Mar para Bolivia

ACTUALIZACIÓN DE “ILUSIONES DIPLOMÁTICAS DE BOLIVIA”

Don Jorge Alejandro Ovando Sanz.
 Escritor e historiador 
Escrito en abril de 1996

“Jamás en la historia de las relaciones chileno bolivianas, un Presidente de Chile usó una frase tan ofensiva para nuestro país como la utilizada ir Eduardo Frei Montaba al asumir el mando el día 11 de marzo de 1964. Dijo, muy suelto de huesos, que “Chile ayudará a Bolivia a salir al mundo”

En boca de Frei la significación profunda de esas palabras es la siguiente: “La oligarquía chilena ha impuesto a Bolivia un régimen colonial, y Chile ayudará a Bolivia a salir al mundo, porque por sí sola no puede hacerlo, si con la ayuda de la metrópoli.

Tal interpretación tiene ribetes tragicómicos, pues según la prensa, la opinión relativa a que “Chile ayudará a salir a Bolivia al mundo”, no pertenece a Frei sino al Presidente Gonzalo Sánchez de Lozada que habría expresado en la reunión del Grupo de Río a principios de este año 1996, en Santiago. Se advierte la viveza de Frei para utilizar tan comprometedoras palabras de Sánchez de Lozada y explicar, sin mayores dificultades, la dependencia de Bolivia a Chile. Frei no tuvo necesidad de referirse al tema del “enclaustramiento” de Bolivia ni al problema de las relaciones diplomáticas.  Goni le dio la fórmula para salir del paso.

Pese a las muy optimistas declaraciones oficiales, que anuncian un próximo acercamiento formal con Chile, nuestro país no puede reanudar relaciones diplomáticas con La Moneda, pese a que Sánchez de Lozada habría declarado que Bolivia no condicionará estas relaciones al tratamiento del problema marítimo, como se ha venido repitiendo por largos años por los estrategas de la Cancillería boliviana, era una condición impuesta a Chile cuyos diplomáticos la consideraban sistemáticamente inaceptable por que reflejaba los intereses patrióticos de nuestro pueblo.

Para terminar con esa incómoda situación la diplomacia chilena aprovechó las circunstancias favorables que se le ofrecían en Bolivia con la implantación escandalosa de una política neoliberal y neocolonial.

El texto fue elaborado bajo la coordinación de Arturo Alessandri Cohon por representantes de la Cancillería Chilena, representantes de las FFAA, académicos, Parlamentarios, empresarios, periodistas, miembros de organismos estatales y, nada menos que representantes del sector público y privado boliviano y el Canciller boliviano Carlos Iturralde.

El tal Diagnóstico expresa: “frente a la posibilidad de un restablecimiento de vínculos diplomáticos, no puede dejar de considerarse que ello indefectiblemente  va obligar a la formulación de una agenda en la que la nación vecina discutirá si se agrega el tema del mar. De allí que sea desaconsejable cualquier iniciativa que brinde alguna oportunidad a Bolivia para entrar siquiera a discutir el tema marítimo, por lo cual en la actualidad no se advierten ventajas que pudieran derivarse al restablecimiento total de las relaciones.  En efecto, el tema del mar resulta inabordable para Chile y, a mayor abundamiento, el antiguo concepto de un corredor no satisface ni a chilenos ni a bolivianos. Cabe entonces preguntarse si, en efecto, sería conveniente estar invariablemente sin relaciones. El desafío entonces parece ser diseñar con mucha imaginación una relación sui géneris con Bolivia, que permita una gradual cooperación integración económica, que demuestra en la práctica su utilidad y sus beneficios, pero que no conlleve necesariamente relaciones diplomáticas”

Dicho documento se extiende largamente con los asuntos económicos relativos a la explotación de Bolivia por los buitres de la oligarquía chilena, que ha culminado el 5 de abril de 1992 con la firma del Convenio de Complementación Económica. En realidad, es un Tratado de “integración económica” que según el Diagnóstico será seguido de la “integración política” de ambos países, Metrópoli y colonia.

Es lamentable que el texto del Diagnóstico no sea conocido hasta hoy en Bolivia, pese a que más de un periodista ha reclamado su publicación íntegra a la Cancillería para que la opinión pública conozca y se convenza de nuestra situación “sui géneris” . El documento ha sido ocultado por el Canciller Carlos Iturralde, no de sus autores y por Ronald Mac Lean Pesa sobre el actual canciller la obligación de poner al desnudo este caso atípico de una colonia dentro del sistema colonial norteamericano.

Es muy probable también que dicho Diagnóstico no haya sido publicado en Chile por innecesario. Seguramente se han deslizado en Chile algunos párrafos a la prensa que fueron recogidos por el diario LA RAZON de la Paz el 21 de septiembre de 1991.

  Valentín Abecia dijo “Bolivia debe cuidarse de no ser satélite económico de Chile” y últimamente Mario Ojara Agreda ha denunciado nuestra condición de “Estado vasallo de Chile” PRESENCIA 13 DE MARZO DE 1994.

En situación tan dramática, la Cancillería Boliviana se hace muy gratas ilusiones con el llamado “acercamiento a Chile” que se estaría dando con la asistencia de Sánchez de Lozada a la reunión del Grupo de Río en Santiago y con el viaje de la primera dama a la transmisión del mando al Presidente Eduardo Frei. Se trata de una curiosa política mendicante sin perspectiva de bien éxito. Eduardo Frei en su calidad de Presidente electo, fue aconsejado en sentido de “no reanudar relaciones diplomáticas con Bolivia”. Más que un consejo a Frei era una dura advertencia a Bolivia, a fin de que en Bolivia no se hagan ilusiones. Este consejo le fue dado por los hermanos Aninat, uno de los cuales Eduardo Aninat, ha sido nombrado Ministro de Hacienda del nuevo Gobierno.

 En los círculos del actual Presidente sigue imperando la tontería jurídica de derecho internacional relativa a que mejor relación diplomática que puede haber entre Chile y Bolivia es la de “no tener relaciones” (*).

Por supuesto, que esa tontería es humillante para Bolivia pero satisface los sentimientos chauvinistas e imperialistas de la oligarquía chilena. Es el instrumento para mantener indefinidamente, si es posible “a perpetuidad” el régimen colonial sobre Bolivia.

Los círculos más altos de la oligarquía boliviana están satisfechos con esta situación. Por eso no se dan pasos para la reanudación de las relaciones. Si Bolivia las pidiera, Chile se daría el lujo de rechazarlas, alegando inoportunidad, maduración de las condiciones, o cualquier otro pretexto que permitan no mostrar ante la opinión pública mundial que Bolivia está en rehenes de Chile. Este es el caso que se planteó en las postrimerías del gobierno de Jaime Paz Zamora.

En caso de aceptar Chile la reanudación de las relaciones diplomáticas, es más seguro que tendría que pagar un precio muy alto, muy alto, la nación boliviana.

Tendríamos un Embajador boliviano mudo y sordo en Chile, y un Embajador chileno en La Paz, que tendría las características de un Virrey enfermo de amnesia, que ha olvidado el deber que tiene Chile de devolver a Bolivia su Departamento del Litoral.

Romper este esquema ominoso significa, en realidad, de los hechos, emprender una tarea de liberación nacional por parte del pueblo boliviano, en alianza con la clase obrera y el pueblo chileno.

COMENTARIO GASTÓN CORNEJO BASCOPE¨

Breves consideraciones requiere el elocuente escrito de don Jorge A Ovando Sanz. Ha pasado  casi 20 años desde este artículo premonitorio y hoy en día está totalmente vigente.

La Agenda de Integración resultó una falsedad, instrumento utilizado en la gestión 2006-2010 donde tuvimos participación a nivel del  diálogo entre senadores de hile y Bolivia.

“Bolivia colonia de Chile” sigue siendo hasta el presente, gracias al contrabando de comerciantes sin patriotismo y al comercio desequilibrado entre ambos países. 

NO reanudar relaciones” fue la sentencia pronunciada por el último ex Cónsul chileno de apellido Canelas, hijo de un boliviano ilustre, en La Paz.

Convenio de Complementación Económica fue un desliz de la Cancillería inaceptable e incorrecta hasta la actualidad.

El tenor del documento: “Diagnóstico” es absolutamente inaceptable.

Cochabamba fines de octubre de 2014.