Mar pata Bolivia

SOBERANÍA BOLIVIANA

DICTAMEN DE LA HAYA -Bolivia vs Chile

Ing. Jorge Edgar Zambrana Jiménez

 

¿ QUÉ ESTARÁ REDACTANDO ESTA CORTE ?

Huanacuni cree que el concepto de soberanía cambió

El diálogo con Chile debe lograr avances para ambos países, dijo el ex Canciller.
lunes, 10 de septiembre de 2018
ERBOL / La Paz
El excanciller del Estado Boliviano, Fernando Huanacuni, considera que si Bolivia se mantiene en el concepto clásico de soberanía territorial en la demanda marítima no logrará avances en la negociación para lograr acceso al océano Pacífico, según ERBOL.
Es que aquí si no somos visionarios, si vamos a estar en ese pensamiento clásico, no vamos a avanzar. Hoy día es una realidad distinta”, señaló Huanacuni.
Consultado si es posible negociar el concepto de soberanía y sus alcances, el exCanciller dijo que el pensamiento global ya cambió la idea antigua de soberanía.
“¿Hoy día qué es soberanía? El concepto moderno del mercado, del pensamiento global ya ha vulnerado la soberanía. Por ejemplo, a través de las redes sociales ¿Qué es soberanía? Hay una invasión absoluta de la soberanía, cambió el concepto”, dijo Huanacuni, sin que nadie pueda entender qué brutalidad estaría pensando la ex autoridad.
Considera que la negociación con Chile tiene que tener la premisa de lograr beneficio para ambos países. “Hay que tener posibilidades de resultados en esta nueva coyuntura, para que beneficien a ambos, pero también que se resuelva nuestra deuda histórica”, indicó.
Huanacuni está convencido de que es necesario crear las condiciones para tener un espacio de diálogo favorable con Chile.
“Tenemos que empezar a generar ese espacio de diálogo. Chile está al lado nuestro, somos vecinos, somos hermanos, ahí va a estar siempre”, declaró.

ANTE ESTA MALOGRADA DECLARACION, NEFASTA PARA LOS INTERESES DE NUESTRA PATRIA BOLIVIA, PRESENTAMOS A CONTINUACION EL DOCUMENTO CLAVE DE LA SOBERANIA BOLIVIANA,
CUYO AUTOR ES EL INGENIERO CIVIL BOLIVIANO JORGE EDGAR ZAMBRANA JIMENEZ :

¿Qué cosa va a negociar Bolivia con Chile?
Escrito en fecha 13 de Septiembre de 2018

Autor : Jorge Edgar Zambrana Jiménez

No queremos que nos vuelvan a tomar el pelo con el callejón inservible sin puerto al norte de Arica.

No hay razón para que Bolivia acepte el callejón como una dádiva graciosa de parte de Chile. En cambio, debemos demandar la reivindicación de nuestro mar y territorio sin condicionamientos ni compensaciones de ningún género. No estamos pidiendo que nos concedan ni un centímetro de su territorio. Lo que clamamos es la devolución justa de lo mal habido. Tampoco estamos pidiendo lo que Melgarejo y Frias les regalaron, desde el río Salado hasta el paralelo 24° . Vergüenza debería dar a quienes quieren trocar mar por recursos naturales o por mayores enajenaciones territoriales, satisfaciendo la eterna codicia del usurpador de siempre.

La fuerza militar no da derechos. Chile se ampara en su poder bélico y económico, alcanzados con la riqueza usurpada a Bolivia, para manejar la cantaleta de que Bolivia solo tiene “aspiración” y no derecho al mar. Ello no es ético ni razonable. Chile ha obtenido nuestra riqueza mediante el despojo y la ley filibustera de que la agresión y la victoria da derechos, y los bolivianos seguimos embaucados con la fraseología de la confianza mutua y esperando la limosna de la “cualidad marítima” que el soberbio agresor tenga a bien concedernos en una negociación por un corredor sin puerto al norte de Arica, lo cual es la aspiración de los demandantes ante La Haya, contrariando los derechos del pueblo boliviano .

La actual demanda marítima ante la Haya, se basa en compromisos y ofrecimientos unilaterales de Chile, limosnas retaceadas al botin usurpado al Perú. Pero, habida cuenta de lo debido por el usurpador, tenemos fundamentos de mucha fuerza para plantear una negociación que persiga la reparación de todo el latrocinio inferido a Bolivia. Lo robado no se puede convertir en soberanía intangible. Las apropiaciones chilenas han sido completamente gratuitas, aprovechando la traición de tantos coludados con la oligarquía chilena.

Tal como indica el Sr. Waldo Torres Armas, si los gobiernos chilenos dicen que “nunca” negociarán con Bolivia una solución que suponga la cesión de soberanía o que parta su territorio en dos, de nada sirve exponer nuestras sólidas razones de derecho histórico ante un tribunal internacional. Bolivia debe terminar con su estoico autoengaño, tiene que elegir entre continuar con el diálogo infructuoso o ser pragmático. ¿Tiene algún sentido el esfuerzo y el tiempo que demandará una hipotética negociación para obtener algo que ya tenemos en el puerto peruano de IIo, y sin condicionamientos ni compensaciones?. ¿Para qué perder más tiempo? Tomemos lo que tenemos a mano. Sin que signifique renunciar a nuestro derecho histórico a la reintegración marítima vía territorio, ayer boliviano y hoy chileno, el Perú nos tiende el puente para acabar con la pobreza. En lugar de invertir en la construcción de un puerto propio en Chile, si es que logramos algo que no sea el callejón inservible al norte de Arica, al que estaríamos obligados, ¿Por qué no lo edificamos en Ilo?. Tiene la palabra el pueblo boliviano. El representante directivo del Comité Impulsor de la Integración Perú – Bolivia, Raúl Catacora, afirmó que el mundo conoce ya la demanda boliviana de retornar a las costas del Pacífico, puesto que fue víctima de la invasión armada de Chile, el 14 de febrero de 1879. Catacora afirmó que aunque el pedido de puerto soberano al mar es irrenunciable para Bolivia, el país también puede tomar en cuenta otras opciones de acceso al mar para su comercio exterior, como el puerto de Ilo.
Debemos darnos cuenta de que el trato bilateral nunca ha encontrado ni la más remota intención de reparación por parte de Chile al daño causado con su asalto invasor. Los alcances de un fallo de la Corte, para una obligación a negociar, seguramente no serán bien establecidos, y menos esa negociación será necesariamente favorable a la parte demandante, ya que tanto La Haya como chilenos e incluso muchos ingenuos bolivianos aspiran a dar una supuesta solución al tema con el imaginario y falso puerto acordado en Charaña.

Bolivia no renuncia a sus derechos sobre el Departamento del Litoral, y no considera un canje territorial, puesto que esto último constituiría un error de lesa Patria.

Es necesario tener en mente que el brazo fuerte de Bolivia son sus fuerzas armadas, y es el mismo brazo que se extiende para estrechar la mano de Chile; y como el brazo es escuálido, frente al chileno que es el segundo más fuerte de Sudamérica, después de Brasil, es probable que no será posible esperar cerrar algún trato.
Chile va a querer imponernos abusivamente el callejón sin puerto al norte de Arica a cambio de sacarnos más territorio, y Bolivia débilmente va a reclamar la devolución de sus ancestrales puertos, ó en su defecto, va a mendigar el puerto completo y soberano de Arica, a cambio de entregar algo a Chile que no sea territorio, como por ejemplo que ya no se les va a cobrar por el agua que ya han robado del manantial Silala, ó que ya no nos devuelvan el río Lauca usurpado.
Las fuerzas armadas deberían ser el garante de la soberanía de Bolivia y el músculo de la diplomacia boliviana, y no servir solamente para masacrar mineros y campesinos inocentes. No volvamos a cometer los tremendos errores de Melgarejo y Bánzer.


Durante los alegatos de ambos contendientes en La Haya, la Corte preguntó a ambos qué es lo que entienden por “acceso soberano al mar”.

“Tengo una pregunta sencilla que hacerle al solicitante y también al equipo chileno. En el transcurso de los procedimientos orales y los documentos presentados por ambas partes, tanto la solicitante como la respondiente han referido o utilizado la expresión – y cito- ‘acceso soberano al mar’, fin de cita. Este no es un término reconocido en el derecho internacional, y ambas partes sin embargo han utilizado esta expresión cuando describían o bien su propia posición o se referían a la posición de la parte contraria. Yo le agradecería mucho a ambas partes que tengan a bien definir el sentido de ese término tal como ellas lo entienden, y también que tengan a bien explicarnos el contenido específico de ese término tal como ellas lo utilizan para determinar sus posiciones sobre la cuestión de competencia de la corte”, es la pregunta realizada por el juez japonés Hidashi Owada.

Respuesta ambigua de Bolivia .- “Bolivia respetuosamente expone que es claramente una materia que no se puede determinar en la etapa preliminar del procedimiento, y debe ser, en cambio, determinada en la etapa de negociación que aborda el fondo del asunto. El entendimiento común de las partes sobre la definición de "acceso soberano al mar", tal como se refleja en sus sucesivos acuerdos por negociar, más los diferentes ofrecimientos de Chile para solucionar el enclaustramiento boliviano, y las varias propuestas para hallar una solución, es que Chile debe conceder a Bolivia un propio acceso al mar con soberanía, en conformidad al derecho y la ley internacionales", cierra el documento boliviano.

Claramente se observa que los bolivianos no tienen claro qué es lo que quieren. Están pidiendo que la CIJ declare que Chile tiene la obligación de negociar con Bolivia con el fin de alcanzar un acuerdo que otorgue a este país un acceso plenamente soberano al Océano Pacífico, y, sin embargo, es sumamente extraño y sospechoso que no puedan contestar : <ACCESO SOBERANO SIGNIFICA QUE BOLIVIA QUIERE QUE CHILE LE OTORGUE UN PUERTO SOBERANO, EL MISMO QUE SERÁ DEFINIDO EN NEGOCIACIONES PERTINENTES, SIN ALTERAR PARA NADA EL TRATADO DE 1904>.

Respuesta de Chile.- "En el contexto de explicar su demanda de un derecho a acceso soberano al Océano Pacífico, Bolivia se refiere a la cesión a Bolivia de costa soberana, cesión de territorio y modificación del estatus territorial entre los dos países, modificando el Tratado de 1904”.

Posteriores declaraciones altaneras chilenas enfatizaron : “Mantenemos la convicción de que la demanda boliviana carece de toda base, pues confunde derechos con aspiraciones; las diversas negociaciones que ocurrieron a lo largo de la historia no nos comprometen a entregar territorio a nuestro vecino. Si hemos dialogado en el pasado, fue como un acto de buena voluntad, y no debido a que reconocemos una obligación pendiente. No hay ni un centímetro cuadrado del territorio chileno, de soberanía chilena, que esté en juego", expresaron.

Como la Corte, de acuerdo a la respuesta de Bolivia al juez Owada, no ha establecido obligación predeterminada de resultado, es decir no indica cuál sería el acceso soberano, dejando su definición para la etapa de la negociación, entonces nos preguntamos
¿ cuál será el nuevo regalito que chile le exigirá a Bolivia a cambio de un callejón inservible sin puerto al norte de Arica?
. Y si Perú también exigirá su parte, además de las servidumbres que tiene en Arica, entonces ¿qué es lo que ha estado festejando hasta hoy Bolivia?.

Creo que el gato nuevamente le puede ganar la partida al ratoncito. ¿ Qué es lo que van a charlar los gobiernos de Bolivia y Chile ? ¿ Quiere el ratón ofrecer gas a precio “solidario” ? ¿O energía eléctrica y agua dulce a precio de gallina muerta? . ¿Se estará el gato antojando algún truequecito territorial? ¿O estará mirando codicioso al litio del salar de Uyuni?. ¿Qué pasará con el manantial Silala que comienza en la zona sur de Bolivia y actualmente desemboca en Chile debido a un desvío prepotente e impune que ha realizado el ejército chileno en una nueva invasión a la cual el debilucho ejército boliviano hace la vista gorda?

Recuperar el mar será reencontrar el destino marítimo de nuestro Estado y salvarlo de caer en el engaño de un “corredor” inservible sin puerto propio ni soberano al norte de Arica. Nuestra propiedad marítima debe sernos reintegrada sin compensaciones territoriales a Chile, dando cumplimiento a las normas y acuerdos del derecho internacional y a todos los principios proclamados en todas las conferencias interamericanas.

Alberto Mayol, precandidato presidencial del Frente Amplio (FA) para las elecciones en Chile, planteó dejar atrás el pasado (?) y garantizar acceso al mar con soberanía para Bolivia, por el corredor (neomelgarejista) de Hugo Bánzer y Pinochet.
“Nosotros decimos kilometro por kilómetro; Salen al mar, obtienen mar, obtienen pesca, van a tener su puerto ( los bolivianos sabemos que en ese lugar ni Dios puede hacer un puerto, además de que Cochabamba y Perú nos salvaron de esa trampa chilena ); nosotros (dice Mayol) entramos al continente, construimos infraestructura de un corredor atravesando Bolivia y llegamos a Paraguay, llegamos a Brasil, tenemos oportunidades de desarrollo enormes hacia el centro del continente”, puntualizó. Además dijo que dicho corredor que Bolivia les regalaría, tendrá que ser soberano para Chile !!

“Lo que planteo es que Bolivia tiene un problema con la ausencia de acceso al mar y nosotros tenemos un problema con la penetración al continente. Para ambos es un problema y consideramos que éso tiene solución. Que ambos países pueden hacer un canje territorial ( callejón inservible a cambio de corredor ) que permita, ambos con soberanía, que Chile tenga acceso privilegiado a los recursos y conexiones que estamos necesitando”. Mayol se opone a devolver los puertos usurpados porque argumenta que Chile no puede cortarse en dos, pero no tiene escrúpulos para proponer cortar en dos a Bolivia con un corredor para salir ellos al Atlántico.

¿Qué les parece el nuevo chiste chileno, señores patriotas bolivianos? Esta propuesta de canje territorial “kilómetro cuadrado por kilómetro cuadrado” sale de las mismas élites gobernantes chilenas -Alberto Mayol no es más que su vocero- que antes de devolver un puerto quieren hacerse territorio, dentro de su famosa doctrina de “El espacio vital”, en la que consideran que los chilenos tienen el derecho moral de invadir territorios ajenos llenos de recursos, gracias a los cuales se espera atender al crecimiento y desarrollo de su población.
Por su parte, Evo Morales indicó que "jóvenes chilenos frente a la vieja política pinochetista apuestan por integración y beneficio multilateral para la Patria Grande". "Saludamos en Chile una nueva generación con una nueva visión, que asume responsabilidad para resolver salida al mar con soberanía", agregó. Morales envió ese mensaje un día después de reunirse ingenuamente en Ecuador con Esteban Silva, jefe de campaña del precandidato presidencial chileno del Frente Amplio Alberto Mayol. El Presidente Evo Morales no se da cuenta que la política pinochetista es la misma que está asumiendo Mayol, esta vez con disfraz democrático

El presidente Morales ha dicho que confía en la nueva generación chilena. Realmente, es el colmo de la ingenuidad boliviana

En vista de que Chile se ha comprometido oficial y públicamente, en diferentes ocasiones, a encontrar una solución al enclaustramiento marítimo de Bolivia, ofreciendo negociaciones que sean de buena fe, prontas y de manera formal, que se realicen en un plazo razonable y de un modo efectivo, con miras a llegar a un acuerdo, y luego de reiteradas invitaciones del gobierno boliviano al chileno para llevar a buen término dichos compromisos, y negociar y resolver la deuda histórica, hace poco el presidente chileno Sebastian Piñera se ha atrevido, sinverguenzudamente, a espetarle al presidente de Bolivia:

"Presidente Morales: los países honorables honran los tratados que firman. En 1904, más de 20 años después de finalizadas las hostilidades, Chile y Bolivia en forma libre y voluntaria, firmaron un tratado, hoy plenamente vigente, que fijó en forma muy clara los límites entre ambos países".

Chile nunca cumple los tratados que firma : Desde 1879, Chile aduce hasta el cansancio que Bolivia incumplió el Tratado de Límites de 1874 al haber impuesto (según ellos) un tributo de 10 centavos por quintal de salitre exportado, y utilizan este aspecto para tratar de justificar la guerra de conquista sobre el Litoral boliviano. Llamemos las cosas por su nombre, ya que fue así (guerra de conquista) y no una “reivindicación”, como creen todavía por aquel país, los menos instruidos en la historia de la Guerra del Pacífico; pues no es posible, moral ni jurídicamente hablando, reivindicar algo que jamás les perteneció a los chilenos, es decir el territorio del Litoral boliviano y todos los puertos fundados por Bolivia, ya que en razón a los ya conocidos Tratados de Límites con la República de Chile suscritos en los años 1866 y 1874, Antofagasta, Tocopilla, Mejillones, Cobija y demás territorios comprendidos entre los paralelos geográficos 23 y 24, eran indiscutiblemente propiedad de Bolivia saneada legalmente.

De otra parte, es menester también clarificar que el famoso impuesto de 10 centavos no era un “nuevo impuesto”, como ha hecho creer Chile a los propios bolivianos, sino que el Gobierno boliviano firmó un contrato de concesión y explotación de salitre con la Compañía de Salitre y Ferrocarril de Antofagasta el año 1873, es decir un año antes de la firma del Tratado de 1874, dicho contrato según la Constitución boliviana vigente en esa época debía ser aprobado o ratificado por el Congreso Nacional, la mencionada ratificación solo se produjo el año 1878, mediante ley de fecha 14 de febrero, es decir cinco años después de su suscripción; sin embargo, esto no fue óbice para que la mencionada Compañía formada por capitales ingleses y chilenos, comenzara a explotar los lugares salitrales otorgados en concesión dentro del territorio boliviano sin el pago al Estado boliviano de ningún impuesto o tributo a su explotación y exportación.

Así es que, dada la ratificación de dicho contrato de concesión, el gobierno del general Hilarión Daza, en el marco de sus atribuciones, decretó el impuesto señalado de 10 centavos; es decir, se trataba del impuesto que lógicamente debía gravar la explotación del salitre boliviano desde 1873, pero que por cuestiones internas el contrato que regulaba dicha explotación solo fue ratificado en 1878, lo que quiere decir que era una obligación de la Compañía de Salitre y Ferrocarril de Antofagasta que provenía de 1873, cuando la firma del contrato de concesión, antes de la vigencia del Tratado de Límites de 1874 con Chile, lo que tampoco excluyó a dicha Compañía del pago de impuestos por su actividad comercial; vale decir, se trataba de una “obligación pre-existente” y en ningún caso de un nuevo impuesto arbitrariamente aplicado por Bolivia, pues no se ha dado el caso que pueblo alguno en el mundo consienta en la explotación de sus riquezas por extranjeros a cambio de nada.

Supuestamente Bolivia, en el falso argumento chileno, incumplió lo dispuesto por el Artículo IV del Tratado de Límites. Pero no se encuentra en su texto, ni en el del Tratado Complementario suscrito después, cláusula alguna que señale que ante algún incumplimiento de Bolivia todo su Litoral pasaría “automáticamente” a ser propiedad chilena, que es otro falaz e infantil argumento levantado como bandera por historiadores y diplomáticos chilenos que dicen que: como Bolivia incumplió el Tratado de 1874 Chile tomó posesión de lo que antes le pertenecía; nada más falso; en el peor de los casos, si los argumentos chilenos tuvieran algún asidero legal, el territorio del Litoral boliviano comprendido entre los grados geográficos 23 y 24, pasarían a ser nuevamente territorio en disputa, pero jamás territorio chileno.
Ahora bien, analizando el incumplimiento chileno al famoso Tratado de 1874, supongamos que sí hubo un incumplimiento de Bolivia a dicho Tratado. En este caso y tratándose de una cuestión a todas luces “comercial” (pues se trataba de la negativa de una empresa privada al pago de un impuesto ordenado por el Gobierno de Bolivia), dicha cuestión debía ser resuelta mediante la figura legal del Arbitraje, ya que el Artículo II del Tratado Complementario al Tratado de 1874 suscrito en julio de 1875 establece con claridad meridiana: “Todas las cuestiones a que diese lugar la inteligencia y ejecución del Tratado de 6 de agosto de 1874, deberán someterse al arbitraje”. Es lo que hoy llamaríamos un Arbitraje Ad-hoc es decir un tipo de arbitraje en el cual no se ha señalado una corte arbitral, autoridad o instancia específica determinada con antelación, a la cual las partes someterán sus diferencias en caso de existir, que es la distinción sustancial con el Arbitraje institucional. Para dicho Arbitraje Ad-hoc, Bolivia y Chile debieron ponerse de acuerdo en la forma y procedimientos para acudir a dicha figura de solución de conflictos en la ejecución del Tratado de Límites de 1874.

Pero la historia es harto conocida: Chile decidió no cumplir lo que había pactado solemnemente y es curioso que en el presente sus autoridades se llenen la boca hablando de la intangibilidad de los Tratados, de que su país es estricto cumplidor del Derecho Internacional, cuando en la realidad quieren ocultar que no dieron cumplimiento al Artículo 3 del Tratado de 1874.

Aún más, el principio jurídico del Pacta sunt servanda que quiere decir “lo pactado obliga”, significa que en Derecho todo lo pactado debe ser cumplido fielmente por las partes y no solamente lo que nos sea más conveniente, como Chile ha procedido en los hechos al invocar el supuesto incumplimiento boliviano a no imponer nuevos impuestos a los capitales chilenos durante 25 años, aspecto ya aclarado líneas arriba. Por lo que cabe interrogar al Gobierno chileno: ¿efectivamente su país cumple lo pactado en sus tratados?, a lo que se puede añadir : que muestren las pruebas de que acudieron a un Árbitro o Corte Arbitral para resolver la cuestión de los 10 centavos al quintal de salitre exportado, entre la empresa privada Compañía de Salitre y Ferrocarril de Antofagasta y el Gobierno de Bolivia, o el fallo favorable a su país de ese inexistente Arbitraje, que jamás se realizó porque Chile ocupó militarmente todo el Litoral boliviano, que no le pertenecía y no le pertenece, por lo que dicho país ha incumplido flagrantemente el Tratado de Límites de 1874, haciendo nulo de pleno derecho el Tratado posterior de 1904, porque éste legaliza lo que Chile no ha cumplido en un anterior Tratado y que fue su justificativo para su aleve y traicionera invasión.

En los últimos años, Bolivia denunció de forma constante que Chile incumple el Tratado de Paz y Amistad de 1904, en especial sobre el punto que se refiere a la garantía del “libre tránsito comercial” a perpetuidad para la actividad económica boliviana en puertos de Arica.
El Gobierno de Chile vulnera sistemática y continuamente sus obligaciones con Bolivia (…) Chile no cumple el artículo 6 del Tratado de 1904, que establece dos compromisos fundamentales por parte de Chile con Bolivia. Uno: reconoce a perpetuidad el más amplio y libre derecho de tránsito comercial por territorio y puertos del Pacífico. Segundo: la obligación de acordar en actos especiales la reglamentación conveniente para asegurar el derecho al más amplio y libre tránsito. Toda medida administrativa que esté relacionada con el libre tránsito debería de ser implementada de manera conjunta en acuerdos especiales

En ese contexto, el derecho de Bolivia es del más amplio y libre tránsito irrestricto, perpetuo, no recíproco, por el territorio chileno a sus puertos en el Pacífico para personas y toda clase de carga en todo tiempo y circunstancia, sin excepción alguna, exenta de reconocimiento interior por parte de autoridades chilenas y pago de almacenaje, siendo además la carga de ultramar de exclusiva jurisdicción y competencia de las autoridades bolivianas

En febrero de 2015, Bolivia pidió ante la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) que Chile levante todas las medidas de carácter unilateral contra el libre tránsito del comercio boliviano y cumpla el Tratado de 1904.

El vocero de la demanda marítima y expresidente, Carlos Mesa, recordó al Gobierno de Chile que está obligado a garantizar el libre tránsito a Bolivia, independientemente del conflicto interno que tengan. “Chile tiene la obligación de garantizar a Bolivia el libre tránsito independientemente de cualquier contexto interno y eso no está ocurriendo. Al Gobierno boliviano no le debe interesar las razones por las que el libre tránsito no se cumple, o sea que el Gobierno de Chile no debe decir que es un tema vinculado a movimientos sociales o que son posiciones políticas, sindicales internas de Chile”, aseveró el exmandatario.

Subrayó que las autoridades chilenas deben respetar el Tratado de Paz y Amistad firmado tras la Guerra del Pacífico, en el año 1904, acuerdo donde uno de los puntos principales es el libre tránsito para Bolivia; sin embargo, el paro de funcionarios chilenos genera cuantiosas pérdidas económicas a los transportistas bolivianos de carga internacional, así como a los exportadores que no llegan a cumplir los compromisos que tienen para la entrega de sus productos.

Bolivia también demandó que Chile aplique el más amplio y libre derecho al tránsito comercial, contemplado en el artículo VI del Tratado de Paz y Amistad de 1904, por el cual “La República de Chile reconoce en favor de la República de Bolivia y a perpetuidad, el más amplio y libre derecho de tránsito comercial por su territorio y Puertos del Pacífico”.
La privatización de los puertos de Arica y Antofagasta fue el inicio de los problemas portuarios que enfrentó el país a partir de esa decisión asumida por Chile en la década pasada (2005), agravando su condición de nación mediterránea, tras la invasión del vecino país al Litoral boliviano en 1809.

Unos 500 camiones bolivianos periódicamente están varados en las proximidades de los puertos chilenos, debido a los paros de funcionarios aduaneros y de las terminales portuarias. “Dentro de las responsabilidades que Chile asumió en el Tratado de 1904 está la de garantizar el más amplio y libre tránsito (para Bolivia) por todos los puertos de Chile, ésa es su responsabilidad, y es estatal, tal y como había asumido en 1904 con el Tratado”; además, Chile eludió su responsabilidad al transferir a manos privadas los puertos del Pacífico, En opinión del economista Daniel Agramont, “si bien Arica es el puerto natural de Bolivia, la privatización contra la que tanto reclama Bolivia es contraria al régimen de libre tránsito que establece el Tratado de 1904”.

Agramont señaló que Chile entregó por 30 años la administración de los puertos a un administrador monopólico y le obliga a invertir en los servicios, pero lo que ha resultado es que los recursos ejecutados son marginales o insuficientes para el volumen de la carga boliviana. Agramont dijo que, a la par de las mejoras que debe exigir el Gobierno, es necesario buscar otras alternativas de acceso al océano Pacífico en el sur del Perú, como ser el puerto de Ilo. Dijo además que el Tratado de 1904 puede ser denunciado tranquilamente en la Corte Internacional de Justicia de La Haya o en la Aladi (Asociación Latinoamericana de Integración), porque hay un Tratado que nos da el libre tránsito, y nos da la posibilidad de instalar aduanas.

El alza de tarifas portuarias en Arica y Antofagasta aplicada por Chile, vulnera el Tratado de Paz de 1904, afirmó el presidente Evo Morales. Enfatizó también que el país vecino cobra impuestos, rechaza cargas bolivianas y determina su traslado a recintos “extraportuarios”, todo lo hace como le da la gana perjudicando a Bolivia.

El senador del Movimiento Al Socialismo (MAS), Omar Aguilar, aseguró que el incremento de las tarifas portuarias que definió Chile incumple el Tratado de 1904, de Libre Tránsito, firmado entre Bolivia y ese país.
Chile, al incrementar las tarifas del libre tránsito de carga de minerales en Antofagasta, incurre en nuevos atropellos al incumplir sus compromisos en el marco del Tratado de Paz y Amistad de 1904, que selló la relación boliviano-chilena tras la Guerra del Pacífico de 1879 que dejó a Bolivia sin puerto soberano al mar.

Ing. Jorge Edgar Zambrana Jiménez

ANEXO
COMPROMISOS CHILENOS, PARA SOLUCIONAR EL ENCLAUSTRAMIENTO BOLIVIANO :

1. En Noviembre 1879, el Canciller de Chile Domingo Santa Maria declaró: “No olvidemos ni por un momento que no podemos sofocar a Bolivia; debemos proveerle de su propio puerto”. Cuatro años más tarde, se convirtió en Presidente de Chile, y entonces reiteró: “Bolivia no puede quedar como está. Ningún país puede vivir y desarrollarse en esas condiciones; debemos garantizarle un acceso propio al mar”.

2. En Septiembre 1919, Emilio Bello Codecido, Canciller chileno, declaró que “Chile desea hacer todos los esfuerzos para que Bolivia tenga su propio acceso al mar, sin tocar para nada el Tratado de 1904”.

3. El 6 de Febrero 1923, el Canciller de Chile indicó que “su país está listo para preparar un acuerdo de solución al enclaustramiento boliviano, sin modificar el Tratado de 1904”.

4. En un memorando de 23 Junio 1926, el gobierno chileno propone transferir a Bolivia una parte del territorio de la provincia de Arica. En ese sentido, el Secretario de Estado Norteamericano, el 30 Noviembre del mismo año, propone que Chile y Perú cedan a Bolivia, a perpetuidad, las provincias de Tacna y Arica. El Canciller chileno Jorge Matte, indica que él “jamás ha rechazado la idea de conceder a Bolivia un puerto con su respectiva área de territorio”; “esta cuestión sigue pendiente”, dijo dicha autoridad.

5. El embajador de Chile en Bolivia, Manuel Trucco, indica el 10 Julio 1961, que “Chile siempre ha tenido la voluntad de negociar con Bolivia la posibilidad de solucionar el enclaustramiento, preservando al mismo tiempo los intereses chilenos, sin tocar el Tratado de 1904”.

6. El 8 Febrero 1975, los dictadores Bánzer y Pinochet, acordaron por escrito, en la localidad de Charaña, luego de fracasado el intento de sonsacar a Bolivia más territorio a cambio del ridículo e inservible callejón sin puerto al norte de Arica, “proseguir el diálogo a diferentes niveles, con el objeto de resolver el enclaustramiento de Bolivia”.

7. El 10 Junio 1977, los Cancilleres chileno y boliviano acordaron que “activarán el diálogo para solucionar el enclaustramiento de Bolivia”. Indicaron que “el Tratado de 1904 no tiene que ver con la solución al problema marítimo de Bolivia”.

8. La Asamblea General de la OEA, en sus reuniones de 18 Noviembre 1983, y 12 Noviembre 1986, ha establecido “la necesidad de una fórmula para solucionar el enclaustramiento boliviano, manteniendo la intangibilidad del Tratado de 1904”. Dichas declaraciones contaron también con la firma del representante de Chile.

Hay que estar prevenidos porque los activistas chilenos están difundiendo amenazas, como la siguiente :

El día 2 de Octubre 2018 desplazamos nuestros tanques PanzerGruppe Leopard hasta la frontera con Bolivia y un escuadrón de F16 efectúa un ataque preventivo al palacio quemado, ojalá con el indio Evo adentro, y lo dejamos como su nombre lo indica. En dos semanas estamos en la Paz, nos quedamos con el gas y petróleo, agregamos esa republiqueta como una región más de nuestro querido Chile por unos 100 años más. He dicho.

Carlos Lautaro Correa Cortes
 

Ver sección comentarios de la página :https://www.latercera.com/nacional/noticia/jose-miguel-insulza-evo-morales-demasiado-variable-mantener-dialogo-efectivo/327086/  

Por otra parte, las fuerzas armadas de chile están difundiendo el siguiente comunicado :

La Haya y la Quinta Columna

Nuestras autoridades y clase política deben terminar con el sentimiento de culpa por haber ganado la Guerra del Pacífico; fue una guerra que no buscamos y que ganamos gracias al valor y el patriotismo de nuestros soldados y marinos. En esas tierras está la sangre del pueblo chileno.
Después de la derrota que hemos sufrido en La Haya, ante la demanda boliviana para obtener un acceso soberano al Océano Pacífico, lo que constituye un nuevo fracaso de nuestra diplomacia, es preciso detenerse y ver qué es lo que está pasando con nuestra Patria y que podemos hacer para mejorar:

En primer lugar, podemos decir que Chile se encuentra en un estado de gran debilidad; sus Instituciones, de acuerdo a las encuestas, están muy mal evaluadas, siendo las FFAA y las Policías por lejos, las mejor valoradas por los chilenos en este momento. Existe un ambiente tenso y una desconfianza en las autoridades. En los procesos que se siguen contra los militares, por violaciones a los derechos humanos, no se aplican las normas del Estado de Derecho, cometiéndose una injusticia brutal en contra de los que arriesgaron sus vidas para evitar una Guerra Civil y la instauración de una Dictadura Comunista en nuestro país. En la Araucanía impera el Terrorismo y la Guerrilla y, según las víctimas, en ese territorio no existe el Estado de Derecho, se sienten indefensas y desamparadas. Ningún Gobierno ha podido o ha querido terminar con este problema que cada vez es más grave.
En segundo lugar, estimo que debemos terminar con esta especie de obsesión de estar discutiendo permanentemente nuestras fronteras y soberanía y colocándolas en manos de extranjeros incompetentes y parciales como han demostrado ser los jueces de la C I J de La Haya. Debemos entender que ellos no actúan en base a derecho y que deciden los asuntos políticamente. Ya fuimos víctimas de un fallo injusto y absurdo con el Perú, en el que después de haber, ese país, inventado y montado un caso, salió victorioso recibiendo 22000 Kilómetros cuadrados de territorio marítimo que nos pertenecía. Colombia ha sido perjudicada recientemente y ha vivido una experiencia similar en el litigio con Nicaragua. En la práctica, este tribunal existe sólo para los países del tercer mundo; las naciones desarrolladas y poderosas no se someten a su jurisdicción.
En tercer lugar, por diferentes medios de comunicación y por ciertos hechos ocurridos, nos hemos enterado que hay partidos y políticos chilenos que están a favor de la causa de Bolivia, y esto no es de extrañar, porque si analizamos los objetivos que persigue el Foro de Sao Paulo, al cual pertenecen el partido Comunista, el partido Socialista, el MIR, el MAS, el partido Humanista, el partido Revolución Democrática y la IC, veremos que éste apoya a Bolivia para que obtenga una salida soberana al mar. Así está determinado en la “Declaración Final del XX Encuentro del Foro de Sao Paulo” efectuado en La Paz, Bolivia entre el 25 y 29 de agosto de 2014 y en la del XXI Encuentro efectuado en Ciudad de México entre el 21 de julio y el 01 de agosto de 2015, sin que exista en ellas alguna objeción por parte de los partidos chilenos que lo integran. Lo grave de esta situación es que algunos de éstos forman parte del Gobierno. Debemos señalar que el Foro de Sao Paulo es una organización marxista que abarca America Latina y el Caribe y que fue fundada en 1990 por Fidel Castro y Lula da Silva, ex presidente de Brasil. Esta información se puede encontrar en: “forodesaopaulo.org”
Consecuente con lo anterior, debemos recordar que el año 2006 Evo Morales fue invitado a una manifestación en apoyo a Bolivia en el Estadio Nacional, en la que los asistentes, marxistas chilenos, gritaban “Mar para Bolivia”.
Asimismo, sabemos que hay parlamentarios comunistas y otras autoridades y personajes de la política nacional que han declarado, en algún momento, su apoyo a la causa boliviana.
A lo anterior, debemos agregar que, según la prensa, el día en que se conoció el fallo, el miembro de la dirección nacional del Frente Manuel Rodríguez, Marcos Riquelme, movimiento que apoya la demanda boliviana y que es el “brazo armado del Partido Comunista”, se encontraba apoyando la demanda de “Mar para Bolivia” en la Plaza Murillo de La Paz, siendo naturalmente el entrevistado estrella de los medios bolivianos.
Con lo señalado, es dable preguntarse, ¿cuánta de nuestra información confidencial o reservada, relacionada con nuestra defensa en el litigio y en otras materias de seguridad nacional, va a parar a manos de Evo Morales?.

Así las cosas, no es verdad que en nuestro país existe unidad sobre este asunto , como lo han señalado nuestras autoridades; la realidad cruda y demoledora es que tenemos una Quinta Columna dentro de nuestro querido Chile que está con la causa boliviana y que le está haciendo un gran daño a la defensa de nuestra soberanía. Sin duda, la posición a favor de Bolivia, que sostienen los partidos que integran el Gobierno, debe estar en conocimiento de los jueces del Tribunal.
En cuarto lugar, estimo que ya es tiempo que la clase política entienda que las FFAA. no están sólo para desfiles o para evitar saqueos en situaciones de catástrofe o emergencia nacional; ellas existen esencialmente para defender la soberanía nacional y constituyen un brazo importante de nuestras Relaciones Exteriores en el cual se debe apoyar nuestro país. De acuerdo a nuestra actitud permanente, pareciera ser que somos un país indefenso, sin FFAA.
De lo señalado podemos concluir lo siguiente:
Nos debemos retirar del Pacto de Bogotá. Evaluar la conveniencia, para nuestro país, de continuar en este momento exponiendo nuestra soberanía en manos de una Corte incompetente y parcial. La defensa de nuestra soberanía y de nuestros intereses debe estar por sobre cualquier otra consideración.
 
Exigir a los presidentes de los partidos miembros del Foro de Sao Paulo: el partido Comunista, el Socialista, el MIR, el MAS , el partido Humanista, Revolución Democrática y la IC, que de cara al país expliquen porqué están a favor de Bolivia en esta controversia; deben aclarar su posición.

En el manejo de nuestras RREE, apoyarse en nuestras FFAA; ellas son valiosas, eficientes y poseedoras de una gloriosa tradición guerrera. No somos un país indefenso.
Actuar con dignidad y con honor; no podemos seguir manifestando nuestro deseo de continuar dialogando con Bolivia, mientras ésta sigue desconociendo el Tratado de 1904, insulta a nuestro país y a nuestras autoridades, miente descaradamente ante la comunidad internacional , tergiversa la historia, nos agrede permanentemente y nos trata de producir el mayor daño posible. Es evidente que ya no se debe discutir más sobre buscar nuevas soluciones, de ningún tipo, para satisfacer su problema mediterráneo. Sólo debemos cumplir cabalmente con el Tratado de 1904, como siempre lo ha hecho Chile, y nada más en esta materia; es tiempo también para actuar con firmeza y decisión.

Nuestras autoridades y clase política deben terminar con el sentimiento de culpa por haber ganado la Guerra del Pacífico; fue una guerra que no buscamos y que ganamos gracias al valor y el patriotismo de nuestros soldados y marinos. En esas tierras está la sangre del pueblo chileno.

Lo que nos está ocurriendo ahora, es un nuevo aviso para los soñadores, los ingenuos, los ignorantes y los americanistas; estamos rodeados de países que han actuado, históricamente, siempre en contra nuestra, lo que nos obliga a mantener FFAA fuertes y bien equipadas, a protegerlas, a cuidarlas, a respetarlas, a quererlas. Ellas son un pilar fundamental de nuestra nación, y un orgullo para Chile desde su nacimiento como nación independiente hasta el día de hoy.
Nuestros políticos deben entender que en la permanente lucha de los pueblos por sobrevivir, los débiles sucumben y sólo los fuertes prevalecen.
Finalmente, en este contexto, podemos decir que en 1978, durante la crisis del Beagle provocada por Argentina, al declarar “Insanablemente Nulo” el Fallo que confirmaba nuestra soberanía sobre las Islas Picton, Nueva y Lenox, el Gobierno Militar mantuvo una actitud firme y decidida y estuvo dispuesto a defenderlas e ir a la guerra si era necesario; esta actitud evitó que perdiéramos ese territorio. Así se defiende a Chile.

Rafael González Rees Cotraalmirante ( R )
UNIÓN DE OFICIALES EN RETIRO DE LA DEFENSA NACIONAL
Avenida Libertador Bernardo O'Higgins 1452
SANTIAGO DE CHILE
Ahora, conozcamos otra mañuda propaganda que Chile está difundiendo alrededor del mundo :

Centro Informativo de ALERTA AUSTRAL - Santiago de Chile

Uno de los documentos que mejor y en menos líneas bosqueja la situación de Chile, Bolivia y Perú al comenzar la Guerra del Pacífico (1879-1884), es la nota enviada el 23 de septiembre de 1879 por el ministro residente de la Legación germana en Santiago, Von Gülich, al ministro berlinés Von Bülow, con esta notable y cruda declaración que pudo haber influido mucho en la actitud que mantuvo Otto von Bismarck con relación a Chile durante el conflicto:

"El asunto del salitre dio ciertamente el último impulso exterior a la actual guerra de Chile y Bolivia". "La verdadera causa que da origen a la guerra actual es, sin embargo, mucho más profunda: es la amarga envidia, el odio vivo que impera contra Chile desde hace muchos años en Perú y Bolivia. Estos dos desgraciados países continuamente destrozados por las revoluciones y bajo pésima administración, envidian a Chile la prosperidad material alcanzada hasta ahora, su ordenada vida política no perturbada por insurrecciones, su alejamiento de la anarquía y del despotismo y su ascenso sin interrupciones a un peldaño cultural más elevado".

"El hecho de que Chile, a principios de este año, estuviera completamente desarmado en tierra y mar, su ejército permanentemente limitado al mínimo, la guardia nacional licenciada y sus buques de guerra sin alistar y aun ofrecidos en venta, demuestra, a mi juicio, que no pensaba siquiera ni remotamente en una guerra con Perú y Bolivia; la guerra la hizo necesaria el proceder del gobierno boliviano contra los propietarios chilenos de las salitreras".

"Por el otro lado, el Tratado Secreto defensivo y ofensivo de 1873 entre Perú y Bolivia, que sólo se dio a conocer al declararse la guerra, sólo demuestra que existían intenciones hostiles contra Chile. Los chilenos que vivían en Perú y Bolivia eran hostilizados desde hacía tiempo por las autoridades y por los privados nacionales, hasta su expulsión, mientras los peruanos y bolivianos vivían en todas partes de Chile y aún siguen viviendo sin que nadie los moleste".

"Si el asunto del salitre no hubiera acelerado en ese momento la guerra, sin lugar a dudas ésta habría estallado tarde o temprano, bajo cualquier excusa que se hubiese ofrecido".

Esencia del reclamo marítimo de Bolivia
Autor : Jorge Edgar Zambrana Jiménez
Ingeniero Civil y Analista de Historia
He aquí los hechos históricos que consagran incuestionablemente los derechos de Bolivia :

El reclamo marítimo del pueblo de Bolivia se apoya en la invalidéz del Tratado de 1904, dado que fue firmado bajo presión militar y como culminación de una guerra de rapiña instigada por el imperialismo británico de la época.
Considerando que Antofagasta, Mejillones, Cobija y Tocopilla son puertos marítimos indispensables para el progreso de Bolivia, nuestro reclamo no hace más que proclamar el derecho inalienable a la vida. Los pueblos no pueden contemplar impasibles la asfixia de uno de sus hermanos en un enclaustramiento desesperante.
Chile tiene la obligación moral, política y ética de restituir a Bolivia su acceso propio y soberano al mar, terminando con el indignante tutelaje que ha imperado hasta hoy.


BOLIVIA ANHELA RECUPERAR SUS PUERTOS

 

 

LAS NEGOCIACIONES, LUEGO DE LA HAYA,
 ¿DEVOLVERÁN AL MENOS UN PUERTO SOBERANO A BOLIVIA?

Es demasiado el tiempo transcurrido desde que una guerra que inició Chile en el año 1879 cercenó el territorio boliviano, dejando al país en una situación de absoluto menoscabo de cara al desarrollo y a la posibilidad de contar con los elementos que hubiesen podido hacer de su comercio marítimo un puntal firme para sostener su desarrollo, tal como lo son el desenvolvimiento portuario y naviero que le hubiera permitido acceder a ultramar. Bolivia, llevada a firmar un tratado leonino impuesto por Chile, potencia invasora, abusiva y victoriosa en la agresión del Pacífico, no tuvo más remedio que someterse al articulado de dicho documento, ya que carecía de todo elemento de coerción que le hubiese permitido negociar en condiciones más propicias.
Restituir a Bolivia por lo menos un puerto útil que le permita el acceso al mar, no será resultado de una graciosa dádiva, sino un hecho de justicia. Lo que es legal no es necesariamente legítimo. Y si bien, en la legalidad de la letra y la firma del tratado de 1904 que se le impuso a Bolivia, se dice que Chile accede al dominio del Departamento del Litoral, no es legítimo que esa letra sea en la práctica una condena al enclaustramiento perpetuo de un Estado que, como el boliviano, merece por derecho propio contar con su vital litoral que coadyuve a su proceso de crecimiento y desarrollo.
Bolivia vive desde hace 134 años enclaustrada en pleno corazón de Sudamérica.
El objetivo político de Chile ha sido siempre el de mantenernos en estado de impotencia, porque tienen miedo de que nos fortalezcamos, lo cual va a suceder de todos modos, y que les llamemos a rendir cuentas de todos sus actos de usurpación territorial.
Ningún boliviano va a aceptar un trueque de nuestro Departamento del Litoral por un callejón al norte de Arica, sin puerto propio ni soberano. Tal dádiva merecería el repudio internacional.
El país vecino trata de engatusarnos con vueltas y engaños cada vez que se busca reparar la injusticia. Con falsas promesas, cuentos y fábulas, ofrecen corredores sin puerto y enclaves inservibles y sin soberanía marítima.
Con el Tratado de 1904 Chile ha usurpado los territorios arrebatados, a sabiendas, por el derecho internacional, de que ningún Estado puede imponer a otro la renuncia a perpetuidad de su territorio e independencia.
Bolivia reclama lo que es suyo propio, a pesar del dominio “absoluto y perpetuo” que Chile le impone con un despojo armado. El Departamento del Litoral, por derecho y por ley es territorio del Estado Boliviano, aunque hoy bajo dominación ilegítima y de facto.
No existe hoy la intangibilidad de los tratados en el derecho internacional público; tampoco la eternidad del despojo impuesto por un país sobre otro.
La defensa chilena de su tratado de 1904, como un “derecho de victoria” ganado por las armas, no es propio de un tratado de Amistad; es un despojo insano contra la democracia, contra la soberanía y la libertad. La fuerza de la causa boliviana de reivindicación tiene en estos fundamentos la justicia que debe primar.
Recobrar un territorio despojado implica ir a un Tribunal Internacional en demanda de Justicia. Chile está recurriendo al armamentismo para retener la usurpación.
En la legislación mundial actual y en el régimen democrático internacional del siglo XXI, no existe la figura de “dominio absoluto y perpetuo”. La ocupación ilegal no es fuente de adquisición de derechos de propiedad basados en la invasión militar para saquear riquezas naturales.
A Bolivia le corresponde recurrir ante los Tribunales Internacionales en demanda de amparo de derecho contra el despojo en que vive, para eliminar el dominio chileno sobre el litoral invadido, ocupado y usurpado de facto.
Chile, culpable de nuestra clausura geográfica, tiene la llave del grillete de la prisión que detiene nuestro progreso. Basta de diálogos sin resultados, eufemismos y de frases almibaradas de la cortesía protocolar. Que América y el mundo sepan que Bolivia ya no está dispuesta a seguir soportando en silencio esta situación humillante. No podemos continuar siendo, como Nación, un ave sin alas. El problema pendiente del enclaustramiento de Bolivia seguirá comprometiendo la paz en Sudamérica, mientras no sea resuelto en función de los antecedentes históricos.
Ante el poderío militar impuesto por Chile para impedirle a Bolivia su acceso al mar, recordamos que: “Se puede usurpar a un país sus puertos, pero no su voluntad… Tarde o temprano ésta impondrá la justicia” . No se debe caer en la insensatéz de creer que los crímenes en que incurre una nación los lava el tiempo y que es prudente olvidarlos.
No se debe cometer nuevamente los errores garrafales, arbitrarios, inexpertos e improvisados de Melgarejo, de 1904, y de la reunión de Charaña de 1975. La política exterior del Estado Boliviano, respecto de Chile, si bien no debe ser agresiva o de aislamiento, debe partir de la prudencia y la firme defensa de su soberanía marítima, recelando cualquier acuerdo susceptible de limitarla. A su vez, se debe posicionar el tema marítimo en la agenda internacional, buscando aliados y escenarios que nos acerquen a la reivindicación de nuestro litoral cautivo, para lo cual los bolivianos deben hacer cada día la renovación de su fé y duplicar sus esfuerzos. El texto de la tímida demanda ante La Haya, no está planteando la devolución de lo usurpado por Chile, sino que pide compensación con derechos espectaticios que se hallan en territorio usurpado al Perú. Diremar debe urgentemente complementar la demanda expresando ante La Haya que Bolivia no renuncia a su derecho de que le devuelvan sus puertos y su litoral cautivos. Por otra parte, los embajadores bolivianos deben publicar en los medios comunicacionales del mundo la verdad sobre el asalto filibustero chileno de 1879.
Debemos darnos cuenta que el trato bilateral nunca ha encontrado ni la más remota intención de reparación por parte de Chile al daño causado con su asalto invasor.
Hay que desarrollar una Marina Mercante Nacional en forma armónica y sostenida que permita satisfacer las necesidades y requerimientos de transporte comercial tanto de las empresas privadas como estatales así como garantizar el transporte y seguridad en situaciones críticas o de conflicto; en consecuencia debemos desarrollar nuestra vocación marítima, para alcanzar una gravitación efectiva en los mares del mundo.
Todos los regímenes oligárquicos del pasado de Bolivia, han abandonado la tarea patriótica de hacer crecer la reivindicación de nuestros puertos despojados, en el corazón de la Patria. Con esta claudicación antinacional han renegado vez tras vez de la recuperación del mar propio y se han quedado con lo peor que es mendigar un callejón de salida, sin puerto, a Chile, país que le amputó su mar a la Nación, que cacarea que Bolivia nunca tuvo mar y que no quiere devolver ni un milímetro de nuestra costa marítima.
No existe hoy la intangibilidad de los tratados en el derecho internacional público; tampoco la eternidad del despojo impuesto por un país sobre otro.
La invasión de 1879, la ocupación de 1884 y el despojo de 1904 son los antecedentes de fuerza militar, nó de derecho, con los que Chile ha despojado y detenta hoy el Departamento del Litoral.
Está reconocido a nivel mundial hoy, el derecho de Bolivia a reivindicar y recuperar su Departamento del Litoral, y nó a negociar un callejón de salida al mar sin puerto propio ni soberano.
El tratado de 1904 debe terminar como un instrumento de dominio colonizador, y Bolivia debe acabar con ese fraude.
Bolivia no puede, por ahora, contener el dominio introducido por la fuerza, ni superar materialmente el despojo. Chile no tiene ningún justificativo de derecho, ningún título que acredite su pretendida “propiedad”. Su dominio se origina en la fuerza y la violencia para “hacer respetar” un tratado fraudulento que ha firmado. Bolivia ha perdido, desde 1879, su capacidad militar, política, económica y diplomática. No obstante, no ha perdido su derecho de propiedad de su patrimonio marítimo y puertos.

REMEMORACION DE ALGUNOS EJEMPLOS DE LAS AGRESIONES DE CHILE A BOLIVIA
:

Entre 1824 y 1825, a partir del descubrimiento de riquezas naturales en el área del litoral boliviano, se inicia la agresión chilena principalmente en la zona entre Mejillones en el grado 23° y Antofagasta 23° 50´, hacia el Sur; la codicia chilena despertó y consecuentemente capitales y trabajadores chilenos (rotos) comenzaron a invadir Antofagasta, Calama, Tocopilla, Caracoles y Mejillones, todas poblaciones bolivianas, a objeto de explotar las riquezas naturales, aunque muy artesanalmente, pero sin autorización ni conocimiento de Bolivia que estaba en pleno proceso de consolidación como república naciente.
Lo anterior se fortaleció aún más después de 1842, pero el efecto fue un proceso conocido como la “chilenización” del área a partir de la presencia de ciudadanos de esa nacionalidad en un territorio que no era de ellos, lo explotaban en forma totalmente ilegal y crearon en forma paralela, organizaciones ciudadanas. Ante la creciente importancia del guano y el salitre, Chile avanzó sobre las costas bolivianas; ese hecho se viabilizó también porque Bolivia contaba con escasa población en su Provincia de Atacama, la presencia militar era reducida pero estaba allí el Ejército de Bolivia; en sí, la actividad del estado boliviano era mínima pero no inexistente. Nació así la tendencia expansionista del rotaje hacia el norte, dado que antes, Chile nunca cuestionó la propiedad de esos territorios por parte de Bolivia.
Históricamente hay una relación muy especial entre el imperio inglés y Chile, la que nació en los intereses empresariales, particularmente por el guano, interés que motivó la participación de Inglaterra en los asuntos boliviano-chilenos; por ello, los anglos comienzan a alentar en Chile la idea de avanzar sobre las costas bolivianas, particularmente ante el nacimiento de la Confederación Perú - Boliviana que implicaría “a posteriori” un estado fuerte boliviano - peruano y su consecuente presencia mayor y dominio en el Pacífico, aspecto que complicaría la presencia inglesa en el área, fortalecería la actividad del puerto de El Callao en perjuicio de Valparaíso. El impulso inglés fue capitalizado por ciudadanos chilenos ávidos de riqueza y la explotación de recursos naturales necesarios y valiosos en esa época, particularmente el guano y el salitre por el efecto favorable de su uso en la agricultura y en la fabricación de pólvora. Los primeros empresarios del guano, José Santos Ossa y Francisco Puelma habían cedido sus derechos a la “Compañía explotadora del desierto de Atacama” que luego se convertiría junto a capitales ingleses en la empresa “Melbourne Clark & Company” cuyos principales miembros eran todos prominentes miembros de la estructura política chilena, que obviamente no dejarían escapar tan brillante oportunidad de incrementar sus arcas económicas; posteriormente, la empresa vendió sus derechos a la “Compañía de salitres y Ferrocarriles de Antofagasta”.

Cuando José Manuel Balmaceda subió al poder en Chile el 18-sep-1886, hizo una propuesta supuestamente definitiva a Bolivia. Enconado enemigo de Bolivia, no dudó nunca en consolidar el abuso, y mediante su ministro Ángel Custodio Vicuña expuso su propuesta al Presidente Aniceto Arce; un acuerdo definitivo de paz, sin compensaciones portuarias para Bolivia por la pérdida definitiva del Litoral, con la intención de que el problema encuentre un final “supuestamente consensuado” y en base a los siguientes términos, indudablemente, impuestos por Chile: - Arreglo definitivo de paz - Pérdida en forma definitiva del Litoral boliviano. - Construcción por parte de Chile del ferrocarril de Arica a La Paz. Balmaceda, pensaba que: “Bolivia debía ser un satélite sometido a su influencia comercial”. - La propuesta de arreglo definitivo de paz consensuado, resultaba una hipocresía a todas luces. - ¿No analizaron sus estrategas que la pérdida definitiva del Litoral boliviano significaba “firmar” la enemistad eterna entre los dos estados? – Lo Alto hizo justicia con Balmaceda, con su suicidio.

El Min. Abraham Konig luego de conversaciones con las autoridades bolivianas y con impaciencia, especialmente por lo que él llamó la “falta de realismo de los parlamentarios bolivianos, que no aceptaban la idea del enclaustramiento”, el 13- ago-1900 envió la famosa “Nota Ultimátum” al Gobierno de Bolivia, la misma que la historia recordará como uno de los documentos más brutales y cínicos de todos los tiempos, porque trataba de consagrar impúdicamente el SUPUESTO derecho de conquista; la nota extensa decía entre otras desubicaciones:
“Terminada la guerra, la nación vencedora impone sus condiciones y exige el pago de los gastos ocasionados. Bolivia fue vencida, no tenía con qué pagar y entregó el Litoral. Esta entrega es indefinida, por tiempo indefinido; así lo dice el Pacto de Tregua: fue una entrega absoluta, incondicional, perpetua. En consecuencia, Chile no debe nada, no está obligado a nada, mucho menos a la cesión de una zona de terreno y de un puerto”. Y al negar los derechos argumentados por el Congreso y opinión pública boliviana, el ministro chileno dijo que: “Es un error muy esparcido y que se repite diariamente en la prensa y en la calle, el opinar que Bolivia tiene derecho de exigir un puerto en compensación de su Litoral. No hay tal cosa. Chile ha ocupado el Litoral y se ha apoderado de él, con el mismo título con que Alemania se anexó al imperio la Alsacia y la Lorena, con el mismo título con que los EE. UU. han tomado Puerto Rico. Nuestros derechos nacen de la fuerza y la victoria, la ley suprema de las naciones. Que el Litoral es rico y vale muchos millones, eso ya lo sabíamos. Lo guardamos porque vale; que si nada valiera, no habría interés en su conservación.”

Durante la presidencia del Gral. Carlos Quintanilla, su homólogo chileno Pedro Aguirre Cerda, en una visita en Arica, confirmó que el gobierno chileno iniciaría los trabajos de desvío del rio Lauca con fines de regadío del valle de Azapa; ésto, confirma la gran necesidad de agua dulce en el norte chileno, pero Bolivia ya conocía la intención de tal desvío desde 1921. Aguirre Cerda, hizo conocer un proyecto elaborado años antes, relacionado al uso de aguas del altiplano; el mismo consistía en la construcción de una bocatoma en la ciénaga del Parinacota que conduciría parte de las aguas del río Lauca por la quebrada de Chusmiza al río Seco, luego al río San José donde se construiría una represa, completando un recorrido de 60 Kmts. para llegar al Valle de Azapa con un gasto de 1m3/seg, incorporando 2000 km2 a la producción, incluyendo la provocación artificial de una caída de agua en Chaquipiña, en la falda occidental de la cordillera central, con el propósito de construir una planta hidroeléctrica de 10.000 kws. para abastecer a toda la región . Chile, con la franca intención de usufructuar las aguas dulces bolivianas, actuó al margen de la ética en las relaciones interestatales, habiendo iniciado la planificación del desvío de las aguas del rio Lauca, sin conocimiento y peor autorización de Bolivia, lo que finalmente se hizo efectivo el 14-abril-1962 a hrs 16.00.

En el gobierno del Presidente chileno, Gral. Carlos Ibáñez del Campo, Chile volvió a reiterar su predisposición para facilitar el retorno de Bolivia al mar, con salida propia y soberana, predisposición que nunca rindió frutos significativos pese a la visita que Ibáñez hizo a Bolivia cuando se burló del tema respondiendo a los periodistas respecto al tema marítimo, ¿Para qué quieren puerto si no tienen mar?” respondió sarcásticamente, y pese a ello el gobierno del MNR a la cabeza de Víctor Paz Estensoro, lo condecoró con el Cóndor de los Andes (¿?).

Es oportuno analizar el tema de la “compensación” que Chile propone permanentemente en las negociaciones; si hacemos historiología, fácilmente podemos colegir que tal compensación ya le dimos por adelantado a Chile con:
- Los guanos de Mejillones y del Litoral usurpado.
- El salitre de la zona.
- La riqueza de Chuquicamata.
- La riqueza del territorio marítimo, Zona económica, Mar interior, Mar territorial y Plataforma submarina.
- La riqueza de la plata de Caracoles.
-Todo el cobre del cual se alimenta hoy Chile.
- El gran aporte a la economía chilena desde 1879, que significa el comercio boliviano que atraviesa su territorio hasta los puertos.
- El aporte del turismo boliviano.
- La riqueza cuprífera boliviana que colocó a Chile como uno de los primeros exportadores de cobre del mundo.
Según el informe anual sobre el Comercio Exterior de Chile 2014-2015, la Dirección General de Relaciones internacionales (DIRECON) afirmó que las exportaciones de cobre explicaron el 50% del total exportado por Chile; la exportación minera alcanzó a 41.000 millones de dólares.
- El 80 % de la carga que se maneja en Arica es boliviana.
- El comercio de Iquique y Arica, que sobrevive gracias al aporte de la economía boliviana.

Reiteramos, ¿No son suficientes “compensaciones” ya recibidas por Chile?, Chile ya se llevó toda la riqueza del litoral boliviano, guano, salitre, cobre, plata, litio, bórax, etc. etc. ...Ahora……… ¿algo más quiere Chile?

El Almte. Toribio Merino agrede a Bolivia en una conferencia magistral en Chile y reafirma la agresión; el 27-abr-1987 declara al periódico “El Mercurio”: “En la clase magistral que di al inaugurarse el mes del mar, dije que la costa chilena es una línea continua que se inicia en la Línea de la Concordia y termina en el Polo Sur; si alguien quiere pensar que se va a meter en esa línea continua, que es chilena, está equivocado........a Bolivia no se le va a dar salida al mar. No le regalaremos a Bolivia el territorio de nuestros antepasados. Están reclamando lugares que nunca han sido bolivianos y que fueron conquistados por los chilenos con sangre, sudor y lágrimas. Tenemos un Tratado de paz firmado con Bolivia, que fija cuáles son los límites entre Bolivia y Chile y se acabó la cosa. Bolivia no necesita mar porque los bolivianos siempre han vivido arriba, en el altiplano y nunca vieron nada hasta que Chile les cedió los ferrocarriles de Arica - La Paz y de Antofagasta a La Paz”. Por último afirmaba: “Pueden decir lo que quieran, pero yo diria que no, y digo que no”.
Es importante contestar a las declaraciones del Almte. Toribio Merino: - Chile no tiene que regalarle nada a Bolivia; debe “devolverle” lo usurpado, lo robado, lo invadido, asaltado, al amparo de la fuerza bruta y la ambición; los lugares que reclama Bolivia, SIEMPRE fueron bolivianos, y fueron invadidos y usurpados por Chile. Debemos pensar en los pueblos; la cosa no puede acabarse solo por tener un Tratado firmado que nunca ha dado paz y mucho menos amistad; es más importante la racionalidad que el fanatismo cerrado que no acepta la realidad respaldada por la legalidad, lo que generó en Chile una mentira a su propia población, inventándose ellos una falsa historia, falacia que creció tanto que hoy tiene conflictos para aclararla. Muy pocos chilenos, como el notable Dn Cástulo Martinez, se atreven honestamente a reconocer la existencia del problema y la injusticia que implica. - La contradicción del Almte. Merino es muy clara, ¿Si el territorio nunca fue boliviano, que necesidad tenían de conquistarlo? y peor usando la fuerza? ; Merino protagonizó otra contradicción afirmando que fueron territorios “conquistados”; solo se conquista lo que no es de uno y se lo ambiciona; se conquista lo que uno desea poseer pero que es propiedad de otros, y para ello se hace uso de los medios que se dispone, en este caso de la fuerza militar.

El Almirante Toribio Merino enemigo acérrimo de Bolivia, confirmando su animadversión declaraba: “Los bolivianos son unos auquénidos metamorfoseados que han aprendido a hablar, pero no a pensar”.
Este excanciller militar chileno, en declaraciones carentes de veracidad, resalta internacionalmente los supuestos beneficios concedidos a Bolivia por el libre tránsito; sin embargo, se debe tomar en cuenta que las exportaciones del país pagan un costo por pasar por puertos chilenos, entonces cuáles son los beneficios? Se demostró de sobremanera esta falacia hasta ahora y lo peor es que Chile insiste en la mentira. La insistencia en que Bolivia tiene y goza del libre tránsito, a esta altura ya raya en la irracionalidad y la burla.
Como consecuencia del descubrimiento de muy importantes reservas de gas en Bolivia, surgió un interés muy particular en Chile durante la presidencia de Guillermo Lagos, quien asistió al entierro de Hugo Banzer, se reunió con Tuto Quiroga, Gonzalo Sánchez de Lozada, Carlos Mesa, Rodríguez Veltzé y Evo Morales, asistiendo a la posesión de éste último, todo como parte de una estrategia para aplicar la política de captar la atención en los proyectos de exportación del gas boliviano; Chile llegó a hacer ofrecimientos y despertó su interés por el gas y su proceso de exportación. Ese mismo año, surge en el norte de Chile, la “comisión pro comercialización de salida al mar para Bolivia con soberanía”, cuya intención es negociar: - Una franja de corredor territorial inservible y ridículo más 60 a 70 has de playa de 5 o 10 kms de ancho a partir de la línea de concordia hacia el sur, entre la línea costera y el camino internacional, Arica - Tacna. - La carretera sería el eje central de un área tripartita con un control policial compartido y desmilitarizado. - Hacia el hito 1, habría una franja (Corredor) de 40 metros de ancho máximo, para que Bolivia diseñe un camino de su territorio a la costa. - Todo a cambio de GAS, AGUA y un territorio equivalente al terrestre y marítimo cedido . La intención mayor de la comisión es que Bolivia ceda a Chile parte del departamento de Tarija a cambio de esa salida soberana al mar, lo que permitiría a Chile llegar al Atlántico por la Hidrovía Paraguay – Paraná; lo que proporcionaría a Chile las siguientes ventajas: - Toda la riqueza gasífera de la zona. - Cualidad Atlántica mediante la vía Paraguay Paraná. - Influencia geopolítica hacia la Argentina. De realizarse este nuevo regalo, al estilo de Melgarejo, históricamente, Chile se habrá adueñado de toda la riqueza guanífera y salitrera, la mineralógica, plata y cobre, y hoy la gasífera; ¿quien garantiza que la intención no sea la próxima apropiación del litio del Salar de Uyuni?
Evo Morales, el Presidente boliviano ha solicitado a Chile, que presentase las soluciones concretas y factibles, comprometidas, para solucionar el enclaustramiento nuestro, sugiriendo un plazo hasta el 23-marzo-2011. Ante el silencio araucano, ese día el Presidente anunció en el discurso del día del mar boliviano, que Bolivia había tomado la decisión de demandar a Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. El presidente Sebastián Piñera en respuesta al discurso de Evo Morales sostuvo que: “El Tratado de 1904, válidamente suscrito y aprobado por Chile y Bolivia después de veinte años de firmado el Pacto de Tregua de 1884, fijó con claridad meridiana los límites entre ambos países; en consecuencia, las declaraciones del presidente Morales, incluyendo su intención de acudir a tribunales u organismos internacionales para su aspiración reivindicatoria territorial y marítima, constituyen un serio obstáculo para las relaciones entre ambos países y no condicen ni con la letra ni con el espíritu del Tratado de 1904. Bolivia no puede pretender un diálogo directo, franco y sincero mientras simultáneamente manifiesta su intención de acudir a tribunales u organismos internacionales para impugnar un tratado plenamente vigente”.

El militar Andrés Allamand del Ministerio de Defensa de Chile, al responder una pregunta relacionada con la posición del Presidente boliviano, declaró que: “Chile tiene una sólida fortaleza; en primer lugar, es un país que en estas materias es muy unido; en segundo lugar, es un país que tiene fuerzas armadas prestigiadas, profesionales y preparadas, que están en condiciones de hacer respetar los tratados internacionales”
¿Preparadas para qué? es la interrogante que saca de contexto a cualquier criterio racional contemporáneo ante la desaparición de la guerra como fórmula de solución, no solo por la lógica coyuntural sino por la racionalidad del pensamiento político actual y la capacidad política de los estados capaces de negociar, capaces de dialogar, capaces de ostentar creatividad e inteligencia para encontrar vías de solución a cualquier problema sin sacrificar al componente social de sus estados. El presidente boliviano respondió en sentido de que “Bolivia rechaza toda guerra de agresión como instrumento de solución a los diferendos y conflictos entre estados”, asimismo, el Vicepresidente boliviano instó a Chile a no alzar banderas de nuevas agresiones. En Chile las declaraciones de Allamand fueron duramente criticadas como “innecesariamente agresivas”; Jorge Pizarro, senador chileno, declaró que: “suenan lamentablemente a una amenaza y son innecesarias, generan un clima de beligerancia, nos dejan en mal pie frente a la comunidad internacional”.

Bolivia nació con mar, desde el río Salado en 25ᵒ28’, hasta la desembocadura del río Loa, tal como lo ha reconocido la Corte de La Haya; nunca se pudo demostrar lo contrario; posteriormente, el gobierno chilenófilo de Melgarejo les regaló medio Litoral, desde el río Salado hasta el grado 24, a cambio de un fino caballo más blanco que el de Napoleón más unos muebles de la mejor madera incrustados de diamantes. Algo parecido ha querido hacer el nefasto gobierno de Hugo Bánzer, al aceptar un callejón inservible, ridículo y sin puerto, al norte de Arica, a cambio de regalarles más territorio plagado de riquezas.

En 1879, Chile declaró la guerra a Bolivia, y la mal llamada guerra del Pacífico solo fue una invasión abusiva al amparo de planes preparados con mucha anticipación, y nunca orientados a defender a una empresa privada sino a copar las covaderas de guano, los yacimientos de salitre y los minerales como el cobre y la plata del territorio de Bolivia que perdió sus cuatro puertos soberanos, Antofagasta, Mejillones, Cobija y Tocopilla, más todas las nacientes del río Lauca, incluyendo la ciudad de Calama; esas son las principales verdades que hoy se las debe hacer conocer a los pueblos; ¡Qué gran desafío para el gobierno de Chile, hablar la verdad a su pueblo de una vez por todas!.
 

Bolivia y Chile: realidades post La Haya
Agustín Saavedra Weise

Ha llegado la hora de imaginar escenarios realistas sobre la base del esperado fallo del Tribunal de Justicia Internacional.
Concluidos los alegatos orales de Bolivia y Chile en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) con sede en La Haya y mientras se espera la sentencia, ha llegado la hora de imaginar escenarios realistas sobre la base que eventualmente abra para Bolivia el esperado fallo, culminación del proceso iniciado en abril de 2013.Si la CIJ interpreta los compromisos asumidos por Chile como parte de conversaciones o negociaciones bilaterales fallidas y sin carácter obligatorio, triunfaría la posición chilena. Nadie en nuestro país desea que esto suceda, pero es una posibilidad que debe considerarse. Por el contrario, de considerar la CIJ las ofertas chilenas para superar la mediterraneidad de Bolivia como promesas formales, obviamente nuestro país ganaría el pleito.

La parte sustancial de la demanda pide a la Corte que ratifique la obligación que tiene Chile de negociar un acceso soberano de Bolivia al mar en función de compromisos del pasado. No puede descartarse –finalmente– la posibilidad de un dictamen con matiz político o “salomónico”; cursan antecedentes en el Palacio de la Justicia sobre la materia. Sea cual sea la posición final de la CIJ, los fallos de ese alto Tribunal, que forma parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), están para cumplirse. Bolivia así se ha comprometido. Chile, por su lado, dió a entender que podría “no cumplir” lo que determine la CIJ en caso de “verse afectada” su soberanía. Vale la pena recordar que si una de las partes no acata el fallo, la otra parte puede elevar su reclamo ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Con seguridad el Gobierno de Santiago no querrá verse en esa incómoda situación en caso de ser la sentencia favorable para Bolivia. Lo más probable es que Chile la cumpla, aunque sea a regañadientes. Y aquí es donde viene el posible escenario de negociaciones concretas. Chile y Bolivia deberán continuar juntos –lado a lado y para siempre– por imperio de la geografía. Consecuentemente y más allá del fallo, ambos estados deberán retomar la senda del diálogo en procura de lograr entendimientos. No les queda otra opción. Si bien nadie discute que lo mejor que Chile le ofreció a Bolivia hasta ahora está contenido en el Oficio 686 del 19 de diciembre de 1975 del Ministerio de Relaciones Exteriores de La Moneda, debe admitirse que las realidades geopolíticas han cambiado sustancialmente. En aquella oportunidad Chile ofreció un corredor al norte de Arica y hasta la Línea de la Concordia, su límite con el Perú. La cesión incluía el mar territorial, zona económica y el espacio de plataforma submarina comprendido entre los paralelos de los puntos extremos de la costa ofrecida. Chile descartaba cualquier otro tipo de cesión que pudiera afectar su continuidad territorial. La cesión estaba sujeta a un canje simultáneo de territorios por una superficie equivalente al área de tierra y mar ofrecida. Asimismo, Bolivia autorizaría el uso del 100% de las aguas del río Lauca y la zona cedida debía estar desmilitarizada. A partir de allí surgieron las “aristas”. Estas pasaron a ser tema de negociación mientras Chile consultaba con el Perú el acuerdo previo entre ellos, estipulado por el Protocolo Complementario al Tratado de Lima de 1929. El entonces presidente de Chile, general Augusto Pinochet Ugarte, era un estudioso de la geopolítica; inclusive escribió un libro sobre la materia. En función de las circunstancias del momento en que se negociaba con Bolivia, es razonable pensar que ni él ni los altos mandos chilenos deseaban mantener su frontera con el Perú. Temían al revanchismo latente de Lima, el que crecía al acercarse el centenario del inicio de la Guerra del Pacífico. Los militares chilenos deseaban reducir sus potenciales zonas de conflicto, máxime porque en 1976 Su Majestad Británica no había emitido aún el laudo arbitral sobre el Canal del Beagle e islas adyacentes (Picton, Lennox y Nueva). Como es sabido, al conocerse dicho laudo la Argentina lo rechazó y ambos países estuvieron a punto de ir a la guerra. El conflicto se evitó a fines de 1978 con la aceptación por las partes de la mediación papal. Lo determinado por Juan Pablo II prácticamente ratificó el laudo de Londres. Por el peso moral del pontífice y el compromiso asumido, los militares rioplatenses aceptaron la decisión papal, exigiendo solo la limitación de alcances marítimos: Chile hacia el Pacífico y Argentina hacia el Atlántico. Ya en democracia -durante la administración de Carlos Menem- se solucionaron las cuestiones limítrofes chileno-argentinas; sólo quedó pendiente el asunto de los hielos continentales y que permanece en carpeta hasta nuestros días. Cuarenta y dos años después, la situación geopolítica regional es radicalmente distinta a la de 1976. Entre Argentina y Chile no existe hoy ninguna posibilidad de conflicto y con Perú las relaciones de Santiago han mejorado muchísimo; Lima y La Moneda desean actualmente mantener sus fronteras. Esto es algo que Bolivia deberá considerar con objetividad. No siempre las oportunidades del pasado son válidas en el presente…La negociación de Charaña fracasó cuando Chile declinó considerar la propuesta peruana del 19 de noviembre de 1976. Por su lado, el mandatario boliviano Hugo Banzer Suárez abogó en su mensaje de fines de año en contra de la soberanía compartida propuesta por Torre Tagle en una parte del corredor ofrecido por Chile y solicitó quede sin efecto. Al mismo tiempo, pidió a La Moneda que abandone su exigencia de canje territorial. No hubo respuesta de ninguna de las partes a este ejercicio de diplomacia pública. A partir de ese momento las negociaciones prácticamente se paralizaron. Durante 1977 surgieron varios encuentros y conversaciones pero no se avanzó más. Finalmente, Bolivia rompió relaciones diplomáticas con Chile el 17 de marzo de 1978, situación vigente hasta hoy. Como lo escribí en su época (1978) Chile estaba obligado a negociar con Perú hasta lograr el “acuerdo entre ellos” prescrito por el Protocolo Complementario. Ese documento no reza “sí” o “no”, expresa claramente “acuerdo”; eso implica lanzar propuestas y contrapropuestas hasta llegar (o no) a un entendimiento. La tal “declinación” por La Moneda de considerar la propuesta peruana de 1976 fue una forma cómoda de Chile para zafar. Y como Bolivia no insistió ni propuso mayores alternativas viables, poco a poco el proceso decayó hasta concluir en fracaso. Esa fue la real realidad.

Por lo hasta aquí expresado, la salida por el norte de Arica ya no es viable. Reitero: los tiempos geopolíticos no son los mismos de cuatro décadas atrás; Chile quiere ahora retener su frontera con Perú, en 1976 no deseaba tenerla más. En definitiva y en lo que hace a la potencial negociación marítima entre Bolivia y Chile, en mi modesta opinión creo que a esta altura mientras menos actores participen, mejor. El proceso debe quedar confinado entre las dos partes directamente involucradas, máxime porque una salida al mar en el extremo norte (territorio ex peruano) como la ofrecida en 1975 hoy en día prácticamente no es posible debido a que tanto Lima como Santiago desean preservar su actual frontera común. Es por estas circunstancias del presente que favorezco una negociación bilateral con Chile. Lo trilateral, implicando a Perú, solo traerá complicaciones y retardos, máxime si la salida por las cercanías de Arica ya no es viable. La única posible solución que percibo en la presente coyuntura es un enclave sobre el Pacífico con un complejo ferrovial de plena servidumbre de paso –similar a lo que se comenta fue ofrecido años atrás en privado por Ricardo Lagos– solo que ahora ese enclave sería soberano, sería boliviano, claro que sujeto a los aportes que Bolivia ofrezca y La Moneda acepte. Esos aportes podrán ser en recursos naturales, en territorio, o entregados de otras imaginativas maneras. En fin, eso será parte de una negociación inteligente capaz de alcanzar convergencias. No hay nada de malo en un enclave si éste es soberano. La falta de continuidad territorial no es óbice. Rusia tiene Kaliningrado y Estados Unidos Hawái, Alaska, Puerto Rico e islas Guam. Además, ese enclave deberá transformarse en un complejo industrial y zona turística, ya que bien podremos continuar usando los puertos chilenos, claro que acordando mejores condiciones. Un complejo portuario moderno tiene costos muy elevados; debe pensarse con racionalidad en estos factores y dejar emocionalidades a un costado. Pero éso, como se dice usualmente, será parte de otra historia.

RAZONES POR LAS CUALES CHILE DEBERÍA CEDER UN PUERTO SOBERANO A BOLIVIA
 


por   Cástulo Martínez 

Bolivia nació con un litoral soberano, y la porción del mismo que Chile le usurpó es la más valiosa por las riquezas que ha entregado y sigue entregando a Chile, tales como : guano, salitre, plata, cobre y otras sustancias del suelo. 
Es cierto que el gobierno de Bolivia cedió a Chile su litoral al firmar el Tratado de 1904, pero lo firmó resignado, pues no tenía otro camino ni alternativa. O entregaba al vencedor su litoral cuajado de riquezas naturales, o seguía oprimido bajo el ya insoportable peso del "Pacto de Tregua de 1884" que tenía al país anémico y exangüe. Así que las autoridades bolivianas firmaron, entregando su valioso litoral, y recuperaron el control de sus aduanas fronterizas y, de pasada,  recuperaron su dignidad.
Por un tratado no cumplido

  Efectivamente, el 18 de mayo de 1895 Chile y Bolivia firmaron el Tratado de Transferencia de Territorios, en virtud del cual Chile se comprometía a ceder a Bolivia cualquier territorio que recibiera como resultado de un plebiscito que nuestro país tenía pendiente con el Perú, o si los obtuviera por otros medios. El plebiscito nunca se realizó; pero, en cambio, el asunto se dirimió por  medio del Tratado del 3 de junio de 1929, cuyo artículo 2º estipulaba: "El territorio de Tacna y Arica será dividido en dos partes, Tacna para el Perú y Arica para Chile". De los 24.000 km2 en disputa, Perú recuperó 8.600, más la zona de Tarata; Chile retenía el sector restante, equivalente a 15.300 Km². 

Una vez que Chile tomó posesión de la provincia de Arica, debería haber cedido Arica a  Bolivia, en cumplimiento de este tratado de 1895; pero nunca lo hizo. Por el contrario, las autoridades chilenas pertinentes idearon un plan para no cumplir su compromiso de transferir a Bolivia la provincia peruana adquirida, en este caso, Arica, y, al mismo tiempo, quedarse con el litoral  boliviano que hasta ese momento mantenía cautivo en virtud del Pacto de Tregua de 1884. En primer lugar, se escogió el hombre más apto e idóneo para llevar a cabo este plan: don Abraham König Velásquez. Él era un hombre inteligente y culto; abogado, periodista, autor de varios estudios literarios, y fue cuatro veces diputado; también fue Ministro de Guerra y Marina, y auditor de guerra en 1887. Era, en fin, el hombre preciso para la difícil misión que le encargó el gobierno. ¿Cuál misión? Pues, ir a Bolivia a comunicar al gobierno boliviano que Chile ha decidido no cumplir con el tratado de transferencia de territorios, pero que, de todas maneras, ellos deberían ceder su litoral a Chile. Esta entrega de su litoral debería quedar protocolizada en un tratado de paz y amistad, cuyo borrador llevaba el Ministro König en su  maletín.  

Así que el incumplimiento de este tratado y los medios coactivos con que se obtuvo la firma boliviana para el tratado de 1904, es de por sí una muy buena razón para que mi país remedie al menos en parte la injusticia de haber privado al pueblo boliviano de su litoral, y sin compensación digna alguna.

 Por un cargo de conciencia. 
Aunque los países no tienen cargo de conciencia, siempre existe la posibilidad que algunas autoridades gubernamentales o líderes sociales reflexionen sobre la situación en que ha quedado Bolivia como resultado de la Guerra del Pacífico. Que estas autoridades y líderes procuren visualizar la escena. Bolivia nació con litoral propio, como ya se ha demostrado hasta la saciedad, y de pronto entra en litigio con un grupo de inversionistas ingleses y norteamericanos, y algunos chilenos, porque la empresa comercial a la que estos inversionistas pertenecían se negó a pagar un impuesto insignificante de 10  centavos por cada quintal de salitre exportado. Lo de los 10 centavos sólo fue un pretexto, lo  cual quedó al descubierto cuando las autoridades chilenas, dueñas ya del litoral, le subieron ese impuesto a la compañía anglo-chilena.  "El 12.09.1879  fue publicada la ley gravando con 40 cts. el quintal métrico de salitre exportado. Sólo afectó a la Compañía. Trece meses después era sustituido por otro impuesto ascendente a $ 1.60 por cada cien kilos exportados. También se gravó la exportación de yodo, subproducto que la Compañía elaboraba, con éxito, desde 1879. La tributación era agobiadora" (Manuel Ravest Mora, La Compañía Salitrera y la Ocupación de Antofagasta 1878-1879, Editorial Andrés Bello: Santiago de Chile, 1983), p. 201.
 
A pesar del fuerte aumento del impuesto, de $0.10 a $1.60 por quintal de salitre exportado, que aplicó el Gobierno de Chile a la compañía salitrera, ésta ni chistó. No hubo escándalo ni protesta notarial, etc. Chile no fue a la guerra por defender a una empresa comercial a la que el gobierno boliviano le estaba cobrando ese pequeño impuesto; el motivo para ir a la guerra era apoderarse del litoral peruano y del litoral boliviano, tal como el Ministro de Relaciones Exteriores de Chile lo expresó claramente, cuando dijo que "el territorio salitrero de Antofagasta y el territorio salitrero de Tarapacá, fueron la causa real y directa de la guerra" (José Manuel Balmaceda, Ministro de Relaciones Exteriores, Memoria de Relaciones Exteriores de Chile, 1882), p. 53.

     Y no debe pasarse por alto el hecho de que Chile, poco antes del estallido de la guerra del 79, estaba en muy mala situación económica; pero gracias a las riquezas del litoral boliviano --por el que Chile desembolsó una ridícula suma de dinero en libras esterlinas-- el país salió de su deplorable situación financiera. En  cambio, el enriquecimiento en Chile, debido al salitre del suelo boliviano, hacía que los beneficiados cayeran en extravagancias que sólo el dinero en abundancia puede dar:

"El chorro de oro, abundante y aparentemente interminable, que el salitre dio a Chile, debe dividirse en dos: el recaudo por la vía del tributo fue a las arcas fiscales, y que hombres como don Enrique Salvador Sanfuentes y don Pedro Montt cautelaron con la austeridad de los bellos días de Chile; y el que se volcó sobre la actividad y la riqueza privada. El primero sirvió para montar en Chile uno de los más fabulosos programas de obras públicas de que tiene recuerdos el continente hispano-americano. Y el segundo, para corromper sistemáticamente la generación chilena que vivió y se educó a la sombra del salitre. Las casas de Santiago y Valparaíso compitieron en lujo con las de París. Los viajes espectaculares, los palacios en Francia y España, las joyas y los coches, los grandes espectáculos de ópera y teatro, todo revistió un esplendor que no es fácil describir en dos palabras. Un ansia de bienestar y de lujo ganó a la sociedad. Sólo contadas personas permanecieron al margen de esta orgía económica" (Mario Barros, Historia Diplomática de Chile).

En la actualidad, una de esas riquezas es el cobre, principalmente el que se halla en la mina de Chuquicamata. El malogrado Presidente de Chile, don Salvador Allende Gossens, denominó a la riqueza del cobre como "el sueldo de Chile", ¡y con razón!
    "La Mina Chuquicamata Subterránea es un proyecto estructural y estratégico que representa parte importante del futuro de Codelco y que consiste en la transformación del tajo abierto más grande del mundo en una gigante operación subterránea que permitirá explotar parte de los recursos que quedarán bajo el actual yacimiento, el que -tras haber entregado riqueza a Chile por casi 100 años- dejará de ser rentable dentro de la próxima década. Bajo el rajo se han cuantificado cerca de 1.700 millones de toneladas en reservas de mineral de cobre (ley 0,7%) y molibdeno (502 ppm), que representan más de 60% de lo explotado en los últimos 90 años. La opción técnica y económica aconseja explotar esas reservas a través de la construcción de una mina subterránea, que será una de las más grandes, modernas y eficientes del mundo.
El proyecto considera la explotación por medio de macro bloques, con el proceso de extracción “block caving”, en una mina subterránea que comprende cuatro niveles de producción; un túnel de acceso principal de 7,5 kilómetros; cinco rampas de inyección de aire limpio, y dos piques de extracción de aire, entre muchas otras obras. Asimismo, prevé una tasa de producción en régimen de 140.000 toneladas de mineral por día (tpd), lo que significará una producción de 340.000 toneladas de cobre fino y más de 18.000 toneladas de molibdeno fino al año".
(http://www.codelco.cl/mina-chuquicamata-subterranea/prontus_codelco/2011-07-06/103025.html)                                            

De este modo, el cobre que se halla en Chuquicamata (y en otros sitios recientemente descubiertos), dentro del litoral que Bolivia poseía soberanamente, y que tuvo que traspasar a  Chile, vencedor de la Guerra del Pacífico Sur, hace un considerable aporte al Estado chileno. Por encima del Tratado de 1904, y de gabelas burocráticas, por encima de sentimientos patrioteros, tomando en cuenta los inmensos beneficios que ha obtenido el Estado chileno por más de 100 años, ¿no podrían nuestras autoridades trabajar en una agenda de negociaciones con representantes bolivianos para que ese país pueda tener al menos una porción  del litoral que poseyó alguna vez? Ese sería un gesto noble que pondría fin a una más que centenaria injusticia que  nuestro país cometió en contra de Bolivia hace más de 100 años. Una solución así sería también beneficiosa para el pueblo chileno, sobre todo en la

¿Qué esperamos de la Corte de La Haya?
Manfredo Kempff Suárez

La Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) emitirá su fallo sobre la demanda boliviana contra Chile en las próximas semanas, y es necesario que la ciudadanía esté preparada, no para las festivas expresiones de S.E. que afirma que pronto flameará nuestra bandera en las costas del Pacífico, sino para lo que es real. Está bien que el partido de gobierno, donde las bases no tienen idea de lo que se puede esperar de la CIJ, aguarde ansioso una decisión que nos lleve al mar, pero la gente corriente, la que lee periódicos, la que se informa, tiene que saber que la bandera nacional no va a flamear junto al océano de inmediato; que tal vez éso demore una década o más, o que ese día no lleguemos a verlo.

Esperamos que la CIJ sea ecuánime con su fallo, aunque es difícil pensar que vaya a ser muy precisa, si hacemos memoria de laudos anteriores. La mayoría de los bolivianos sabemos que : de La Haya no vamos a obtener una solución que disponga que Chile nos debe entregar un territorio conectado con el mar; que no va a indicar por qué lugar se haría el acceso; que cómo Bolivia podría compensarle. La victoria boliviana, si ocurre como deseamos, estará en el hecho de que será el máximo tribunal internacional de justicia en el mundo, quien reconozca que Bolivia tiene un derecho en el Pacífico. Ese es un triunfo diplomático importante. Pero, lo probable, es que el dictamen inste a las dos naciones a negociar pacíficamente una solución. En suma, vamos a tener que volver a sentarnos con nuestros vecinos para concertar, para convenir un arreglo satisfactorio.
Es cierto que Chile estará presionado por un fallo de esa naturaleza, y que la comunidad internacional se convencerá definitivamente de que nuestra demanda es justa, y que eso nos favorece mucho. Pero La Moneda puede también hacer caso omiso del fallo o darle largas, dependiendo del ambiente que exista entre los dos gobiernos. Si la atmósfera está viciada de rencor y de mensajes descomedidos, como es hoy, la voluntad negociadora de Chile será nula y podrá desentenderse un tanto, aunque La Haya determine fechas, que no sabemos si lo hará.

Entonces, lo mejor, cuando se avecina el final del largo alegato en la CIJ, es tener bien puestos los pies sobre la tierra, sin falsas expectativas. Existe un triunfo diplomático que ya no se puede desconocer desde el momento que la demanda boliviana fue admitida como procedente. Eso está muy bien. Puede haber, probablemente, otra victoria, si es que el fallo favorece ampliamente a Bolivia instando a Chile a negociar y a cumplir con sus compromisos pasados. Pero lo que parece innegable es que volveremos a requerir de la buena voluntad de los chilenos para llegar a obtener una salida soberana al mar, y que éso hay que lograrlo por la vía de la negociación, porque no nos lo va a dar La Haya.

Entonces, que S.E. no se precipite y que no cree expectativas que luego vayan a defraudar a todos. Que S.E. no diga que pronto flameará nuestra bandera en el Pacífico, porque éso es mentira. Que no quiera hacer creer que Bolivia necesita cinco años más de su mandato para que el mar nos sea restituido, porque éso es anteponer los intereses nacionales a sus ambiciones políticas personales. Si el fallo del Tribunal es positivo, como esperamos, habrá que concertar durante mucho tiempo tanto en La Paz como en Santiago, y habrá necesidad de una diplomacia profesional y no partidista.

En estos momentos de espera hay que ser prudentes y no jalar de la cuerda hasta romperla. Hay que decirle la verdad al pueblo y no alentarle falsas ilusiones, que es lo que vemos en los mítines del MAS. Finalmente, S.E. debería darse cuenta de que de las consecuencias del fallo de La Haya dependerá en mucho su futuro político. Es improbable que lo vayan a vitorear (aunque éso se puede armar en las calles sea cual sea la decisión de la CIJ), pero es probable, por lo menos, que se le reconozca una victoria diplomática ante Chile.