Mar para Bolivia

              AGRESIONES IMPUNES DE CHILE

PAGINA UNO

 Ing. Jorge Edgar Zambrana Jiménez                                                                

El desembarco de las tropas chilenas en el puerto boliviano de Antofagasta

En nuestra historia hay mucho dolor. La experiencia de nuestros padres y abuelos no solo es un recuerdo, sino una enseñanza para conducirnos mejor:
• Todavía estamos demasiado oprimidos por los que tienen poder militar y riquezas malhabidas
.

• Todavía sufrimos demasiado por las enfermedades, el atraso y el hambre,
• Todavía estamos demasiado dormidos y divididos, mientras otros se aprovechan de nosotros.

• Después de haberse firmado el “Tratado de Paz y Amistad”, Bolivia no ha dejado de ser víctima de más despojos y agresiones, instigados por las triquiñuelas del “tratado” opresor chileno. Hoy continúan las asechanzas geopolíticas sobre las materias primas bolivianas inventariadas por Chile, como gas, agua, petróleo, hierro, territorio amazónico, etc., como se ve en la agenda de la penetración expansionista chilena sobre las riquezas naturales de la nación boliviana.

• La “salida” de Bolivia de su actual prisión, al mar, por una inhóspita “faja” de territorio a trabajarse en el norte chileno, nunca dejaría de ser otra cosa que una ventana de salida a un mar ajeno y a una costa “inhospitalaria”, convirtiendo a Bolivia en tierra interior de Chile. ¿Qué haría Bolivia con una costa de 10 Km. de ancho en una región “bravía, feroz, indómita, salvaje”? Bolivia acabaría sus últimos días de aislamiento en un lugar de confinamiento en la región costera desértica de Chile, país que, por amarga ironía, ha sido dotado por Bolivia de varias carreteras dirigidas hacia los puertos que nos ha usurpado, de dos ferrocarriles al servicio de sus intereses, y de un paraíso del masivo negocio negro moviéndose en gigantescas caravanas hacia los puertos secos del contrabando.
• Sin embargo de tan infaustas catástrofes sufridas, Bolivia se mantiene hoy en pie, altiva, a pesar de tener amputado el Departamento del Litoral y usurpado el mar invadido, su río Lauca y el bofedal Silala despojados, privada de soberanía marítima, enclaustrada por el dominio absoluto y perpetuo del “tratado” chileno, y esquilmada por el dizqué libre tránsito impuesto a perpetuidad.


• Para asombro de todos los pueblos, en forma abierta Chile se niega a devolver un puerto soberano de Bolivia al mar, en ejercicio de un dominio que no puede ser más que colonial, implantado sobre Bolivia con el “tratado” de 1904, rotulado por Ismael Montes y Germán Riesco, presidentes de Bolivia y Chile, con el membrete humorístico de un Tratado de “paz y amistad” inexistentes.
• Por las razones expuestas, Bolivia le pidió a la Corte Internacional de Justicia, que juzgue y declare que:

• Chile tiene la obligación de negociar con Bolivia con el fin de alcanzar un acuerdo que devuelva a Bolivia un puerto plenamente soberano al océano Pacífico. • Chile ha incumplido dicha obligación. • Chile debe cumplir dicha obligación de buena fe, pronta y formalmente, en un plazo razonable y de manera efectiva, a fin de devolver a Bolivia un puerto plenamente soberano al océano Pacífico, pero NO un triste callejón inservible al norte de Arica.


Tristemente, la Corte ha prevaricado a favor de Chile.

ES IMPRESCINDIBLE LLEVAR ADELANTE UNA CRUZADA A NIVEL MUNDIAL CON EL PROPÓSITO DE HACER CONOCER LA VERDADERA HISTORIA DE LA INVASIÓN MILITAR CHILENA A NUESTRO DEPARTAMENTO DEL LITORAL, A OBJETO DE CONTRARRESTAR LAS FALSEDADES Y TERGIVERSACIONES HISTÓRICAS QUE CHILE FALAZMENTE ENSEÑA EN SU PAÍS Y HA VENIDO DIFUNDIENDO EN FORMA CONSTANTE EN LA COMUNIDAD INTERNACIONAL, PRETENDIENDO DISFRAZAR LA USURPACIÓN DE NUESTRAS COSTAS MARÍTIMAS Y DENEGANDO IMPLACABLEMENTE EL LEGÍTIMO DERECHO BOLIVIANO A RECUPERAR SU MAR.
LA CORTE DE LA HAYA SE HA VISTO OBLIGADA A PARCIALIZARSE A FAVOR DE CHILE, PORQUE NO QUIERE QUE SE LEVANTE UN AVISPERO MUNDIAL DE DEMANDAS DE UNOS PAISES CONTRA OTROS.
EL GOBIERNO BOLIVIANO Y SUS ABOGADOS HAN COMETIDO TRAICIÓN A LA PATRIA PORQUE SE HAN NEGADO A RESPONDER A LA PREGUNTA DE LA CORTE QUE LES PIDIÓ EXPLICAR QUÉ ENTIENDEN POR “ACCESO SOBERANO AL MAR”. SE LIMITARON A ARGUMENTAR QUE ESO NO IBAN A RESPONDER EN ESA PRESENTE INSTANCIA, DEJANDO ELLO PARA ENTENDERSE CON CHILE EN UNA NEGOCIACIÓN.
PENSABAN ELLOS QUE LA CORTE IBA A FALLAR OBLIGANDO A CHILE A NEGOCIAR. PERO, LES HA SALIDO EL TIRO POR LA CULATA, YA QUE LA CORTE HA DECRETADO, EN SU PREVARICATO, QUE LA DEMANDA BOLIVIANA ESTÁ SUJETA A LA BUENA VOLUNTAD DE CHILE, QUIEN, SEGÚN LA CORTE, NO TIENE NINGUNA OBLIGACIÓN.
EN REALIDAD, LO QUE SIEMPRE HA BUSCADO LA CANCILLERIA BOLIVIANA, QUE ES UN NIDO DE TRAIDORES CHILENÓFILOS, ES LLEVAR A EFECTO EL PACTO, FELIZMENTE FRACASADO, QUE QUERIAN HACER EL DICTADOR PINOCHET CON SU COLEGA EL CHILENÓFILO BÁNZER, DE UN TRISTE E INSERVIBLE CALLEJÓN SIN PUERTO AL NORTE DE ARICA.
TENEMOS LOS BOLIVIANOS QUE ALEGRARNOS DEL FRACASO EN LA HAYA, PORQUE SI LA CORTE FALLABA “A NUESTRO FAVOR” ENTONCES NUESTRA INEPTA CANCILLERIA ESTARIA HOY FATALMENTE “NEGOCIANDO” UNA BASURA COMO ES EL TRISTEMENTE CÉLEBRE CORREDOR AL NORTE DE ARICA, SIN PUERTO, Y A CAMBIO DE MÁS USURPACIONES DE RICOS TERRITORIOS POTOSINOS.
BOLIVIA, EN LA MEDIDA DE SUS FUERZAS, NO SE VA A RENDIR Y HARÁ CUÁNTO LE SEA POSIBLE POR LLEGAR A RECUPERAR AL MENOS UN PUERTO SOBERANO SOBRE EL PACÍFICO, Y NO PODRÁ RESIGNARSE A LA INACCIÓN; ES UN ASUNTO QUE COMPROMETE SU EXISTENCIA.

¡QUE SE RINDA SU ABUELA, CARAJO!

Los expresidentes y voceros de ambos países, Ricardo Lagos y Carlos Mesa, son partidarios del inservible corredor sin puerto al norte de Arica, que fue anteriormente conversado por los dictadores Pinochet y Bánzer, en una negociación, por suerte, fracasada; callejón que constituye un plato de lentejas, en lugar del legítimo derecho de los bolivianos a que les devuelvan sus puertos ancestrales en el Océano Pacífico.

Chile, hasta 1879 fue un país de pobres (a pesar de tener en su territorio enormes yacimientos de oro que competían con el de California), aprisionado entre la cordillera y el mar, y anhelaba ensanchar sus dominios mediante la invasión de las tierras boliviana y peruana en las cuales se atesoraba riquezas incalculables. Para la adquisición de dichos codiciados litorales dirigió todas sus energías y los recursos de sus fuerzas militares, y para ello consiguió el apoyo financiero del imperio inglés de esa época, pactando con ellos que luego del triunfo bélico llevado a cabo con armamento y barcos de guerra proporcionados por los anglosajones, se dividirían a mitades toda la riqueza usurpada. Y así fue. En la conciencia del pueblo chileno ya estaba arraigada la errada convicción de que sus capitales y sus brazos empleados en la explotación clandestina del desierto boliviano de Atacama les daba derecho a ocupar y disponer de territorio ajeno, gracias a los tratados fraudulentos arrancados al ignorante y beodo soldado Melgarejo a quien un golpe afortunado de cuartel llevó al poder, dándole el gobierno discrecional del interés de Bolivia, bajo la mirada de palco de los latifundistas oligarcas bolivianos, quienes estaban contentos viviendo dictatorialmente explotando al “indio pongo” aymara y quechua, e importándoles un comino el alejado litoral.
Melgarejo no fue, en honor a la verdad, el monstruo ignorante que, según ha pasado a la historia, surgió de la nada, sembró la destrucción y volvió a la nada otra vez. Su carácter constituyó el producto lógico de la educación cuartelera y el halago comprometedor y sostenido de las gentes ricas de la oligarquía latifundista dominante. El tirano despojó de sus tierras ancestrales a los campesinos, a favor del latifundismo, y mantuvo y aumentó el bárbaro y dictatorial tributo indigenal de modo de arbitrar fondos para un Fisco continuamente paupérrimo por la necesidad de mantener al ejército y tenerlo contento, de modo de perpetuar en el poder a la clase dominante.

El presupuesto nacional de Bolivia, y del cual no le tocaba nada al campesino, se generaba en gran parte del tributo extraído al mismo pobre comunario, quien carecía del derecho a opinar, aunque era el único que pagaba impuestos, además de ser el principal productor cultivando la tierra y laborando las minas gratuitamente, además de servir como esclavo en las haciendas terratenientes sin recibir ningún salario, mientras los chilenos aprovechaban nuestra riqueza sin impedimento, ante la negligencia de la oligarquía gobernante boliviana que contemplaba de palco el despojo. Toda la nación boliviana vivía del tributo de las familias “indias”, mientras los chilenos invadían nuestro litoral y usurpaban impunemente nuestros recursos exportándolos a Europa y EEUU con lo que llenaban el 85% de su presupuesto estatal.

Actualmente, la oligarquía y pueblo chilenos de ninguna manera querrán soltar su presa. Su convicción actual es que no pueden devolver a Bolivia el litoral arrebatado, después de su triunfo militar y la posesión de ese territorio, lleno de salitre, guano, cobre, plata, litio, yodo, bórax, azufre, molibdeno, oro y demás riquezas marítimas.
Ya en 1880, el prestigioso diario chileno, “La Patria”, de Valparaíso, declaraba honestamente: “La guerra que Chile hace al Perú y Bolivia, no es en defensa de algún derecho o ideal; es agresión de mercaderes y banqueros que atentan contra las riquezas de aquellas naciones”.

Hoy en día, Chile quiere acallar las voces bolivianas y extranjeras que claman porque se repare la injusticia devolviendo lo usurpado. La oligarquía chilena desea terminar con los reclamos, dándonos un plato de lentejas.
De todos modos, el ratón estará siempre a merced del gato, que va a jugar con él hasta cansarlo y en el momento más preciso, comérselo. A no ser que el ratón haya conseguido que algún perro sea su aliado y le defienda. La lógica de acompañar políticamente las acciones jurídicas no debe detenerse. Tenemos que profundizar nuestros justos argumentos con potencias como China, Rusia, Francia, Italia, Brasil, India, Argentina, Indonesia, sin ninguna duda. Pero, conversar directamente con el gato, sin el respaldo o garantía de alguna potencia, no tiene ningún futuro.
El pueblo boliviano sería in merecedor de existir si abdicase de su derecho a la reivindicación marítima. Hoy, Bolivia, por la agresión chilena, está enclaustrada sin un puerto propio que le permita la libre comunicación con los mares del mundo. No podrá mantenerse indefinidamente con su soberanía restringida, y con la condena de una lamentable inferioridad económica y social, por ser ello incompatible con su condición de país libre. Nuestro anhelo de recuperar al menos un puerto soberano constituye no sólo un imperativo geográfico sino un problema sudamericano.

Algunos han planteado soluciones a base de enclaves y callejones con costas no aptas para construir puertos; otros predican polos de desarrollo y zonas internacionalizadas. Dichas soluciones no garantizan las verdaderas necesidades presentes y futuras de Bolivia y sus derechos históricos y libertad de acción. Bolivia quedaría en situación subalterna y dependiente de los intereses chilenos. Tales “soluciones” deben ser consideradas en forma separada e independiente del problema marítimo boliviano cual es la reivindicación de sus territorios marítimos detentados al presente por Chile el usurpador, enemigo peligroso y recalcitrante, capáz de toda perfidia y atrocidad contra nuestra patria. Ningún boliviano puede aceptar, en perjuicio de nuestros legítimos derechos, un canje o trueque, y menos por callejones u otras zonas que impliquen renunciamiento a nuestras justas demandas de puerto soberano. Al aceptar limosnas, mereceríamos el repudio de todos los pueblos de América

Comunistas, izquierdistas, derechistas, social demócratas y cuanto barniz tengan los gobernantes chilenos, nunca torcerán su política de estado que tienen trazada de mantenernos enclaustrados y dependientes, arrojándonos a la cara su cantaleta de siempre : “Tenemos un tratado intangible que ha resuelto nuestros temas pendientes para siempre”.
Pero, en los tiempos actuales, hay un repudio universal contra los crímenes de lesa humanidad, los cuales no prescriben y están sujetos a la jurisdicción internacional. La justicia se va a imponer tarde o temprano, y Chile tendrá que ser obligado a aceptar la división de su actual territorio, porque a los bolivianos no nos encandilará más con el callejón inservible al norte de Arica, que ha sido una burla.
Hay pueblos dignos que han luchado por siglos para su redención y nunca se han rendido en ese empeño. Bolivia necesita gobernantes patriotas para hacer realidad el anhelo de nuestro pueblo de respirar el aire vivificador de la brisa marina y recibir directamente las corrientes civilizadoras de ultramar a través de nuestros ancestrales puertos soberanos.
 

No tenemos apuro de recuperar improvisadamente el mar a como dé lugar, como pretendía el abrazo de Charaña y la demagogia chilenófila de Bánzer. Nuestro mar lo detenta Chile sin título legal, y por ello no nos conformaremos con un plato de lentejas.

Ing. Jorge Edgar Zambrana Jiménez

14 de Febrero de 2019 Aniversario de la invasión militar chilena a los puertos bolivianos de Antofagasta, Mejillones, Cobija y Tocopilla, y a los pueblos de Calama y San Francisco de Atacama.
23 de Marzo de 2019 Aniversario del asesinato del Héroe Boliviano Eduardo Abaroa, durante la invasión de Calama.
BOLIVIA OR UPPER PERU, CHILI, AND THE UNITED PROVINCES OF LA PLATA (1831)
Autores: John Hamilton y Daniel Lizars

La frontera norte chilena aparece claramente delimitada con una línea de puntos. El desierto de Atacama se encuentra en territorio boliviano (Upper Peru, en color amarillo). En territorio boliviano aparecen las poblaciones de Calama y San Francisco de Atacama (la primera donde murió el héroe Eduardo Abaroa, y la segunda donde nació el 13 de Octubre 1838). La desembocadura del río Salado en el Océano Pacífico demarca el inicio de la frontera chilena, a la altura de los 25° 28’. Copiapó es la circunscripción importante más septentrional del país araucano. El territorio chileno aparece en la sección inferior del mapa, coloreada en verde.
En la parte superior de la carta geográfica aparece el territorio peruano y las poblaciones de Arica, Pisagua, y Tarapacá. La desembocadura del río Loa demarca el inicio de la frontera entre Perú y Bolivia.
Fuente: Hamilton, John, y Daniel Lizars, 1831. The Edinburgh geographical and historical atlas, comprehending a sketch of the history of geography... and history of each continent, state, and kingdom, delineated. And a tabular view of the principal mountain chains in the World. Edinburgo: John Hamilton, Daniel Lizars, Whittaker, Treacher, and Co., y W. Curry, Jun. and Co.
UPPER PERU (BOLIVIA), THE PROVINCES OF LA PLATA, AND CHILE (1831)
MAPA HISTÓRICO RECOPILADO POR EL ING. JORGE EDGAR ZAMBRANA JIMÉNEZ
 

El mapa anterior da al traste con las mentiras propaladas por la Cancilleria chilena, quienes cacarean que “Bolivia nunca tuvo mar”. Es una verdadera vergüenza para el país de Chile, espetar eso a la cara de la humanidad, y lo peor, enseñar falsedades a sus propios estudiantes, tergiversando la HISTORIA. A tal extremo llega su sinverguenzura, que han desviado prepotentemente las aguas de la mitad del río Lauca, con un túnel, sin ninguna consulta al propietario Bolivia; ya se hubieron apropiado por la fuerza de la otra mitad de dicho cauce durante la agresión de 1879.
Ultimamente se han apropiado de las aguas de los bofedales Silala, en territorio boliviano, engañando a la Corte Internacional de Justicia, mintiendoles que tales aguas son un río internacional, cuando la realidad es que corren por una serie de canales artificiales que fueron construidos clandestinamente, ante la mirada miedosa del ejército boliviano, para forzar el flujo de este recurso hídrico desde los bofedales bolivianos hacia territorio chileno.
Restituir a Bolivia por lo menos un puerto útil que le permita el acceso al mar, no será resultado de una graciosa dádiva, sino un hecho de justicia. Lo que es legal no es necesariamente legítimo. Y si bien, en la legalidad de la letra y la firma del tratado de 1904 que se le impuso a Bolivia, se dice que Chile accede al dominio, pero no a la propiedad, del Departamento del Litoral, no es legítimo que esa letra sea en la práctica una condena al enclaustramiento perpetuo de un Estado que, como el boliviano, merece por derecho propio contar con su vital litoral que coadyuve a su proceso de crecimiento y desarrollo. Bolivia vive desde hace 140 años enclaustrada en pleno corazón de Sudamérica.
El objetivo político de Chile ha sido siempre el de mantenernos en estado de impotencia, porque tienen miedo de que nos fortalezcamos, lo cual va a suceder de todos modos, y que les llamemos a rendir cuentas de todos sus actos de usurpación territorial.

El mapa del cronista de la Corona Española Antonio de Herrera está más claro que el agua del río Lauca o del manantial Silala, actualmente también usurpados por Chile.
El indicado mapa MUESTRA la Audiencia de Charcas (hoy Bolivia) con sus puertos marítimos en el río Santa Clara (después rebautizado como Río Salado en 25º28’), en Morro Moreno y la bahía de Santa Clara (lugar donde después se fundó el puerto de Antofagasta) y en Mejillones, entre otros :

Desde varios días antes del asalto a Antofagasta se observó que en plena costa boliviana estaban amenazando el barco blindado Cochrane y la Corbeta O- Higgins, a los que se sumó el blindado Blanco Encalada. Desde estas naves las tropas chilenas tomaron al asalto la ciudad de Antofagasta, sin tener resistencia alguna.
Al no existir líneas telegráficas en nuestro territorio, la noticia llegó a La Paz, por la vía marítima. El vapor Amazonas llegó al atardecer del 19 de febrero a Tacna, con la noticia. Inmediatamente, el cónsul boliviano Manuel Granier escribió una carta al Presidente y la envió con el chasqui Gregorio Collque (Goyo) que hizo el máximo esfuerzo y cubrió la distancia a La Paz en cinco días a pie. El 25 de ese mes le entregó la carta a Hilarión Daza, y el 26 el Gobierno boliviano hizo una proclama a la nación comunicando la agresión y estableciendo los aprestos para la respuesta.
El ataque llegaba en un pésimo momento para Bolivia, porque una inclemente sequía en 1878 había generado desabastecimiento en los mercados, hambruna, peste, y gran mortandad.
Antes, una débil defensa se hubo organizado en Calama al mando de Ladislao Cabrera, con 150 hombres, todos civiles, entre los que luego destacó Eduardo Abaroa, un comerciante de San Francisco de Atacama, que combatió en el puente Topáter juntamente con 14 civiles patriotas. Murió peleando como un valiente a los 41 años de edad, y cuya frase hasta el día de hoy se ha convertido en inmortal para el pueblo boliviano, cuando espetó a las tropas chilenas que pedían su rendición : “Rendirme yo?, que se rinda su abuela carajo!!!”
 

Bolivia nació en 1825 con 480 kilómetros de costa entre el río Salado, antiguamente denominado río Santa Clara (25°28’ de latitud), y la desembocadura del río Loa. En ese litoral, hubo incursiones clandestinas de la peonada chilena en busca de riquezas, y que retornaba a su país para dar noticias de los descubrimientos fabulosos que realizaban de guano, salitre, cobre, plata, oro, yodo, bórax, azufre, molibdeno, y de la fatal ausencia de control por parte del propietario de ese suelo. Apercibido de ello, el astuto gobierno de Chile secundó eficazmente con medidas administrativas y con protección armada la codicia de sus connacionales.

Sin contar con ningún título legal de propiedad sobre ese litoral ajeno, por un mero acto de gobierno, Chile se adjudicó la pertenencia de aquella zona, al aprobar una ley mediante una medida de hacienda sancionada el año 1842 por su Ejecutivo y aprobada por su Congreso, declarando por sí y ante sí que el nuevo límite norte de su país era el puerto boliviano de Mejillones (23°06’ de latitud). Ante el respectivo reclamo boliviano, la astuta diplomacia chilena logró que, vergonzosamente, los gobiernos de Melgarejo y Frias regalaran, escandalosa y falazmente a Chile, 183 kilómetros de costa, mediante los fraudulentos tratados de 1866 y 1874 que fijaron el nuevo límite en el paralelo 24°, obsequiando sin ningún motivo a Chile un grado y medio geográficos entre dicho paralelo y el río Salado.

En el “libro del mar” y en los documentales de Diremar, están denunciando que Chile invadió litoral boliviano en 1879 y nos usurpó 400 kilómetros lineales de costa. Esa longitud es errónea ya que olvidan mencionar el ingenuo regalo de Melgarejo de 183 Km de nuestra original costa, que ocasionó el saldo de sólo 297 kilómetros que era la longitud costera del Departamento del Litoral de Bolivia, que constaba con cuatro puertos, en el momento de la alevosa y salvaje invasión militar promovida por la oligarquía chilena, en connivencia con el imperialismo inglés, lo que ha significado nuestro encierro.

El mundo no olvida que el 14 de febrero de 1879 dos blindados y una corbeta chilenos invadieron el puerto boliviano de Antofagasta, desembarcaron soldados y días después toda la marina chilena tomó por la fuerza asaltando el restante territorio marítimo boliviano, irrumpiendo en nuestro suelo con un ejército pertrechado con financiamiento y ayuda de Inglaterra, portando los mejores fusiles, ametralladoras y cañones de esa época, en buques blindados, los más perfectos de su clase, nunca construidos hasta entonces en el mundo, salidos de los astilleros ingleses para la marina chilena.
El pueblo boliviano sería inmerecedor de existir si abdicase de su derecho a la reivindicación marítima. Hoy, Bolivia, por la agresión chilena, está enclaustrada sin un puerto propio que le permita la libre comunicación con los mares del mundo. No podrá mantenerse indefinidamente con su soberanía restringida, y con la condena de una lamentable inferioridad económica y social, por ser ello incompatible con su condición de país libre.
 

Empero, llegará la alborada en que desde las playas del Océano Pacífico Sur vaya a todos los mares el rumor gozoso del pueblo boliviano que va a recuperar sus puertos soberanos, después de vivir injustamente enclaustrado. 
El dominio actual que Chile ejerce sobre el litoral ocupado, es un dominio de fuerza, impuesto sin respeto al derecho. Es un despojo que se ha originado después de firmado el fraudulento tratado de 1904, el cual equipara los derechos legítimos de propiedad boliviana con el dominio ilegal chileno sobre un territorio ocupado durante la invasión y la guerra.
La invasión de 1879, la ocupación de 1884 y el despojo de 1904 son los antecedentes de fuerza militar, no de derecho, con los que Chile ha despojado y detenta hoy el Departamento del Litoral, entre el paralelo 24° y la desembocadura del río Loa.
El tratado de 1904 debe terminar como un instrumento de dominio colonizador, y Bolivia debe acabar con ese fraude. Chile insiste en su intangibilidad con amenazas militares. Esa es la naturaleza de la “paz” del tratado en que se hallan actualmente las relaciones de vecindad.
Pedir a Chile cumplimiento del “tratado de paz” y la mejora del “libre tránsito”, es como pedir soga para ahorcarse. Bolivia debe reclamar lo que es suyo propio, a pesar del dominio “absoluto y perpetuo” que Chile le impone con un despojo armado. No existe hoy la intangibilidad de los Tratados en el derecho internacional público; tampoco la eternidad del despojo impuesto por un país sobre otro.
Chile ha obtenido nuestra riqueza mediante el despojo y la ley filibustera de que la agresión y la victoria da derechos, y los bolivianos seguimos embaucados con la fraseología de la confianza mutua y esperando la limosna de la “cualidad marítima” que el soberbio agresor tenga a bien concedernos en una negociación por un corredor inservible sin puerto al norte de Arica.
Vergüenza debería dar a diplomáticos, militares y excancilleres, quienes quieren trocar mar a como dé lugar por recursos naturales o por mayores enajenaciones territoriales, satisfaciendo con más regalos la eterna codicia del usurpador de siempre.
El gobierno boliviano debería impugnar la política de la Corte de La Haya y del Pacto de Bogotá, impuesta por las grandes potencias a su conveniencia, donde impiden que la Corte de Justicia pueda revisar tratados internacionales impuestos a la fuerza, como el de 1904, lo cual va en contra de los derechos del pueblo de Bolivia. Sabemos que el cambio de una situación de esta naturaleza, por la vía jurídica, es sumamente difícil. No obstante, las embajadas bolivianas deben publicar por todos los medios la escandalosa usurpación de 1879, y Bolivia debe proceder a buscar aliados en su justa demanda, ya que cualquier negociación con Chile siempre será un fracaso, porque debemos darnos cuenta que el trato bilateral nunca ha encontrado ni la más remota intención de reparación por parte de Chile al daño causado con su asalto invasor.
Jorge Edgar Zambrana Jiménez
23 DE MARZO 2019

SILALA : ¿BOFEDALES O RÍO INTERNACIONAL? Autor :Periódico' el  CIUDADANO’,de la República de Chile.
Recopilación del Ing. Jorge Edgar Zambrana Jiménez, de Bolivia

El periodista de “El Ciudadano” viajó hasta la frontera con Bolivia e hizo la constatación de que : ‘Las aguas que brotan de los bofedales del Silala fluyen artificialmente hacia el territorio chileno por las obras de canalización clandestinas realizadas en el siglo pasado’.

SOBRE LA NATURALEZA DE LAS AGUAS
Parado sobre lo que se llama Bofedal Norte pude apreciar claramente que las Aguas del Silala son BOFEDALES en suelo boliviano y drenados artificialmente por Chile. Corresponden exactamente a cerca de un centenar de “ojos de agua” , bofedales que brotan desde las profundidades de la tierra. Se pueden apreciar los trazados hechos por las empresas mineras de Atacama, los que dirigen cada pequeño BOFEDAL hasta un canal artificial de cemento que después se conecta a cañerías que internan el agua hasta perderse en suelo chileno.

En la foto se puede apreciar la bandera de Chile, pintada clandestinamente en pleno suelo de Bolivia, justo en el lugar de los bofedales canalizados fraudulenta y prepotentemente, para robarlos.

Este recurso hídrico que nuestro país ha canalizado clandestinamente, y convendría decir que primero lo hizo Edwards y luego continuó Luksic, corresponde a aguas fósiles atrapadas bajo las montañas con una edad que se estima entre 4 y 14 mil años. Vale decir: es un recurso no renovable y desde albores del siglo XX está siendo robado por la empresa minera de nuestro país Chile.
 

Canalización fraudulenta
Primero el agua servía para alimentar a los trenes de vapor del ferrocarril Antofagasta-Oruro que los Edwards ofrecieron a los bolivianos para sacar hasta el mar su producción de minerales desde Bolivia enclaustrada después de la Invasión militar del Pacífico en 1879.
En resumen, la solución era la siguiente: Los Edwards ponían un tren para sacar la plata y el estaño desde Potosí, y Bolivia ponía el agua para la alimentación de las locomotoras.
El gobierno altiplánico aceptó a regañadientes la propuesta, porque no podía rechazarla. Estaba en una situación desesperada sin salida al mar y los empresarios chilenos supieron sacar provecho de eso.

Así son los negocios o las guerras, podrán pensar muchos, y las aguas de los bofedales comenzaron a ser drenadas desde hace más de un siglo hasta la fecha, sin ninguna clase de control, razón por la cual muchas partes del humedal ya se encuentran completamente secas.
Quizás si alguien tiene la culpa del deterioro ambiental, no son otros más que los bolivianos, porque si bien los chilenos han drenado el agua a su regalado gusto, nuestros vecinos de Bolivia nunca se preocuparon de supervisar la extracción, ni de siquiera colonizar la zona fronteriza, por lo que tanto Edwards como Luksic siguieron sacando agua aún después de que las locomotoras a vapor dejaran de existir a mediados de los años ‘50, ya sin ninguna justificación más que la fuerza de las malas costumbres del robo.
Duele constatar empíricamente que nuestros empresarios chilenos no respetaron el mismo acuerdo que propusieron, utilizando a nuestro país para ello.
Pero, luego de constatar la naturaleza de las aguas del Silala, llegamos a la conclusión de que este recurso, que se ha transformado en un asunto de Estado, solo beneficia a la mega minería y los bolsillos de unos pocos. Es una ecuación donde ni siquiera los ciudadanos chilenos y bolivianos tienen arte ni parte.
Seguí recorriendo la frontera, y cuál no sería mi sorpresa al encontrar cañerías diseñadas para llevar clandestinamente agua desde el lado boliviano al chileno.
Algunas de estas cañerías nacen en el lecho completamente seco de charcos de bofedales muertos quizás hace decenas de años, probablemente sin que los mismos bolivianos tengan idea siquiera de que alguna vez nuestros empresarios se robaron esa agua.
Le pregunté a un campesino del lugar si sabía alguna cosa respecto de aquellas cañerías y me dijo que desde que él tiene memoria, las empresas chilenas han enviado trabajadores, tanto para la instalación de tubos como para la mantención de los mismos, así como para construir los canales del Silala, los cuales se limpian periódicamente para evitar que la vegetación que allí crece pudiese disminuir el flujo del caudal. Todo, a vista y paciencia de los inútiles militares acantonados en su gran cuartel de Miraflores en La Paz, mientras las fronteras bolivianas permanecen abandonadas.
Para más abundancia sobre los bofedales Silala, se puede ver los siguientes videos :
https://www.youtube.com/watch?v=Cn6HZffgP40
https://www.youtube.com/watch?v=olbSOMMdpU8

Cuando las aguas brotan de los bofedales, se quedan allí en charcos, y no fluyen más si es que no se las canaliza artificialmente. Posiblemente escurren subterráneamente aguas abajo y llegan a territorio chileno. Tampoco hay estudios que muestren cómo se llenan los bofedales, ya que se evidencia que en el lugar casi nunca llueve, y en cambio hay evaporación.
Posiblemente son aguas fósiles atrapadas desde hace unos diez mil años aguas arriba en las montañas, y que fluían lenta y subterráneamente hasta que hoy con la canalización fraudulenta chilena fluyen superficialmente con velocidad, y no se sabe cuando se acabarán.
Lo que tiene que hacer la Corte Internacional de Justicia es:
1. Determinar PERICIALMENTE si esas aguas subterráneas llegan también en parte hasta Chile, y si éstas son binacionales, todo según el actual derecho internacional. Si no traspasan subterráneamente la actual frontera, entonces Chile no tiene ningún derecho.
2. Si traspasan subterráneamente, y si la Corte determina que las aguas subterráneas son binacionales, entonces qué se va a hacer con las canalizaciones clandestinas que ha hecho Chile. Si se las mantiene, cuánto caudal puede Chile captar por ellas.
3. Ahora bien, si se determina, con el permiso boliviano, que Chile continúe consumiendo todo el caudal actual, entonces cuánto debe ser el pago a Bolivia de ahora en adelante, y también cuál es la indemnización chilena a Bolivia por el uso unilateral histórico que ha hecho del agua.

CANALIZACIONES CHILENAS ARTIFICIALES EN QUETENA, Y QUE HACEN FLUIR EL AGUA DE LOS BOFEDALES, ROBÁNDOLA Y BAUTIZÁNDOLA CON EL FALSO NOMBRE DE RIO SILALA

Según el investigador chileno Cástulo Martínez las aguas del bofedal Silala se canalizan de la siguiente forma: 94 brotes de agua que son colectados por medio de canaletas clandestinas construidas de cal y piedra que vacían el agua a un canal central, que haciendo un recorrido de 2.500 metros, se reúne con otro canal similar que lleva las aguas de otras vertientes que se hallan próximas a la frontera dentro del territorio boliviano.

Por tanto, los dos canales provenientes de ambas zonas de las vertientes se reúnen en un canal central formando un caudal de consideración que se conecta a una caja de agua llamada la Primera Toma o Desarenador, la cual está ubicada en Bolivia, en la quebrada del cerrito Silala, a 600 metros de la línea fronteriza. Dicho canal que alimenta esa caja de agua tiene una profundidad de 1.30 metros y un ancho de 1.20 metros con capacidad de transportar más de 500 litros por segundo, según datos del ingeniero Antonio Bazoberry, uno de los expertos bolivianos en el tema.  

De esta primera toma sale una cañería central de 12 pulgadas que cruza la frontera y se interna 10 kilómetros en territorio chileno hasta una Segunda Toma donde se almacenan las aguas y son luego llevadas mediante cañerías distribuidoras para surtir del preciado elemento a las ciudades y pueblos de Calama, Antofagasta, Mejillones y Tocopilla, y también a la mina de Chuquicamata para que Chile pueda seguir explotando el cobre que ha usurpado a Bolivia.

NUNCA SE HA VISTO EN EL MUNDO QUE EXISTA UN RIO EN CAÑERIAS, Y QUIEREN HACERLE CREER ESO A LA CORTE DE LA HAYA.

Diariamente personal de carabineros chilenos ingresa prepotentemente a territorio boliviano con la finalidad de cumplir tareas de limpieza y mantenimiento de los canales artificiales; nadie dice algo en el ejército boliviano ante este atentado a la soberanía de Bolivia.

Las empresas oligarcas de Chile, como es su costumbre de apropiarse de lo ajeno, comercializan como propias las aguas del bofedal QUETENA boliviano vendiendo a las poblaciones invadidas y usurpadas de Antofagasta, Calama, Tocopilla, Mejillones, así como al centro minero de cobre Chuquicamata.

Según el investigador chileno Cástulo Martínez las aguas del bofedal Silala se canalizan de la siguiente forma: 94 brotes de agua que son colectados por medio de canaletas clandestinas construidas de cal y piedra que vacían el agua a un canal central, que haciendo un recorrido de 2.500 metros, se reúne con otro canal similar que lleva las aguas de otras vertientes que se hallan próximas a la frontera dentro del territorio boliviano.
Por tanto, los dos canales provenientes de ambas zonas de las vertientes se reúnen en un canal central formando un caudal de consideración que se conecta a una caja de agua llamada la Primera Toma o Desarenador, la cual está ubicada en Bolivia, en la quebrada del cerrito Silala, a 600 metros de la línea fronteriza. Dicho canal que alimenta esa caja de agua tiene una profundidad de 1.30 metros y un ancho de 1.20 metros con capacidad de transportar más de 500 litros por segundo, según datos del ingeniero Antonio Bazoberry, uno de los expertos bolivianos en el tema.
De esta primera toma sale una cañería central de 12 pulgadas que cruza la frontera y se interna 10 kilómetros en territorio chileno hasta una Segunda Toma donde se almacenan las aguas y son luego llevadas mediante cañerías distribuidoras para surtir del preciado elemento a las ciudades y pueblos de Calama, Antofagasta, Mejillones y Tocopilla, y también a la mina de Chuquicamata para que Chile pueda seguir explotando el cobre que ha usurpado a Bolivia.
NUNCA SE HA VISTO EN EL MUNDO QUE EXISTA UN RIO EN CAÑERIAS, Y QUIEREN HACERLE CREER ESO A LA CORTE DE LA HAYA.
Diariamente personal de carabineros chilenos ingresa prepotentemente a territorio boliviano con la finalidad de cumplir tareas de limpieza y mantenimiento de los canales artificiales; nadie dice algo en el ejército boliviano ante este atentado a la soberanía de Bolivia.
Las empresas oligarcas de Chile, como es su costumbre de apropiarse de lo ajeno, comercializan como propias las aguas del bofedal QUETENA boliviano vendiendo a las poblaciones invadidas y usurpadas de Antofagasta, Calama, Tocopilla, Mejillones, así como al centro minero de cobre Chuquicamata
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En julio de 2009, la comisión binacional que trataba este conflicto comunicó que existia un preacuerdo que partía de la base de que el curso de agua debía ser de beneficio compartido. En esa ocasión el vicecanciller chileno, Alberto Van Klaveren, dijo del conflicto del Silala “se trata de aguas que ambos países estamos compartiendo y que parece absolutamente lógico que ambos países también pueden beneficiarse”
El acuerdo señalaba que cada país podía hacer uso libremente del 50% de las aguas
 y que deberá pagar en caso que quisiera utilizar más allá de esa cuota, costo que se cobraría a partir de la firma del acuerdo final y no era retroactivo. El borrador del acuerdo fue rechazado de inmediato por organizaciones cívicas y populares de Potosí, ya que no incluía el pago de la “deuda histórica” es decir la obligación que se debía imponer a Chile para que cancele por el uso indiscriminado de las aguas del Silala desde inicios del siglo XX.
En octubre de 2010 el documento final debía ser firmado. La delegación de Bolivia planteó incluir en el preacuerdo, alcanzado un año antes entre ambos países, un apartado para  “definir el monto y la forma de erogación por parte de la República de Chile respecto del uso pasado de las aguas del Silala”.
La comisión chilena expresó su “disconformidad” con esta propuesta y “no se mostró dispuesta” a firmar el acta de la reunión, con el argumento de que “carece de la autorización por parte de sus autoridades superiores, respecto a los planteamientos bolivianos”.
No se ha vuelto a entablar una negociación respecto al bofedal Quetena, rebautizado con el nombre chileno de ‘Siloli’, cambiado hoy a ‘Silala”. Ahora, el asunto está en manos de la Corte Internacional de Justicia, quien, como es su costumbre, va a dar una solución que deje “satisfechos a medias” a las partes. Pero, es necesario dejar claro que el monto que Chile le debe a Bolivia hasta la fecha, por el uso arbitrario de las aguas del bofedal Silala, asciende a la suma de mil millones de dólares, considerando que toda el agua es de Bolivia. En caso de que la CIJ determine que el agua es binacional, dicho monto sería quinientos millones de dólares.
Lo paradójico de esta situación, es que mientras Chile comercializa clandestina, fraudulenta y prepotentemente con las aguas del bofedal Silala Boliviano, el legitimo propietario de esas aguas, el Departamento de Potosi, adolece trágicamente de la falta del liquido elemento, soportando la sed en pleno siglo XXI.

BIOGRAFÍA DE DON EDUARDO ABAROA  Héroe Boliviano :

Eduardo Abaroa dejó huérfanos a cinco hijos. De éstos, Andrónico Abaroa Rivero destacó en los negocios. La hija de éste, Elena, se casó con un croata y tuvieron dos hijos; uno de ellos, Andrónico Luksic Abaroa, ha fundado en 1950 uno de los mayores grupos económicos de Chile, el Grupo Luksic que es propietario del Ferrocarril Antofagasta-Bolivia y además, con la protección del gobierno chileno, usurpa y negocia con las aguas de los bofedales Quetena, llamado también Silala, que pertenecen íntegramente a Bolivia, victima permanente de las agresiones chilenas.
El valor individual se conoce sólo cuando es llegado el momento de la prueba; lo mismo sucede en el patriotismo. En la guerra de invasión militar de Chile contra Bolivia, se han distinguido algunos por su coraje y valor en los combates, por su entereza y energía.

Muchos se han sacrificado por su patria boliviana. Pero se destaca el nombre de don Eduardo Abaroa, muerto en los combates de Calama, el 23 de marzo de 1879. Admiramos al hombre que sabe cumplir con su deber, sucumbiendo con heroísmo en defensa de su Patria, como Eduardo Abaroa, que jura morir antes que fugar á la vista del enemigo.
Con estas cortas líneas, damos á conocer al que verdaderamente se ha portado como boliviano. En 1838 existían en San Pedro de Atacama los esposos don Juan Abaroa y doña Benita Hidalgo. Ambos eran muy queridos y respetados. El 13 de octubre de ese año tuvieron un hijo y éste fue don Eduardo. Fue bautizado por el cura párroco de ese pueblo Cisterna, y sirviéndole de padrinos don Gaspar Aramayo y doña Ventura Tejerina, bolivianos. El niño Eduardo vino al mundo cuando Chile lanzaba de su suelo legiones de invasores guerreros para echar por tierra la Confederación Perú- Boliviana, que se había formado con el objetivo de defender la amenaza del rotaje que quería apoderarse de las riquezas bolivianas y peruanas. Nació cuando su nación peleaba contra Chile y murió en manos de chilenos. En el pueblo de su nacimiento recibió su educación y desde niño mostró ser de un carácter pacífico, pero enérgico; su moderación en sus acciones, su afición y concentración en el estudio, sus buenos modales y maneras cultas le grajearon el aprecio y cariño de sus condiscípulos y del argentino Ramón Leguizamón y del caballero español Irrazabal, que fueron sus profesores. En poco tiempo aprendió cuanto puede aprenderse en escuelas de provincias; pero el buscó quien le enseñara la teneduría de libros, en la que hizo rápidos progresos, aprendiéndola con perfección. Ya hombre, su pueblo natal le honró varias veces nombrándolo miembro del Consejo Municipal, donde su amor a la justicia y al orden, su interés por el progreso moral y material de la Provincia, lo hizo presentar al Consejo y llevar a cabo varios proyectos de adelanto. Mucho le debe la provincia de San Pedro de Atacama. Conociendo el gobierno de Bolivia en el señor Abaroa, que era digno de mandar un espacio de territorio, por su vasta inteligencia y acendrado patriotismo, en diversas ocasiones lo nombró Sub-prefecto de la provincia donde había nacido. Mas, don Eduardo Abaroa dio siempre excusas legales, renunciando el honroso cargo que se le quería conferir. Le gustaba más, por estar en armonía con su carácter, la vida privada.
Cuando la ocupación militar de Antofagasta por las fuerzas chilenas, encontrábase en Calama, y como estaba en la persuasión de que Chile trataría de posesionarse de ese punto, fue uno de los que más trabajó por la organización de la defensa. No envestía carácter militar, pero era boliviano y sobre todo buen patriota. Algunas personas trataron de disuadirlo de su empresa y le aconsejaban se retirara al interior de Bolivia, pero él contestaba a esas exigencias: “Soy boliviano y lo que voy a defender es territorio boliviano, prefiero morir antes que huir cobardemente”.

Llega el 23 de marzo de 1879 y el héroe Abaroa se aposta con catorce civiles en el puente Tópater para resistir al ejército araucano, que avanzaba como a las 7 de la mañana en son de ataque, estando el militar chileno Eleuterio Ramirez al mando del bien armado Regimiento de Infanteria 2ᵒ de linea, que se traslada al puente el 23 de marzo de 1879 e inicia el combate donde son derrotados los escasamente armados quince civiles bolivianos al mando de Don Eduardo Abaroa.
En medio del nutrido fuego, Abaroa aviva á los suyos y les exhorta a la resistencia, dándoles el ejemplo. Todo inútilmente, la masacre se ha pronunciado contra las filas bolivianas, quedando él sólo firme en su puesto.
Le intiman a la rendición, pero Abaroa responde valientemente :
¿RENDIRME YO? ¡QUE SE RINDA SU ABUELA CARAJO! .
Está herido de bala pero no se acobarda, hasta que otra bala le atraviesa el cuerpo, y cae moribundo regando con su sangre la tierra que había jurado defender.
Ha muerto á las ocho y media de la mañana, a la edad de 40 años, 5 meses y 10 días. A las seis de la tarde de ese mismo día ya estaba sepultado en el Cementerio de Calama.

Dejó a la viuda, la señora Irene Rivero, con cinco hijos de tierna edad, llamados: Amalia, Andrónico, Eugenio y Eduardo Segundo Abaroa. Las autoridades de Calama han hecho cumplida memoria de don Eduardo Abaroa, entregándole a la viuda todos los bienes que poseía en Calama, de los que ya está en posesión. También ha querido conmemorar su nombre, llamando “Abaroa” al puente sobre el río Loa, que es por donde vá el camino de Calama á Caracoles.
El hombre valiente y que como tal muere defendiendo su patria, no puede ser olvidado; revive y los pueblos bolivianos agradecen su sacrificio.
Ya han pasado 140 años de la defensa de Calama.
A continuación, podemos apreciar otro mapa, contundente, que echa por tierra las aseveraciones mentirosas de la cancillería chilena que cacarea a los cuatro vientos que “Bolivia nunca tuvo mar”.

CHILI, ARGENTINA AND BOLIVIA (1846)
Autor: Samuel Augustus Mitchell
DETALLE DE LA FRONTERA NORTE DE CHILE

La frontera norte de Chile aparece delimitada por el río Salado, a la altura del paralelo 25º28’ de latitud sur. Al norte de la frontera chilena, en territorio boliviano, se encuentra la mayor parte del Salar de Atacama. Claramente, el nombre BOLIVIA se extiende sobre el territorio boliviano representado en el mapa.
Fuente: Mitchell, Samuel Augustus. 1846.
A New Universal Atlas Containing Maps of the various Empires, Kingdoms, States and Republics Of The World.
Filadelfia: S. Augustus Mitchell.
Recopilación del Ing. Jorge Edgar Zambrana Jiménez.

Nueva agresión: El desvío de las aguas del Río Lauca
El río Lauca fue boliviano en su integridad hasta la firma del injusto Tratado del 20 de octubre de 1904, cuando Chile, además de usurpar todo el litoral boliviano, se apropió de mucho más territorio. El Dr. Rodolfo Becerra de la Roca indica que << mediante el Tratado de Ancón, el Perú al ceder perpetuamente a Chile la provincia litoral de Tarapacá, claramente señala el límite ancestral oriental con la República de Bolivia. Entonces, ¿por qué Chile al imponer a Bolivia el Tratado de 1904, no respetó este lindero y se internó en territorios bolivianos que en ningún instrumento fueron objeto de cesión o transferencia a su favor? ¿Por qué Bolivia permitió esta alteración de límites?

Son territorios que legítima y jurídicamente ingresan en el derecho de reivindicación; y, sin embargo de todos estos despojos perpetrados ¡Chile se permite insultar que no cede, ni regala ni un centímetro de “su” territorio! ¡Existe un paralelo entre esta postura y la de un ladrón que escupe a su víctima que lo que le robó no puede devolverle ni transferirle bajo ningún título! >>El Tratado es injusto porque ha sido impuesto después de una invasión militar de conquista, ávida de expansiones territoriales, y afecta vitalmente al pueblo boliviano al haberlo enclaustrado geográficamente, atropellando sus derechos obligándolo a vivir sin su ancestral acceso soberano al mar, perjudicando de ese modo su progreso. Dolosamente, se ha sustituido la ocupación con el dominio y no es legítimo que esa letra sea en la práctica una condena al enclaustramiento perpetuo de un Estado que, como el boliviano, merece por derecho propio contar con sus vitales puertos soberanos que coadyuven a su proceso de crecimiento y desarrollo.

Chile ha obtenido nuestra riqueza mediante el despojo y la ley filibustera de que la agresión y la victoria da derechos, y los bolivianos seguimos embaucados con la fraseología de la confianza mutua y esperando la limosna de la “cualidad marítima” que el soberbio agresor tenga a bien concedernos en una negociación por un corredor inservible sin puerto al norte de Arica.
Como observa el ilustre analista Rolando Prudencio Briancon, es inaudito ver al roto Piñera paseando en la frontera colombiana con Venezuela, como si en su país Chile no tuviera problemas sociales y políticos que atender; se ha quedado dos días en la patria de Bolívar, esperando lanzarse en picada sobre lo que le pueda tocar del reparto imperial del petróleo y otros recursos, si es que llegara a estallar la invasión militar y el imperio yanqui se hiciera de los recursos de los venezolanos.

Así sucedió en 1879 cuando, apadrinados por el imperio inglés, Chile invadió las costas bolivianas para apropiarse del salitre y guano boliviano, que el imperio británico requería apremiantemente, y como recompensa por aquella alevosía de Chile, sus gobernantes han usurpado las costas bolivianas hasta el día de hoy, privándonos de nuestros puertos al mar.

A continuación, anotamos partes de otro análisis que hace el ilustre abogado boliviano Rodolfo Becerra de la Roca :

LA NULIDAD DEL PROTOCOLO DE 15 DE NOVIEMBRE DE 1904
<<El Tratado de 20 de octubre de 1904 expresamente se refiere al restablecimiento de las relaciones de “Paz y Amistad” entre Bolivia y Chile, terminando, en consecuencia, el régimen establecido por el Pacto de Tregua de 4 de abril de 1884, y se fija los límites entre ambas repúblicas.

En tanto, en el Protocolo de 15 de noviembre de 1904, indebida e ilegalmente, al margen del Tratado, el embajador de Bolivia, Alberto Gutiérrez, declara que “habiéndose controvertido en ocasiones por el Gobierno de Bolivia la situación de los territorios que se encuentran entre los Paralelos 23 y 24 de latitud meridional, considera oportuno dejar establecido que el Gobierno de Bolivia reconoce el dominio absoluto y perpetuo de Chile en estos territorios”.

Esta declaración oficiosa, que más parece dicha a título personal, es completamente arbitraria y endeble, por el mismo alcance de su redacción; ya que en una simple declaración “considera oportuno establecer…” algo tan importante que no estaba comprendido en el Tratado. Creemos que constituye una ilegalidad inaceptable.

Es evidente , lamentablemente, que eminentes personalidades bolivianas han emitido criterio a favor de que con este protocolo la posesión arbitraria de Chile del territorio entre los paralelos 23 y 24 está consolidada.>>

El Dr. Becerra acusa de traición a los sostenedores de esta posición pro chilena.
<<El Tratado de 20 de octubre de 1904 expresamente se refiere al restablecimiento de las relaciones de “Paz y Amistad” entre Bolivia y Chile, terminando, en consecuencia, el régimen establecido por el Pacto de Tregua de 4 de abril de 1884, y se fija los límites entre ambas repúblicas.

En tanto, en el Protocolo de 15 de noviembre de 1904, indebida e ilegalmente, al margen del Tratado, el embajador de Bolivia, Alberto Gutiérrez, declara que “habiéndose controvertido en ocasiones por el Gobierno de Bolivia la situación de los territorios que se encuentran entre los Paralelos 23 y 24 de latitud meridional, considera oportuno dejar establecido que el Gobierno de Bolivia reconoce el dominio absoluto y perpetuo de Chile en estos territorios”.

Esta declaración oficiosa, que más parece dicha a título personal, es completamente arbitraria y endeble, por el mismo alcance de su redacción; ya que en una simple declaración “considera oportuno establecer…” algo tan importante que no estaba comprendido en el Tratado. Creemos que constituye una ilegalidad inaceptable.

Es evidente , lamentablemente, que eminentes personalidades bolivianas han emitido criterio a favor de que con este protocolo la posesión arbitraria de Chile del territorio entre los paralelos 23 y 24 está consolidada.>>

El Dr. Becerra acusa de traición a los sostenedores de esta posición pro chilena.
Vergüenza debería dar a diplomáticos, militares y excancilleres bolivianos, quienes quieren trocar salida al mar por recursos naturales o por mayores enajenaciones territoriales, satisfaciendo con más regalos la eterna codicia del usurpador.
Éso es lo que han hecho siempre los gobiernos bolivianos; basta recordar los malhadados tratados de 1866 y 1874, y el último, por suerte fracasado, del 8 de febrero de 1975 entre Bánzer y Pinochet
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Como indica el investigador Hugo Aranibar, Presidente de la Fundación Pro-ecología de Los Andes de Bolivia, desde la infausta firma del tratado de 1904 y en virtud del artículo 2º de ese instrumento se dispone que el rio Lauca cruce a la altura de la Vega de Macaya en el hito XX, y dicho río se ha convertido en internacional, con su curso superior en territorio chileno y el inferior en territorio de Bolivia.
El río Lauca, nace en las ciénagas y bofedales de Parinacota, que reciben de las lagunas Chungara, Cotacotani de la Cueva, más o menos a los 18°10’ de latitud sud y a los 69°25’ de longitud oeste de Greenwich, recorriendo territorio chileno con rumbo al sudoeste.
Desde su nacimiento hasta el límite fijado en la quebrada del hito XX, acrece su caudal con el aporte de sus afluentes Blanco, Portales, Guallatiri.

Cruza la frontera, aproximadamente a los 18°35’ de latitud sud y 69°5’ de longitud oeste de Greenwich. Chile, ha desviado las aguas del río Lauca por orden del Presidente de Chile, señor Jorge Alessandri Rodríguez, instruyendo por radio desde la torre del aeropuerto Los Cerrillos, para que se abriesen las compuertas de Chapiquiña, construidas para desviar las aguas del río Lauca, perteneciente a la Cuenca del Altiplano desde su cota de más de 4.000 metros sobre el nivel del mar hasta el valle de Azapa, Arica. Convirtiendo posteriormente a la quebrada de Azapa en un vergel y amplificando a la provisión de luz y energía a las plantas industriales del norte Chileno, porque captaron el caudal del Lauca con una caída de 1.100 metros de altura por un canal revestido de 30.5 kilómetros de longitud, luego por un túnel de 3.5 kilómetros, enseguida por 80 kilómetros de lechos naturales y, finalmente, por un tubo hasta la central hidroélectrica de Chapiquiña.
Dicha disminución de las aguas del río Lauca provoca éxodo rural; antes el aforo indicaba 2.8 metros cúbicos por segundo en época de estiaje (septiembre), hoy (febrero) el caudal en época de lluvia es apenas de 1.3 m3/segundo. Lo cual afecta a la ganadería camélida principal fuente de ingresos de las comunidades campesinas de las provincias: Sabaya, Litoral y Sajama del Departamento de Oruro. En consecuencia, se produce el éxodo rural y desintegración de la familia campesina.
La falta de agua del río Lauca afecta asimismo a la comunidad Chipaya. Hoy, la mitad de las aguas del referido río apenas atraviesan sus tierras, desde 1962. La fauna, principalmente las vicuñas y guanacos, ha emigrado hacia territorio actualmente chileno.
Han transcurrido 50 años el desvío del Río Lauca y desde entonces la demanda boliviana efectuada el 15 de abril de 1962 ante la Organización de Estado Americanos (OEA) permanece archivada y parece increíble que esto ocurra sin que se pueda remediar a favor de las comunidades campesinas originarias de Aymaras y Chipayas, esta última constituida por descendientes del más antiguo pueblo de este continente, anterior a los Incas y que por supuesto usó de las aguas del río Lauca antes de que naciera América y existiera Chile. Estas comunidades campesinas bolivianas actualmente se debaten en la pobreza, abandono y desintegración comunal, y sufren las consecuencias del desequilibrio ecológico.

Cada vez que llega un nuevo cónsul chileno a presentar cartas credenciales a La Paz, la ingenua prensa boliviana le pregunta: “¿Qué piensa del pedido boliviano de un puerto soberano?”; y el nuevo escupitajo no se hace esperar : “¡Bolivia puede tener todas las aspiraciones que quiera, pero no tiene ningún derecho al mar!”.
Ello contrasta con las expresiones de un honesto profesor de estado e historiador chileno en 1921: …”En cuanto a Bolivia, el problema es más hondo todavía, porque es vital; no puede ella vivir enclaustrada fuera del acceso a la vía libre del mar [...].

Su salida soberana al mar tendrá que ser forzosamente un ineludible derecho nacional y un eterno problema internacional, en cuya finalidad no podrá haber desacuerdo entre sus hombres [...] Los hombres que representen el sentimiento profundo y permanente de la nación, buscarán necesariamente un PUERTO por el territorio de Chile, que tiene en su poder todo el antiguo litoral de Bolivia”

Carlos Vicuña Fuentes, “La Libertad de Opinar y el Problema de Tacna y Arica”, pág. 314, Santiago de Chile ).
Por decreto supremo chileno Nº 4611 del 5 de septiembre de 1921, el profesor Vicuña fue exonerado de sus empleos que tenía en dos institutos estatales, por haber formulado expresiones que simpatizaban con el anhelo de Bolivia de volver al mar.

CONTINUA EL TEXTO EN  PAGINA Nº 2