su gobierno actuará de manera conforme a la posición”, que detenta desde hace muchos años, es decir, entrar formalmente a negociaciones con Bolivia con vistas a encontrar una fórmula que le permita dar acceso soberano al mar. (...) En el memorándum del embajador boliviano Manuel Trucco de 1961, se recuerda que en 1950 Chile manifestó que lo antes posible tuviesen lugar negociaciones con el cometido, para la satisfacción de esta necesidad fundamental de Bolivia. El compromiso de negociar queda allí confirmado. Son muchos más los documentos para hacer mención al fondo de este asunto.

Solamente para demostrar que esta Corte tiene competencia en el asunto, sobre la base de los compromisos independientes al Tratado de 1904, incluso podremos referirnos a lo que dijo el Presidente de Chile (Augusto Pinochet) el 30 de septiembre de 1975, que menciona las repetidas declaraciones que él mismo había hecho sobre el objetivo sincero y permanente de su gobierno de examinar con Bolivia una solución definitiva para encontrar una salida al mar. En otra nota del 8 de febrero de 1977, recuerda que su gobierno inició negociaciones para satisfacer la aspiración boliviana de acceso soberano al mar e indica que su gobierno mantendrá la decisión de llegar a una solución satisfactoria. Y vuelve a confirmarlo el 23 de noviembre de 1977.

Ese Pactum de Contrahendo incluso encontró una expresión más reciente el 17 de junio de 2008. Entonces, los viceministros de Relaciones Exteriores de ambos países convinieron seguir adelante con las deliberaciones sobre el tema marítimo, punto 6 del programa de trabajo de 13 puntos aprobado en 2006. Este término en el que se utiliza la palabra “acuerdo”, con todo el alcance jurídico que tiene, aparece en las actas de negociaciones de 2010 para que las delegaciones puedan discutir sobre ese tema.

Señor presidente, señoras y señores Jueces, ésos no son más que algunos ejemplos, porque un análisis completo corresponde al fondo y no a estas cuestiones. Pero aclaran por qué Bolivia se apoya en la norma reconocida en la Carta de las Naciones Unidas en su artículo 33, relativa a la obligación de negociar que corresponde a las partes en un diferendo. Los actores de la Carta utilizaron el verbo “deben”, el presente indicativo, se trata de una obligación. Bolivia pide entonces a la Corte que imponga a Chile la necesidad de respetar la obligación que asumió en virtud del artículo 33 de la Carta, referente a reiniciar las negociaciones, pero de forma tal que se pueda llegar (a una solución) sobre la base de los compromisos ya asumidos por ese país. Es una solicitud independiente de todo intento de revisión del Tratado de 1904. En ningún caso abre la vía a una aplicación del artículo 6 del Pacto de Bogotá; se trata más bien de la aplicación del artículo 31 .

Compromisos solemnes de Chile :

La Nota firmada por el canciller chileno Walker Larraín de 20 de junio de 1950: “mi gobierno…está llano a entrar formalmente en una negociación directa destinada a buscar la fórmula que pueda hacer posible dar a Bolivia una salida propia y soberana al Océano Pacífico”. La carta firmada por el canciller chileno Patricio Carvajal el 19 de diciembre de 1975: “Se consideraría (en la negociación)…la cesión a Bolivia de una costa marítima soberana”. Estos dos textos explican perfectamente que los compromisos de Chile expresan una voluntad integral que suma la negociación al logro de un resultado concreto. Es decir, la negociación en abstracto no estuvo nunca contemplada en ninguna de las promesas chilenas desde que se iniciaron las negociaciones bilaterales en 1920 y concluyeron en ese tenor y con ese contenido en 1983.

Carlos Mesa dice que sería sorprendente, en consecuencia, que el fallo de la CIJ –si considera que, en efecto, Chile tiene una obligación jurídica que debe honrar- separase la negociación de los contenidos y resultados consecuentes que le dan sentido. Un fallo que sólo obligase a Chile a sentarse a negociar con Bolivia sin establecer los motivos y objetivos de esa negociación, mutilaría la razón última de lo que Chile ofreció y que Bolivia demanda, una negociación con una solo meta: devolverle a Bolivia un puerto soberano al mar.

Investigaciones económicas :

El ingeniero y economista Xavier Nogales Iturri, exministro de Estado, realizó un minucioso estudio económico sobre la riqueza que Chile obtuvo al apropiarse en una guerra de conquista del Litoral boliviano. De acuerdo a ello, expresa :

El costo directo que emerge del valor del cobre exportado por Chile desde 1915, proveniente de territorios arrebatados a Bolivia, alcanza a US$412,9 mil millones en dólares de 2013. Adicionalmente, el costo de las actuales reservas de cobre localizadas en territorios que fueron bolivianos alcanza a otros US$730,33 mil millones. Consecuentemente, el valor de la pérdida directa total es de US$1.143 miles de millones, es decir más de un millón de millones de dólares.

Adicionalmente, existen costos indirectos, como el menor crecimiento del PIB boliviano desde 1915, causado por el costo directo resultante de las exportaciones de cobre provenientes de territorios que fueron bolivianos. Este costo es el mayor de todos. Si Bolivia hubiera crecido 1.5% más cada año, por tener mayores recursos para inversiones –en salud pública, educación, infraestructura productiva e infraestructura de comunicaciones y transporte– la pérdida indirecta sería de US$1.886,2 mil millones.

El costo total para Bolivia de la grave pérdida del cobre por la Guerra del Pacífico asciende a US$3.029,4 mil millones.
PERO, YA CONOCEMOS QUE EL “FALLO” DE LA CIJ HA SIDO TODA UNA BURLA EN CONTRA DEL DERECHO BOLIVIANO. PARECE QUE NO QUEDA OTRO RECURSO QUE DENUNCIAR EL TRATADO CHILENO DE 1904.

Vale la pena meditar en los siguientes conceptos tomados de lo publicado por el Sr. Rolando Prudencio Briancon :
Desde luego que no estamos todavía agarrándonos a tiros con los chilenos, pero ya hay actitudes belicistas que encajan dentro de la animosidad bélica de parte del gobierno chileno; y que si bien tienen una baja intensidad, están destinadas a buscar pretextos para agredirnos militarmente.

Digo sin temor alguno a equivocarme que la actitud agresiva y belicista ha venido de parte de los gobernantes chilenos; y no de parte nuestra, toda vez que tan sólo hemos recurrido ante la Corte Internacional de La Haya, debido al insistente incumplimiento de Chile para devolver un puerto soberano al mar, tal como se habían comprometido, reiteradamente, los distintos gobiernos que se han sucedido en La Moneda. No en vano la Corte de La Haya, aparte de admitir nuestra demanda, ha desestimado la objeción de incompetencia interpuesta por la defensa chilena.
Y ha sido a partir del rechazo de la excepción de incompetencia en La Haya, que una impotente histeria se ha apoderado de los gobernantes chilenos, por la que han desatado una guerra de baja intensidad contra las autoridades bolivianas; y sobre todo los ciudadanos bolivianos.

Basta con repasar las actitudes déspotas y abusivas que se ha dispensado a nuestro connacionales, que las mismas se inscriben en la más extrema hostilidad; que incluso atentan contra los derechos humanos más básicos de cualquier persona. Esos son los casos de los más de 33 días que los transportistas bolivianos estuvieron varados en la carretera durante un paro aduanero, en el que los camioneros bolivianos sufrieron las duras más inclemencias del tiempo, como la falta de alimento y agua; amén de que las autoridades hostigaron a los transportistas hasta cuando hacían sus necesidades fisiológicas. Noelia Fuentes, vicepresidenta de la Asociación Boliviana de Transporte Internacional y Nacional (Asociatrin), informó que los carabineros chilenos les restringieron el acceso a la comida. “Nos han restringido el acceso a la comida; antes había unos minibuses que vendían comida, pero ahora en la frontera en Tambo Quemado (lado boliviano) y Chungará (lado chileno) los carabineros chilenos prohibieron la venta de alimentos”, sostuvo Fuentes al portal Urgentebo.com, a tiempo de lamentar que Chile vulnere el Tratado de 1904 y atente otra vez contra los choferes bolivianos.

Basta recordar también el caso de los tres soldados bolivianos que fueron detenidos abusivamente durante 33 días, por estar combatiendo el contrabando de vehículos robados. O el trato discriminatorio y racista dispensado a los familiares de los 9 funcionarios de aduana. O la negativa de otorgar visas a altas autoridades bolivianas para tratar el caso de los funcionarios detenidos. O el caso de los 9 funcionarios de aduana, que es la muestra más clara de las actitudes de extrema agresividad de las autoridades chilenas, que se inscriben sin lugar a dudas, en actos de guerra. Para nadie es un secreto que el espíritu belicista del Estado chileno está fundado en el uso de la fuerza y la agresión -no en vano su escudo reza: “Por la razón o la fuerza”- y que es lo que hoy los gobernantes chilenos están traduciéndo en una animosidad bélica contra Bolivia, y que cobardemente ya se ha constituido en actos abusivos contra los prisioneros de guerra como ya lo son hoy los 9 detenidos injustamente. Son 70 días que los bolivianos están detenidos en la cárcel chilena. El Ministerio Público de Chile y la defensa de los compatriotas llegaron a un acuerdo para conseguir su liberación mediante un juicio abreviado. Los bolivianos detenidos y sus familiares no aceptaron el acuerdo ya que éso significaría asumir culpa.

Veamos ahora la última propuesta, de último minuto, del excandidato a la presidencia de Chile, Alberto Mayol :

Precandidato a la presidencia de Chile dice que hay que olvidar el pasado (¿?) y dar mar a Bolivia.
25 de mayo 2017
A
lberto Mayol, precandidato presidencial del Frente Amplio (FA) para las elecciones en Chile, planteó dejar atrás el pasado y garantizar acceso al mar con soberanía para Bolivia, por el corredor (neomelgarejista) de Hugo Bánzer y Pinochet.
Medios chilenos destacan las afirmaciones de Mayol durante un debate televisivo con su contrincante Beatriz Sánchez en la fase de precandidaturas de cara a las elecciones presidenciales en ese país.
Según el político chileno, al resolver el aislamiento boliviano al océano pacífico, Chile también gana acceso al centro del continente, y potencia sus posibilidades de desarrollo.

Nuestra propuesta es simple: Bolivia está aislada del mar, es un problema para Bolivia, olvidémonos del pasado (…) Chile también está aislado del centro del continente, del país más grande del continente que es Brasil”, aseguró Mayol.
“Nosotros decimos kilómetro por kilómetro, salen al mar, obtienen mar, obtienen pesca, van a tener su puerto
( los bolivianos sabemos que en ese lugar ni Dios puede hacer un puerto, además de que Cochabamba y Perú nos salvaron de esa trampa chilena ) ; nosotros (dice Mayol) entramos al continente, construimos infraestructura de un corredor atravesando Bolivia y llegamos a Paraguay, llegamos a Brasil, tenemos oportunidades de desarrollo enormes hacia el centro del continente”, puntualizó. Además dijo que dicho corredor que Bolivia les regalaría, tendrá que ser soberano para Chile !!

En el programa El Informante", en la Televisión Nacional de Chile, Mayol declaró:
“Lo que planteo es que Bolivia tiene un problema con la ausencia de acceso al mar y nosotros tenemos un problema con la penetración al continente. Para ambos es un problema y consideramos que éso tiene solución. Que ambos países pueden hacer un canje territorial" ( callejón inservible a cambio de corredor ) que permita, ambos con soberanía, que Chile tenga acceso privilegiado a los recursos y conexiones que estamos necesitando” . Mayol se opone a devolver los puertos usurpados porque argumenta que Chile no puede cortarse en dos, pero no tiene escrúpulos para proponer cortar en dos a Bolivia con un corredor para salir ellos al Atlántico.

En su criterio, la demanda marítima boliviana nunca debió llegar a estrados judiciales internacionales y debía resolverse en el marco de un debate político. “Bolivia se equivocó de camino, fué a lo judicial cuando ésto era un debate político de la mayor importancia”, sostuvo Mayol.
Las declaraciones del precandidato surgieron al calor del debate preelectoral, y añadió que, en el litigio pendiente en La Haya, el tema se ha `maritizado´ en exceso, y éso es responsabilidad de las autoridades de Bolivia y también de las chilenas".

¿ Qué les parece el nuevo chiste chileno, señores patriotas bolivianos ?

Esa propuesta de canje territorial “kilómetro cuadrado por kilómetro cuadrado” sale de las mismas élites gobernantes chilenas -Alberto Mayol no es más que su vocero- que antes de devolver un puerto quieren hacerse territorio, dentro de su famosa doctrina de “El espacio vital”, en la que consideran que los chilenos tienen el “derecho moral” de invadir territorios ajenos llenos de recursos, gracias a los cuales se espera atender al crecimiento y desarrollo de su población.

A continuación, sorpréndanse viendo al Presidente de Bolivia reunido muy amigablemente con el jefe de campaña del chileno Alberto Mayol, donde el roto seguramente le quiere tomar el pelo sobre cómo partir en dos a Bolivia para que Chile salga por Brasil al Atlántico, y Bolivia se quede con el callejón inservible al norte de Arica. Pero, estamos seguros que nuestro Presidente no caerá en la trampa ante la astucia de los mapochinos.
Sin embargo, el Mandatario indicó que "jóvenes chilenos frente a la vieja política pinochetista apuestan por integración y beneficio multilateral para la Patria Grande". "Saludamos en Chile una nueva generación con una nueva visión, que asume responsabilidad para resolver salida al mar con soberanía", agregó Evo Morales.
Morales envió ese mensaje un día después de reunirse ingenuamente en Ecuador con Esteban Silva, jefe de campaña del precandidato presidencial chileno del Frente Amplio Alberto Mayol.
El Presidente Evo Morales no se da cuenta que la política pinochetista es la misma que está asumiendo Mayol, esta vez con disfraz democrático.


jefe de campaña de Alberto Mayol, Esteban Silva, se reunió en Quito con el Presidente boliviano Evo Morales,
el 26 mayo 2017
El presidente Morales dice que confía en la nueva generación chilena.
Foto: ABI

Realmente, es el colmo de la ingenuidad boliviana.

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