Mar para Bolivia

¿Qué te parece que el Gobierno boliviano culpe enteramente a Chile en la Guerra del Pacífico?

Leo Robles Beimar (erbol Digital)

Francois Schollaert Paz. historiador Es de conocimiento general la frase del escritor británico George Orwell en la que menciona que la historia la escriben los vencedores, generalmente para sepultar y falsear hechos, documentos y biografías, para posicionar un nuevo orden con su respectivo legado, el mismo que nos hacen repetir en las aulas desde niños. Sin embargo, están los historiadores como François Schollaert Paz, quienes no se conforman fácilmente con las “versiones oficiales” y nos entregan una nueva mirada sobre hechos acaecidos en Sudamérica y su relación con Inglaterra.

¿Qué te parece que el Gobierno boliviano culpe enteramente a Chile en la Guerra del Pacífico?

Es una pena porque Chile igual ha salido perdiendo de la guerra. Enrique Amayo, un historiador peruano, cuestiona si la guerra fue una victoria para Chile o para la Reina Victoria. Por ejemplo, vemos después la Guerra Civil en Chile entre el presidente Balmaceda y John Thomas North. Balmaceda es el Daza chileno. Daza quería nacionalizar el salitre para los bolivianos y Balmaceda para los chilenos. Lo que hace este último es bajar los precios de los terrenos de la región de Atacama y concede préstamos a los empresarios chilenos para que los compren, así, de este modo los ingleses no pueden explotar esos suelos porque ya son propiedad privada. Entonces Balmaceda va a esos lugares y comienza su revolución. Entonces Thomas North hace una fiesta para la oligarquía chilena de 10 mil libras con regalos, poniéndolos en contra de Balmaceda. Se reúnen tres veces Balmaceda y North. Finalmente Balmaceda se suicida. Me parece que Bolivia no debería culpar enteramente a Chile en la Guerra del Pacífico, pero también pienso que Chile debería reconocer el impacto de la influencia británica sobre su país. Chile podría reconocer que era un país muy endeudado por Inglaterra y que sólo le quedaba responder a los intereses ingleses en Atacama.

 

 El Gobierno chileno fue presionado por la Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta a invadir Bolivia, esa compañía era manejada desde Londres por Antony Gibbs & Sons. Además, la cabeza de la empresa Antony Gibbs & Sons estaba dirigida en 1879 por Henry Huck Gibbs que a su vez era Presidente del Banco de Inglaterra y Representante de la City de Londres ante el Parlamento británico. La Empresa Antony Gibbs estaba financiando la Guerra del Pacífico.

Volviendo al tema sobre Balmaceda, es indispensable que al hablar de la Guerra del Pacífico se incluya la Guerra Civil Chilena y el “suicidio” de Balmaceda provocado por North y los empresarios ingleses de Atacama, sólo así se puede entender que Inglaterra ganó todo, venciendo a Bolivia y Perú y más tarde a Chile. El periódico inglés The Times en un artículo sobre la Guerra Civil chilena dijo:

“sin citar los nombres, algunos de los que son muy bien conocidos en el London Stock Exchange, apuntados claramente instigadores, enchufistas, financieros de la llamada Revolución [Guerra Civil Chilena], eran y son los ingleses o anglo-chilenos dueños de los grandes depósitos de salitre en Tarapacá”.

Guardando las proporciones, suena similar a lo ocurrido con Salvador Allende: por un lado los Edwards desestabilizando el país y después un suicidio que muchos hablan que podría haber sido asesinato.

Es lo mismo que el caso de Hilarión Daza, en los colegios bolivianos enseñan que: “la muchedumbre enardecida lo mató”. Cada niño que estudia en Bolivia debe recordar para el día del examen que Hilarión Daza fue asesinado por una muchedumbre enardecida, por su propio pueblo, por una supuesta traición a la patria. Cuando hablaba con mis abuelos o con mi madre sobre Daza, les daba un escalofrío y se enfurecían porque lo recordaban como el traidor más grande del país. Aquí en Bolivia ni siquiera hay una calle con su nombre.
Y en realidad, lo que pasó es que Daza fue presionado por la oligarquía boliviana, y tuvo que exiliarse en 1879 dejando a Bolivia en medio de una guerra. En 1894, Desde su exilio en Paris, Daza solicitó al Gobierno boliviano se le permita ingresar al país para explicar quién realmente tuvo la culpa en la guerra. Daza regresa a Sudamérica, desembarca en Antofagasta, toma el tren hacia Potosí y llega al pueblo de Uyuni, donde el Gobierno había preparado todo para que Daza no pueda llegar a su destino final y declarar sobre los verdaderos traidores de la guerra, ya que esto podía debilitar a la gente en el poder.

 

Daza fue asesinado silenciosamente de noche en la Avenida Aniceto Arce, paralela a la Avenida Simón Bolívar y a la Avenida Eduardo Abaroa.
Esta versión de la historia la comparte el historiador Roberto Querejazu Calvo, uno de los historiadores más reconocidos sobre el tema de la Guerra del Pacífico. Hago un paréntesis para mencionar que Querejazu Calvo fue Embajador de Bolivia en Londres, oportunidad donde pudo conocer la implicación británica en esta guerra. El historiador Edgar Oblitas escribió un pequeño texto titulado ¿Quién mató al ex – Presidente Hilarión Daza?

Volviendo a Eduardo Abaroa ¿Cuál es el la relación de la familia Luksic con Eduardo Abaroa?

El magnate chileno Andrónico Luksic Abaroa era nieto de Eduardo Abaroa. ¿Quién diría que uno de los empresarios mineros más importantes de Chile iba a ser el descendiente del héroe de Bolivia en la defensa de Atacama? ¡es irónico!
En Bolivia también existe la familia Abaroa, descendiente de Eduardo Abaroa. El miembro más conocido es Ronald MacLean Abaroa que fue Canciller de la República de Bolivia, también fue Alcalde de la ciudad de La Paz, es un boliviano muy destacado. Personalmente no lo conozco pero me dijeron que tiene mucho interés por la historia de su familia. MacLean publicó las cartas de Eduardo Abaroa bajo el título de Cartas de Abaroa. Ahí, MacLean habla de la relación de su familia con los Luksic Abaroa, y asegura que la familia Abaroa es de las más importantes en el desierto de Atacama, por sus negocios mineros. En su publicación también cuenta que cuando él era Alcalde, la familia Luksic mandó un tren hasta Bolivia para que MacLean realizara una visita oficial a la zona minera de Atacama.

Según el periódico La Razón de Bolivia en un artículo publicado este año para el Día del Mar [23 de marzo], el soldado que habría asesinado a Eduardo Abaroa era el hijo del británico Robert Souper Howard.

¿Te sientes anti-inglés?

No, para nada. Me encanta Inglaterra, su gente, su moda, la ropa, la música, la cultura en general, sus universidades, su inmenso aporte al mundo, sus deportes, y sobre todo su historia. Estoy muy contento de regresar a Londres dentro de poco tiempo.

No se puede decir que Inglaterra tuvo toda la culpa por el conflicto, eso estaría mal. Simplemente me parece que debería ser de conocimiento general que Inglaterra tuvo tanta culpa en la Guerra del Pacífico como la tuvo Bolivia, Chile y Perú. Sólo así se puede entender por qué ocurrió este desastroso conflicto. No soy ni anti-inglés, ni anti-chileno, ni tampoco anti-boliviano o peruano, lo que me interesa es que se cuente la historia sin olvidar estos aspectos, y vuelvo a repetir, aspectos que son ignorados por una inmensa mayoría por lo menos en Bolivia, y cuando digo inmensa incluyo a la clase más educada.

También debemos reconocer que los ingleses que migraron a Atacama fueron gente con mucho valor. Atacama es un desierto y poco tiempo antes de 1879 hubo un terremoto en esa región. ¿Quién hubiera querido vivir en un lugar así?

En ese sentido me parece que los ingleses de Atacama se llevan mucho crédito, no cabe duda que han aportado al desarrollo de Chile, Perú y Bolivia. Muchos historiadores ingleses dirían que al fin y al cabo Inglaterra trajo ferrocarriles a Sudamérica, y muchos otros beneficios que aportaron al continente. La familia Gibbs invirtió mucho dinero en la construcción de ferrocarriles al igual que John Thomas North y otros empresarios británicos. En todo este periodo de la explotación de guano, salitre y minerales, muchos británicos vinieron a trabajar en condiciones que muy poca gente hubiera deseado hacerlo. Es importante verlo también desde ese punto de vista y valorar el gran aporte británico a Sudamérica.

Ahora bien, provocar una guerra no está bien visto en ninguna parte del mundo. Esa guerra que supuestamente fue por “cuestiones limítrofes” no hubiera sucedido si Inglaterra no tenía interés de apropiarse de los recursos naturales de Atacama y Tarapacá, y de vender armas a Chile y a Perú. Eso es lo que debe aclararse, Inglaterra tuvo mucho que ver en esa guerra. A través de periódicos y otros medios se ha encubierto a Inglaterra en este conflicto, y mucha gente, tanto en Inglaterra como en Bolivia, ignora estos hechos.

¿Cuántas armas envió Inglaterra a Chile? ¿Las suficientes para romper el equilibrio en una guerra?

Claro, Bolivia no tenía nada, estaba desarmada. El único equilibrio hubiera sido que Chile no reciba ningún arma de Inglaterra, y ahí, la guerra hubiera sido más equilibrada, pero te puedo asegurar que hubiera sido una guerra peleada con palos y piedras.

En el Archivo Nacional de Inglaterra en Londres hay una carta fechada el 23 de Abril de 1879, la misma que fue enviada por el Cónsul de Bolivia en Londres a las autoridades británicas solicitando suspender el envió de armas a Valparaíso. Inglaterra no se tomo la molestia de responder a esa nota.

La Casa Grace del británico William Russel Grace que estaba acrecentando su fortuna iniciada en Perú, se dedicó a vender armas a Chile y a Perú simultáneamente. Bolivia hasta donde tengo conocimiento no accedió a la compra de armamento inglés, tal vez por la escasa relación entre ambos países. El ejército chileno estaba muy bien armado, por eso la ocupación de Antofagasta fue fácil. Chile y Perú estaban bien armados, pero bien endeudados con Inglaterra también. 32 millones de libras esterlinas es lo que queda debiendo Perú después de la Guerra del Pacífico, una cantidad impresionante para la época, y Chile le seguía de cerca.

Inglaterra no fue neutral en ningún momento, siempre apoyó a Chile con las armas, con la logística, con los periódicos, con los barcos, y por supuesto con el financiamiento. En 1879 Bolivia no tenía como defenderse en el mar, y lo que hizo el Gobierno de Bolivia fue emitir un decreto para otorgar patentes de corso a los barcos de las naciones amigas que navegaran por la costa boliviana, a fin de poder apoyar a Bolivia. Al respecto, el 15 de agosto de 1879, la Cancillería británica envió un circular a los Almirantes de la Marina británica en el Pacífico instruyendo no reconocer el decreto boliviano. Mientras tanto, los británicos no sólo estaban vendiendo armas y barcos a Chile, también estaban dirigiendo esos barcos y organizando a sus ejércitos. Una guerra de Inglaterra contra Bolivia y Perú, y más tarde contra Chile.

¿Cómo era el comportamiento de la prensa en 1879?

Esa era el arma más fuerte que utilizó Inglaterra. Tengo varios artículos de la época de 1879 de periódicos británicos donde informan que Chile era un país muy civilizado que se enfrentaba a dos naciones semi-barbaras: Bolivia y Perú. Incluso hacían pronósticos de la guerra diciendo que Chile saldría victorioso, y terminaban diciendo que: “el bien está del lado de Chile, una pequeña nación civilizada”. Estos artículos son de periódicos británicos reconocidos como The Times o The Pall Mall Gazette. Otro artículo muy interesante decía que: “Bolivia está fuera del alcance británico pero Chile y Perú, dos países extendidos a lo largo de la costa, están a merced de la flota británica, y lo saben.”

En Chile el periódico El Mercurio era manipulado por Gibbs y Edwards para confundir a la población sobre las causas de la guerra, y hacer creer que el problema del Pacífico era sólo entre Bolivia y Chile, en lugar de explicar que Chile estaba presionado a invadir Bolivia por intereses británicos. Otro periódico chileno de la época era El Ferrocarril, que hasta donde sé era controlado por los empresarios del Ferrocarril, o sea los británicos, ese periódico atacaba muy fuerte a Balmaceda en la Guerra Civil, apoyando indirectamente a John Thomas North.

Del lado boliviano el periódico más importante en 1879 era El Comercio. Uno de sus columnistas era José Lucero quién denunciaba a la Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta por causar esta guerra. Después del año 1879 Lucero no volvió a publicar más artículos y los periódicos bolivianos empezaron a difundir mentiras igual que El Mercurio.

Encontré en un libro sobre gente ilustre de la ciudad de La Paz que este señor José Lucero era un intelectual muy reconocido de la época. Bolivia al igual que Chile tenía sus periódicos manipulados para encubrir a Inglaterra. Después de 1879 Inglaterra ya no figuraba en practicamente ningún artículo sobre la Guerra del Pacífico, se empezó a perpetuar la idea de que en la guerra sólo participaban Chile, Bolivia y Perú, nada más. Y sigue así hasta el día de hoy. Es impresionante como se puede ocultar o borrar la historia.

La influencia inglesa en Chile es descarada

En un periódico inglés de la época se publicó un artículo de un viajero norteamericano que pasaba por Valparaíso a finales del siglo XIX, quien dijo que: “Valparaíso por su comercio controlado por los ingleses, sus transacciones en libras esterlinas, su periódico The Chilean Times y su exclusivo uso del idioma inglés, no es nada más que una colonia inglesa.”
En Chile hay varios lugares con nombres británicos. Al sur de Chile existe un mar llamado Mar de Escocia. Si mal no recuerdo también exista una ciudad o pueblo llamado Cochrane. El héroe de la Independencia de Chile se llama O’Higgins, el héroe en la Guerra contra la Confederación Perú-Bolivia era el inglés Robert Winthrop Simpson. En la Guerra del Pacífico, se pueden encontrar nombres ingleses dentro de la armada chilena como Condell, Cox, Christie, Edwards, Leighton, Lynch, Macpherson, Pratt, Rogers, Simpson, Smith, Souper, Stephens, Thomson, Walker, Warner, Williams, Wilson y Wood.

El ascensor Reina Victoria de Valparaíso lleva a la calle Atkison Street, corazón del antiguo barrio británico. Tengo varios textos de viajeros franceses e ingleses que viajan a Chile en el siglo XIX y es impresionante cuando hablan de la influencia británica en Chile. El marinero francés Auguste Marie Gicquel des Touches que llegó a ser Jefe de la Marina Francesa, en uno de sus viajes por la costa del Pacífico en 1825 dijo: “Los ingleses son numerosos por todas partes, tanto en el Perú como en Chile. Estoy seguro que en Valparaíso no hay menos de 150 familias, número que aumenta todos los días. En mi idea, veo desde aquí a la América del sur oriental como occidental conquistada por los ingleses, ellos serán lo que fueron los españoles, los dueños absolutos, se llevarán todas las riquezas del país, solo habrá una diferencia, estos lo harán cubiertos de un velo de moderación”. Este documento está en los Archivos Diplomáticos de Francia en la Courneuve, Paris.

¿Y la influencia inglesa en Bolivia?

La influencia inglesa en Bolivia no fue muy fuerte justamente por que como dije anteriormente, los centros vitales de Bolivia estaban lejos del mar, por consiguiente lejos de Inglaterra. La influencia británica en Bolivia se da más en la Independencia. Cuando Bolivia nace a la Independencia, el Ministro de Guerra del país, el Alcalde de la ciudad de Potosí, el Alcalde de la ciudad de Tarija, y el Director para las Minas de Potosí, todos ellos eran británicos. El primer Canciller de Bolivia era un español que llegó a Bolivia escoltado por soldados británicos. La influencia británica fue más debil en Bolivia.
Para la Guerra del Pacífico, algo muy interesante es el caso de Pedro José Domingo de Guerra y Sánchez de Bustamante. Este señor fue Presidente de Bolivia inmediatamente después de Hilarión Daza, o sea durante la Guerra del Pacífico. Lo curioso sobre el Presidente Domingo de Guerra es que a finales de la década de 1830 e inicios de 1840 fue Ministro Plenipotenciario de Bolivia ante la Corte de Saint James en Londres. Pero más curioso aún es que en el año 1840 se casaría con la inglesa María Rynd, esta última era sobrina consanguínea del Primer Ministro Británico Lord Palmerston, un aristócrata. Me parece muy interesante que el Presidente de Bolivia durante la Guerra del Pacífico haya tenido una relación cercana con el Primer Ministro británico Lord Palmerston, y que la sobrina de este último haya sido la Primera Dama de Bolivia justamente en el periodo de guerra. El nieto del Presidente Domingo de Guerra también fue Presidente de Bolivia, su nombre era José Gutiérrez Guerra, educado desde la infancia en Inglaterra. José Gutiérrez Guerra fue Presidente de Bolivia en la Primera Guerra Mundial. Es muy posible que haya existido una influencia inglesa en Bolivia durante la Guerra del Pacífico a traves del Presidente Domingo de Guerra y de algunos políticos y empresarios bolivianos.

¿Qué más podrías contarnos sobre Lord Palmerston?

Edgar Oblitas en su obra La Historia Secreta de la Guerra del Pacífico cita a Lord Palmerston quien al referirse a una posible guerra entre Bolivia, Perú y Chile habría dicho: “Lo hago bajo mi responsabilidad. Además, Inglaterra es lo suficientemente fuerte como para cagarse en las consecuencias”. No me extrañaría una frase así de cualquier Primer Ministro británico en el siglo XIX. Palmerston siempre tuvo la idea de que Inglaterra sea un Imperio Mundial. Es indiscutible también la relación de Palmerston con Benjamin Disraeli quien a su vez también fue Primer Ministro británico. Disraeli fue Primer Ministro en 1879 cuando estalló la Guerra del Pacífico, eso es realmente curioso. Pienso que hace falta estudiar la política exterior de Palmerston y Disraeli hacia América Latina en el siglo XIX.

¿Consideras que esta investigación dará que hablar?

No es una investigación novedosa en lo absoluto, pero es un aporte más a una historia secreta de la Guerra del Pacífico, como la llamó Edgar Oblitas en su libro La Historia Secreta de la Guerra del Pacífico. Mi pasión en este momento es la historia. Mi interés es que la gente se cuestione, que se pregunte sobre la historia oficial, que considere que hay mucha información por revelar. En todo caso, estoy seguro que el pueblo boliviano estará ansioso de escuchar algo diferente, algo que permita comprender mejor la historia de la Guerra del Pacífico, ojalá sea así también en Chile, Perú y sobre todo en Inglaterra.

Reproduzco la poesía de una joven poeta llamada Adela Zamudio “Soledad”  que pergeño este poema el 31 de diciembre de 1879 (está abreviado y con la ortografía de su tiempo)

31 DICIEMBRE 1879.

SOLEDAD
Adela Zamudio

“Que es difícil triunfar?

Pues bien, no importa,

sucumbiremos todos

y cuando se hallen ya nuestras moradas

en humeantes escombros convertidas,

cuando luchando como lucha el bravo

los bolivianos todos hayan muerto

Y no quede ninguno

para servir de esclavos.

 Que vengan los odiosos invasores.

Que vengan – a reinar en un desierto.

 Nosotras las mujeres

llevadas del ardor del sentimiento,

ansiando por el triunfo de la patria

no lo dudamos ni por un momento.

 Y pedimos al cielo la justicia

orando en la mañana y en la tarde.

Y no hay entre nosotras

almas sin fe, ni corazón cobarde.

 ¡Yo te amo más que nunca Patria mía!

Hoy que eres desgraciada.

Y tanto como a ti – con toda mi alma -

amo al Perú, que te prestó su apoyo

cuando te vio insultada.

 Si triunfamos, ¡Oh dicha!

Un mismo altar – el de la santa alianza

que  hará de dos naciones una sola

servirá para ornar a los valientes

que dieron la victoria

con los laureles de una misma gloria.

 Si perecemos- no será perdiendo

la estimación y afectos tan valiosos

de unos aliados nobles jenerosos.

Si yo dudar pudiera, si temiese

que Bolivia, la débil protegida

de la nación peruana

hollando sus sagrados compromisos

en la mitad de la fatal partida

abandone a su hermana, si temerlo pudiese,

tendría, lo confieso

vergüenza de llamarme boliviana.

SOLEDAD. Cochabamba, 31 Diciembre de 1879.

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COMENTARIO GASTÓN CORNEJO BASCOPÉ:

La lectura de estos quemantes versos de “Soledad” me conducen a evocar los de César Vallejo en París, golpeado por la pobreza y el hambre, febril su imaginación, quiso morir e imaginó los golpes que el azar y el destino a veces nos aproximan al dolor, al sufrimiento y a la muerte: “Hay golpes en la vida tan fuertes, como del odio de Dios”.

Esos tremendos golpes ha debido recibir “Soledad”, la familia, su entorno, toda la comunidad ciudadana de Cochabamba ese fin del año cruel de 1879.

En febrero Chile había invadido la patria apoderándose de Antofagasta; en marzo Eduardo Abaroa moría lanzando su terrible expresión contra el rodaje armado. En el curso de ese maldito año, sobrevinieron las derrotas sucesivas de Iquique, Angamos, San Francisco, y se había urdido desde la Logia “Valparaíso”, la inicua traición a la Patria con el golpe de Estado artero que se dio ese fin de año, tramado y ejecutado entre Campero, Camacho, Arce, Baptista. El Gobierno chileno envió mediando Gabriel René Moreno, las “Bases” de ignominia para gestar una alianza entre Bolivia y Chile, traicionando en plena guerra al hermano que nos prestó su ayuda, al Perú que también sufría desventuras. 

La señorita Adela Zamudio en Cochabamba, desolada, recibía los golpes de las noticias más deprimentes para el destino de la Patria, la destrucción nacional en perspectiva ante su juventud de poeta en nacimiento. La sequía que esteriliza los campos de su fecundo valle; la visible hambruna entre los seres de su tierra, las numerosas epidemias con muertes por doquier, cadáveres recogidos de su plaza principal cercana.

Las noticias de la guerra llegan urgentes desde el Perú, de la Argentina, y son publicadas en el “Heraldo” con las consideraciones de un director patriota e inteligente, don Juan Francisco Velarde: derrotas, abandonos, deserciones, sacrificios y heroísmos frente a un poderoso enemigo que va  asolando el territorio litoral, hollando la dignidad de los hermanos bolivianos de la costa. También se denuncia la acción de desertores y rebeliones de algún regimiento en Viacha. La V División comandada por Campero posterga su intervención en Cotagaita, restringe su cooperación en Camarones; suceden desinteligencias, ineptitud en el manejo de las fuerzas y el desierto en verdad abruma con su soledad y calentura;  calentura. A estas calamidades se suman la incertidumbre, la indecisión, la sugerencia de ruptura de la alianza; amenazas, disidencias, enemistades en el seno del campo de batalla, y entre los cochabambinos de su tiempo.

Futuro incierto, proximidad de la agonía y la disolución perturba a la patria. Cuánta depresión, cuánta tristeza decantada en el alma de nuestra poeta niña. Ella presentía mayores desgracias, profetiza y poeta, temía anticipadamente la derrota en la última fase de la guerra, la culminación del fracaso en la violenta, injusta, batalla final de la  Alianza en las proximidades de Tacna, en mayo próximo.

2016. Leo su poema y repaso la historia del enclaustramiento nacional. Pasaron muchos años, más de un siglo de perfidias, rupturas y ofertas diplomáticas; insultos, convenios y tratados urdidos maquiavélicamnte. Más apropiaciones a nuestro tiempo: Mauri, Lauca, Silala. Renovados desencuentros al interior de la familia americana.

La angustia existencial de “Soledad”, se renueva hoy, idéntica en el alma.

En pos de paz y ante el turbión que se avecina, inquieto y reflexivo, recito con “Soledad” sus versos angustiados;  repito en mi interioridad sus cuitas y reavivo el sentimiento con ella compartido. ¡Hay golpes en la vida tan fuertes! No lo sé. 

 Gastón Cornejo Bascopé
Cochabamba,  2016