Mar para Bolivia


FRANZ TAMAYO SOLARES Y LA DEMANDA BOLIVIANA ANTE LA LIGA DE LAS NACIONES  1921.


Gastón Cornejo Bascopé

Cochabamba 5 de mayo de 2017

 

Nuestro mejor vate y hombre cumbre de la sociedad boliviana don Franz Tamayo Solares junto con Daniel Sánchez Bustamante, eminente intelectual, representaron a la patria ante la Liga de las Naciones en Ginebra. Plantearon la “Revisión del Tratado de 1904”.
El 26 de agosto de 1921, los telegramas de Europa trajeron la noticia de la comisión especial del Congreso de Ginebra que se dictaminó la incompetencia de la Asamblea de Naciones para conocer la demanda boliviana que pidió: “La revisión del Tratado con Chile de 1904. Según altos especialistas diplomáticos europeos de entonces ese fue el camino correcto. Sin embargo, Ricardo Jaimes Freyre, canciller designado a la renuncia de Alberto Gutiérrez, manifestó que la misión de Tamayo y Sánchez fue un fracaso, que debía haberse planteado: “La invitación a la revisión del Tratado de 1904”.

Franz Tamayo Solares, diputado por La Paz, llamó a interpelación al flamante canciller para que explique su expresión contraria a los intereses del país. El debate parlamentario, publicado por el Dr. Edgar Oblitas Fernández, es extraordinario; la oratoria y la argumentación expuesta por las dos potencias culturales enorgullece y llena de admiración.

Muchas voces afirmaron que el derecho boliviano había sido enterrado. Tamayo escribió a propósito: “¡No! ¿El derecho boliviano está enterrado? Chile ha enterrado muchas cosas bolivianas y su fuerza es tal que acabará por enterrar un día a los mismos traidores bolivianos de hoy que tratan de consumar la obra siniestra de Melgarejo, pero Chile, a pesar de sus cañones y sus barcos, a pesar de sus servicios con Inglaterra, y su servidumbre a Alemania antes y después del armisticio, a pesar de haber logrado de la flaqueza humana un nuevo eclipse de la verdad en Ginebra. Chile no ha enterrado el derecho boliviano, ni lo enterrará jamás. Llegará el día de la verdad resurrecta cuando ya no será posible sostener ante el mundo crédulo que fue víctima la agresora del victimario, ni que el crimen fue jamás virtud”.

Respecto a la materia de fondo fue explícito entonces y no anduvo con rodeos como sucede al presente en 2017 con la argumentación de Bolivia ante La Haya. Expresó: “Chile sabe lo que Bolivia quiere desde la demanda boliviana de 1920”.

El 20 agosto de 1926 escribió: “¿Sabe Chile verdaderamente lo que está haciendo? ¿Sabe que si ha sido posible la aventura del 79, sólo es explicable por el silencio y la sombra en que se cometió ese asesinato; que hoy no hay sombra ni silencio sobre aquella hazaña que fue una tragedia al interior de la familia americana? Sabe bien que en el gran continente fraterno, como en la familia bíblica, sólo hay un hijo mal inclinado, mitad Judas, mitad Caín; que en el enorme rumor de consciencias e inteligencias despunta como los nombrados? ¿Se da cuenta Chile de su situación después de la aventura plebiscitaria con el Perú? La antigua justicia europea consignaba la marca de poner un signo de fuego sobre la espalda de los condenados.

El 29 de julio de 1950. Rechaza las compensaciones lacustres y territoriales que Gabriel Gonzales Videla pretendía para solucionar el enclaustramiento boliviano mediante un canje territorial y lacustre -un corredor a cambio del lago Titicaca- nuevamente salió Tamayo por los fueros nacionales: “La agresión de Chile en 1879, preparada durante decenios, por lo que toca a los armamentos marítimos, proyectó y cumplió el despojo del jirón más rico de Bolivia: el litoral salitrero. Hoy es más grave, la zarpada se dirige al corazón mismo de Bolivia, al gran lago colla, el Titicaca.
Chile necesita volver al estado de guerra contra Bolivia, ve que es preciso preparar un campo sedicente jurídico que justifique nueva conquista. Hechos los pactos internacionales los hará respetar a balazos como frecuentemente amenaza respeto al pacto de 1904. Pide compensaciones por el negocio que propone.

Cinco años antes de morir, el 31 de marzo de 1951, nuevamente emerge su palabra plena de patriotismo: “Truman y Chile ofenden a Bolivia. El presidente de Chile va a Washington con plan perfecto sobre el tema portuario, allí hablará y definirá con el presidente americano la solución del problema (callejón versus Titicaca) como lo ha proclamado Mr. Truman. El poderoso buen vecino se entendió, entre gallos y media noche, después de un año con una de las partes. ¿Consultó siquiera por cortesía con Bolivia? ¿Auscultó la voluntad boliviana por boca de su presidente? ¿Cómo hizo con Chile? Hombre soy y no puedo callar ante el ultraje de la patria. Protesto con toda la integración de mi sangre americana, el americano norteño y el chileno han ultrajado a Bolivia, la bofetada ha caído sobre todos”

Después el fracaso de la Agenda de los 13 puntos, de la firma antipatria del Borrador del Silala, de los desplantes de Piñera y la Bachelet con hijos bolivianos, ¿pretendemos sentarnos a negociar de buena fe Mar para Bolivia con soberanía? Me parece que es hora de sentar dignidad a nuestra diplomacia con Chile. Dialogar, ¡Sí! pero sin olvidar la verdadera historia.

Este escrito resumen puede ser la mejor respuesta al libro del francés-chileno que escribió “Atacama”.