Mar para Bolivia

EL HÉROE DE CALAMA

Eduardo Abaroa dejó huérfanos a cinco hijos. De éstos, Andrónico Abaroa Rivero destacó en los negocios. La hija de éste, Elena, se casó con un croata y tuvieron dos hijos; uno de ellos, Andrónico Luksic Abaroa, ha fundado en 1950 uno de los mayores grupos económicos de Chile, el Grupo Luksic que es propietario del Ferrocarril Antofagasta-Bolivia y además, con la protección del gobierno chileno, usurpa y negocia con las aguas de los bofedales Quetena, llamado también Silala, que pertenecen integramente a Bolivia, victima permanente de las agresiones chilenas.

BIOGRAFÍA DE DON EDUARDO ABAROA Héroe Boliviano

El valor individual se conoce sólo cuando es llegado el momento de la prueba; lo mismo sucede en el patriotismo. En la guerra de invasión militar de Chile contra Bolivia, se han distinguido algunos por su coraje y valor en los combates, por su entereza y energía. Muchos se han sacrificado por su patria boliviana. Pero se destaca el nombre de don Eduardo Abaroa, muerto en los combates de Calama, el 23 de marzo de 1879. Admiramos al hombre que sabe cumplir con su deber, sucumbiendo con heroísmo en defensa de su Patria, como Eduardo Abaroa, que jura morir antes que fugar á la vista del enemigo.
Con estas cortas líneas, damos á conocer al que verdaderamente se ha portado como boliviano. En 1838 existían en San Pedro de Atacama los esposos don Juan Abaroa y doña Benita Hidalgo. Ambos eran muy queridos y respetados. El 13 de octubre de ese año tuvieron un hijo y éste fue don Eduardo. Fue bautizado por el cura párroco de ese pueblo Cisterna, y sirviéndole de padrinos don Gaspar Aramayo y doña Ventura Tejerina, bolivianos. El niño Eduardo vino al mundo cuando Chile lanzaba de su suelo legiones de invasores guerreros para echar por tierra la Confederación Perú- Boliviana, que se había formado con el objetivo de defender la amenaza del rotaje que quería apoderarse de las riquezas bolivianas y peruanas. Nació cuando su nación peleaba contra Chile y murió en manos de chilenos. En el pueblo de su nacimiento recibió su educación y desde niño mostró ser de un carácter pacífico, pero enérgico; su moderación en sus acciones, su afición y concentración en el estudio, sus buenos modales y maneras cultas le grajearon el aprecio y cariño de sus condiscípulos y del argentino Ramón Leguizamón y del caballero español Irrazabal, que fueron sus profesores. En poco tiempo aprendió cuanto puede aprenderse en escuelas de provincias; pero el buscó quien le enseñara la teneduría de libros, en la que hizo rápidos progresos, aprendiéndola con perfección. Ya hombre, su pueblo natal le honró varias veces nombrándolo miembro del Consejo Municipal, donde su amor a la justicia y al orden, su interés por el progreso moral y material de la Provincia, lo hizo presentar al Consejo y llevar a cabo varios proyectos de adelanto. Mucho le debe la provincia de San Pedro de Atacama. Conociendo el gobierno de Bolivia en el señor Abaroa, que era digno de mandar un espacio de territorio, por su vasta inteligencia y acendrado patriotismo, en diversas ocasiones lo nombró Sub-prefecto de la provincia donde había nacido. Mas, don Eduardo Abaroa dio siempre excusas legales, renunciando el honroso cargo que se le quería conferir. Le gustaba más, por estar en armonía con su carácter, la vida privada.
Cuando la ocupación militar de Antofagasta por las fuerzas chilenas, encontrábase en Calama, y como estaba en la persuasión de que Chile trataría de posesionarse de ese punto, fue uno de los que más trabajó por la organización de la defensa. No envestía carácter militar, pero era boliviano y sobre todo buen patriota. Algunas personas trataron de disuadirlo de su empresa y le aconsejaban se retirara al interior de Bolivia, pero él contestaba a esas exigencias: “Soy boliviano y lo que voy a defender es territorio boliviano, prefiero morir antes que huir cobardemente”.

Llega el 23 de marzo de 1879 y el héroe Abaroa se aposta con catorce civiles en el puente Tópater para resistir al ejército araucano, que avanzaba como a las 7 de la mañana en son de ataque, estando el militar chileno Eleuterio Ramirez al mando del bien armado Regimiento de Infanteria 2º de linea, que se traslada al puente el 23 de marzo de 1879 e inicia el combate donde son derrotados los escasamente armados quince civiles bolivianos al mando de Don Eduardo Abaroa.
En medio del nutrido fuego, Abaroa aviva á los suyos y les exhorta a la resistencia, dándoles el ejemplo. Todo inútilmente, la masacre se ha pronunciado contra las filas bolivianas, quedando él sólo firme en su puesto.
Le intiman a la rendición, pero Abaroa responde valientemente :
 
¿RENDIRME YO? ¡QUE SE RINDA SU ABUELA CARAJO! .
Está herido de bala pero no se acobarda, hasta que otra bala le atraviesa el cuerpo, y cae moribundo regando con su sangre la tierra que había jurado defender.

Ha muerto á las ocho y media de la mañana, a la edad de 40 años, 5 meses y 10 días. A las seis de la tarde de ese mismo día ya estaba sepultado en el Cementerio de Calama. Dejó a la viuda, la señora Irene Rivero, con cinco hijos de tierna edad, llamados: Amalia, Andrónico, Eugenio y Eduardo Segundo Abaroa. Las autoridades de Calama han hecho cumplida memoria de don Eduardo Abaroa, entrégandole a la viuda todos los bienes que poseía en Calama, de los que ya está en posesión. También ha querido conmemorar su nombre, llamando “Abaroa” al puente sobre el río Loa, que es por donde vá el camino de Calama á Caracoles.
El hombre valiente y que como tal muere defendiendo su patria, no puede ser olvidado; revive y los pueblos bolivianos agradecen su sacrificio.  Ya han pasado 140 años de la defensa de Calama.
A continuación, podemos apreciar otro mapa, contundente, que echa por tierra las aseveraciones mentirosas de la cancillería chilena que cacarea a los cuatro vientos que “Bolivia nunca tuvo mar”

CHILI, ARGENTINA AND BOLIVIA (1846)
Autor: Samuel Augustus Mitchell
DETALLE DE LA FRONTERA NORTE DE CHILE

La frontera norte de Chile aparece delimitada por el río Salado, a la altura del paralelo 25º28’ de latitud sur. Al norte de la frontera chilena, en territorio boliviano, se encuentra la mayor parte del Salar de Atacama. Claramente, el nombre BOLIVIA se extiende sobre el territorio boliviano representado en el mapa.
Fuente: Mitchell, Samuel Augustus. 1846.
A New Universal Atlas Containing Maps of the various Empires, Kingdoms, States and Republics Of The World.
Filadelfia: S. Augustus Mitchell.
Recopilación del Ing. Jorge Edgar Zambrana Jiménez.
Nueva agresión :El desvío de las aguas del Río Lauca
El río Lauca fue boliviano en su integridad hasta la firma del injusto Tratado del 20 de octubre de 1904, cuando Chile, además de usurpar todo el litoral boliviano, se apropió de mucho más territorio. El Dr. Rodolfo Becerra de la Roca indica que << mediante el Tratado de Ancón, el Perú al ceder perpetuamente a Chile la provincia litoral de Tarapacá, claramente señala el límite ancestral oriental con la República de Bolivia. Entonces, ¿por qué Chile al imponer a Bolivia el Tratado de 1904, no respetó este lindero y se internó en territorios bolivianos que en ningún instrumento fueron objeto de cesión o transferencia a su favor? ¿Por qué Bolivia permitió esta alteración de límites? Son territorios que legítima y jurídicamente ingresan en el derecho de reivindicación; y, sin embargo de todos estos despojos perpetrados ¡Chile se permite insultar que no cede, ni regala ni un centímetro de “su” territorio! ¡Existe un paralelo entre esta postura y la de un ladrón que escupe a su víctima que lo que le robó no puede devolverle ni transferirle bajo ningún título! >>

El Tratado es injusto porque ha sido impuesto después de una invasión militar de conquista, ávida de expansiones territoriales, y afecta vitalmente al pueblo boliviano al haberlo enclaustrado geográficamente, atropellando sus derechos obligándolo a vivir sin su ancestral acceso soberano al mar, perjudicando de ese modo su progreso.   

Dolosamente, se ha sustituido la ocupación con el dominio y no es legítimo que esa letra sea en la práctica una condena al enclaustramiento perpetuo de un Estado que, como el boliviano, merece por derecho propio contar con sus vitales puertos soberanos que coadyuven a su proceso de crecimiento y desarrollo.
Chile ha obtenido nuestra riqueza mediante el despojo y la ley filibustera de que la agresión y la victoria da derechos, y los bolivianos seguimos embaucados con la fraseología de la confianza mutua y esperando la limosna de la “cualidad marítima” que el soberbio agresor tenga a bien concedernos en una negociación por un corredor inservible sin puerto al norte de Arica.

Como observa el ilustre analista Rolando Prudencio Briancon, es inaudito ver al roto Piñera paseando en la frontera colombiana con Venezuela, como si en su país Chile no tuviera problemas sociales y políticos que atender; se ha quedado dos días en la patria de Bolívar, esperando lanzarse en picada sobre lo que le pueda tocar del reparto imperial del petróleo y otros recursos, si es que llegara a estallar la invasión militar y el imperio yanqui se hiciera de los recursos de los venezolanos.
Así sucedió en 1879 cuando, apadrinados por el imperio inglés, Chile invadió las costas bolivianas para apropiarse del salitre y guano boliviano, que el imperio británico requería apremiantemente, y como recompensa por aquella alevosía de Chile, sus gobernantes han usurpado las costas bolivianas hasta el día de hoy, privándonos de nuestros puertos al mar.

A continuación, anotamos partes de otro análisis que hace el ilustre abogado boliviano Rodolfo Becerra de la Roca
LA NULIDAD DEL PROTOCOLO DE 15 DE NOVIEMBRE DE 1904

El Tratado de 20 de octubre de 1904 expresamente se refiere al restablecimiento de las relaciones de “Paz y Amistad” entre Bolivia y Chile, terminando, en consecuencia, el régimen establecido por el Pacto de Tregua de 4 de abril de 1884, y se fija los límites entre ambas repúblicas.
En tanto, en el Protocolo de 15 de noviembre de 1904, indebida e ilegalmente, al margen del Tratado, el embajador de Bolivia, Alberto Gutiérrez, declara que “habiéndose controvertido en ocasiones por el Gobierno de Bolivia la situación de los territorios que se encuentran entre los Paralelos 23 y 24 de latitud meridional, considera oportuno dejar establecido que el Gobierno de Bolivia reconoce el dominio absoluto y perpetuo de Chile en estos territorios”. Esta declaración oficiosa, que más parece dicha a título personal, es completamente arbitraria y endeble, por el mismo alcance de su redacción; ya que en una simple declaración “considera oportuno establecer…” algo tan importante que no estaba comprendido en el Tratado. Creemos que constituye una ilegalidad inaceptable.
Es evidente , lamentablemente, que eminentes personalidades bolivianas han emitido criterio a favor de que con este protocolo la posesión arbitraria de Chile del territorio entre los paralelos 23 y 24 está consolidada.

El Dr. Becerra acusa de traición a los sostenedores de esta posición pro chilena.

Vergüenza debería dar a diplomáticos, militares y excancilleres bolivianos, quienes quieren trocar salida al mar por recursos naturales o por mayores enajenaciones territoriales, satisfaciendo con más regalos la eterna codicia del usurpador.
Éso es lo que han hecho siempre los gobiernos bolivianos; basta recordar los malhadados tratados de 1866 y 1874, y el último, por suerte fracasado, del 8 de febrero de 1975 entre Bánzer y Pinochet.

EL VERGONZOSO ABRAZO DE CHARAÑA - 8 de febrero de 1975.
Pinochet le dice : Ven, te voy a vender un callejón al norte de Arica. No tienes derecho a ningún puerto

 

EL VERGONZOSO ABRAZO DE CHARAÑA - 8 de febrero de 1975.
Bánzer le responde : “Mi General, la victoria le dá derechos” !!
 

Como indica el investigador Hugo Aranibar, Presidente de la Fundación Pro-ecología de Los Andes de Bolivia, desde la infausta firma del tratado de 1904 y en virtud del artículo 2º de ese instrumento se dispone que el rio Lauca cruce a la altura de la Vega de Macaya en el hito XX, y dicho río se ha convertido en internacional, con su curso superior en territorio chileno y el inferior en territorio de Bolivia.
El río Lauca, nace en las ciénagas y bofedales de Parinacota, que reciben de las lagunas Chungara, Cotacotani de la Cueva, más o menos a los 18°10’ de latitud sud y a los 69°25’ de longitud oeste de Greenwich, recorriendo territorio chileno con rumbo al sudoeste.
Desde su nacimiento hasta el límite fijado en la quebrada del hito XX, acrece su caudal con el aporte de sus afluentes Blanco, Portales, Guallatiri. Cruza la frontera, aproximadamente a los 18°35’ de latitud sud y 69°5’ de longitud oeste de Greenwich.
Chile, ha desviado las aguas del río Lauca por orden del Presidente de Chile, señor Jorge Alessandri Rodríguez, instruyendo por radio desde la torre del aeropuerto Los Cerrillos, para que se abriesen las compuertas de Chapiquiña, construidas para desviar las aguas del río Lauca, perteneciente a la Cuenca del Altiplano desde su cota de más de 4.000 metros sobre el nivel del mar hasta el valle de Azapa, Arica.
Convirtiendo posteriormente a la quebrada de Azapa en un vergel y amplificando a la provisión de luz y energía a las plantas industriales del norte Chileno, porque captaron el caudal del Lauca con una caída de 1.100 metros de altura por un canal revestido de 30.5 kilómetros de longitud, luego por un túnel de 3.5 kilómetros, enseguida por 80 kilómetros de lechos naturales y, finalmente, por un tubo hasta la central hidroélectrica de Chapiquiña.
Dicha disminución de las aguas del río Lauca provoca éxodo rural; antes el aforo indicaba 2.8 metros cúbicos por segundo en época de estiaje (septiembre), hoy (febrero) el caudal en época de lluvia es apenas de 1.3 m3/segundo. Lo cual afecta a la ganadería camélida principal fuente de ingresos de las comunidades campesinas de las provincias: Sabaya, Litoral y Sajama del Departamento de Oruro. En consecuencia, se produce el éxodo rural y desintegración de la familia campesina.
La falta de agua del río Lauca afecta asimismo a la comunidad Chipaya. Hoy, la mitad de las aguas del referido río apenas atraviesan sus tierras, desde 1962. La fauna, principalmente las vicuñas y guanacos, ha emigrado hacia territorio actualmente chileno.

Han transcurrido 50 años el desvío del Río Lauca y desde entonces la demanda boliviana efectuada el 15 de abril de 1962 ante la Organización de Estado Americanos (OEA) permanece archivada y parece increíble que esto ocurra sin que se pueda remediar a favor de las comunidades campesinas originarias de Aymaras y Chipayas, esta última constituida por descendientes del más antiguo pueblo de este continente, anterior a los Incas y que por supuesto usó de las aguas del río Lauca antes de que naciera América y existiera Chile. Estas comunidades campesinas bolivianas actualmente se debaten en la pobreza, abandono y desintegración comunal, y sufren las consecuencias del desequilibrio ecológico.

Cada segundo, aproximadamente 600 litros de agua corren hacia territorio chileno en perjuicio del caudal que naturalmente debería llegar hacia territorio boliviano.
Esa pérdida llega incluso a 2.500 litros por segundo en época de lluvias cuando aumenta el caudal.
Cada vez que llega un nuevo cónsul chileno a presentar cartas credenciales a La Paz, la ingenua prensa boliviana le pregunta: “¿Qué piensa del pedido boliviano de un puerto soberano?”; y el nuevo escupitajo no se hace esperar : “¡Bolivia puede tener todas las aspiraciones que quiera, pero no tiene ningún derecho al mar!”.
 

Ello contrasta con las expresiones de un honesto profesor de estado e historiador chileno en 1921: …”En cuanto a Bolivia, el problema es más hondo todavía, porque es vital; no puede ella vivir enclaustrada fuera del acceso a la vía libre del mar [...]. Su salida soberana al mar tendrá que ser forzosamente un ineludible derecho nacional y un eterno problema internacional, en cuya finalidad no podrá haber desacuerdo entre sus hombres [...]. Los hombres que representen el sentimiento profundo y permanente de la nación, buscarán necesariamente un PUERTO por el territorio de Chile, que tiene en su poder todo el antiguo litoral de Bolivia
( Carlos Vicuña Fuentes, “La Libertad de Opinar y el Problema de Tacna y Arica”, pág. 314, Santiago de Chile ).

Por decreto supremo chileno Nº 4611 del 5 de septiembre de 1921, el profesor Vicuña fue exonerado de sus empleos que tenía en dos institutos estatales, por haber formulado expresiones que simpatizaban con el anhelo de Bolivia de volver al mar.